viernes, 19 de diciembre de 2025

Caja Cantabria adquiere la casa palacio del marqués de Benemejís en Santillana del Mar, año 1993

 

J.A. PÉREZ
El palacio del marqués de Benemejís, situado a la entrada de Santillana, tiene una gran finca y jardines

Caja Cantabria adquiere la casa palacio del marqués de Benemejís en Santillana del Mar


El inmueble, uno de los mejores de la villa, será conservado íntegro, con sus jardines y todo el mobiliario y bienes familiares que se muestran en sus salones

JUAN CARLOS FLORES-GISPERT


    El edificio conocido como palacio de Barreda-Pereda, situado en Santillana del Mar, propiedad de Juan Iturralde de Pedro, marqués de Benemejís, Grande de España, ha sido adquirido por Caja Cantabria, que conservará todo el patrimonio de esta antigua familia cántabra. El edificio guarda los archivos de las Casas de Benemejís, Robledo, Torralba y Cartayna, entre otras. La adquisición se habría realizado por una cantidad cercana a los 500 millones de pesetas.

    En el acuerdo ha intervenido activamente el doctor cántabro en Derecho Jesús Lobato de Blas, representante legal de la Casa de Benemejís, Juan Iturralde, embajador de España, Grande de España, marqués de Benemejís de Sistallo y marqués de Robledo de Chavela, reside habitualmente en Biarritz y Ginebra, ciudad en la que fue cónsul de España.

    Junto con el palacio, situado a la entrada de la villa de Santillana del Mar, Caja Cantabria ha adquirido la finca, en la que se encuentra un lago y numerosos árboles, catalogados como patrimonio, y la totalidad de los muebles y enseres que contiene el edificio.

    El edificio, construido en el siglo XVI, es uno de los más conocidos de la villa románica. En su interior se guardan numerosos muebles antiguos, una colección de muebles chinos, fotografías familiares, cuadros, tapices, porcelanas, plata, documentos y una espléndida biblioteca, en la que se incluyen varios incunables. Todos los bienes contenidos en el palacio deberán quedar expuestos tal como están en la actualidad, de manera que el edificio no pierda su carácter histórico y familiar. Así se contiene en el acuerdo de compraventa, por expreso deseo del marqués de Benemejís, hermano de Blanca Iturralde, marquesa de Torralba, que fuera alcaldesa de Santillana.

    El acuerdo de compraventa se ajusta a los términos deseados por la familia Iturralde de Pedro. Que el patrimonio familiar no se desperdigue, quede recogido en la antigua casa-palacio familiar y se guarde en Cantabria. Así, tras la restauración a que será sometido el edificio. Caja Cantabria dispondrá de una de las mejores muestras de patrimonio histórico de la región, y en especial de un emblemático edificio en Santillana del Mar. Caja Cantabria adquiere y conserva el inmenso patrimonio familiar de los Benemejís, que lo vende a un precio considerado casi simbólico.

    La casa palacio del marqués de Benemejís podría ser destinada por la entidad financiera a reuniones de trabajo, sesiones de grupo y hospedaje de personalidades, entre otras cosas.

    El noble edificio, de dos plantas, conserva en su integridad el ambiente y las características arquitectónicas en que fue construido. Gracias a las disposiciones de 1575, que establecían que nadie podía edificar en la villa sin el control y correspondiente autorización de la justicia y corregimiento. Santillana del Mar atesora numerosas muestras del arte regional e internacional, guardados en las casonas y palacios, como es el de Benemejís. Este edificio guarda una valiosa colección de muebles chinos, tan del gusto de los nobles montañeses del siglo pasado.

    Juan Iturralde, es hijo del que fuera ingeniero industrial, Javier Iturralde y de Blanca de Pedro, marquesa de Benemejís, quien en compañía del conde de Güell promovió el renacimiento de Santillana y el turismo en la villa en los años 20 del presente siglo.

JUEVES, 1 DE JULIO DE 1993 EL DIARIO MONTAÑÉS


M. DE LAS CUEVAS
A la izquierda, Juan Iturralde de Pedro, marqués de Benemejís, junto a Francisco Revilla

SANTILLANA DEL MAR


Caja Cantabria formalizó ayer la compra del palacio de Barreda del marqués de Benemejís

VIOLETA SANTIAGO

DM/SANTANDER

    Caja Cantabria y Juan Iturralde, marqués de Benemejís, firmaron ayer el acuerdo de compra venta de la casa palacio conocida como Barreda-Pereda, ubicada en Santillana del Mar, por lo que el edificio ya ha pasado a manos de la entidad financiera. Su presidente, Francisco Revilla, declaró sentirse “profundamente emocionado por recuperar para Cantabria algo tan nuestro como esta muestra del patrimonio de la región”.

    Aunque ayer ni comprador ni vendedor quisieron hacer pública la cifra en que se ha fijado la transacción, la cantidad rondaría los 500 millones de pesetas.

    El abogado Jesús Lobato de Blas, que ha actuado como intermediario en la operación, señaló que fuera cual fuera el precio “éste es simbólico, por el valor de lo que se compra”.

    Según sus palabras, hay que agradecer la altura de miras de que han hecho gala, en este caso, ambas partes.

    Su gestión, por otro lado, fue alabada por Francisco Revilla, quien aseguró que Caja Cantabria asume muy satisfecha la custodia del edificio y su futura conservación.

    “En principio se trataba sólo de hacernos con él”, señaló. “Más adelante se mostrará, siempre se podrá admirar, pero será en su momento, no de forma inmediata”, subrayó.

    Entre las ideas que se barajan sobre su futuro, Revilla apuntó que podría cederse para albergar visitantes ilustres de la región.

    El presidente de la entidad también agradeció al marqués de Benemejís la sensibilidad mostrada en todo momento hacia sus pretensiones e hizo hincapié en que “nunca puso dificultades para llegar al acuerdo final”.

    La firma de la venta tuvo lugar en las oficinas centrales de Caja Cantabria en Santander.

    Con el paso dado ayer, la institución financiera se hace no sólo con el edificio, sino también con la finca que lo rodea en la que existen árboles catalogados como patrimonio, una espléndida biblioteca, innumerables obras de arte y los archivos de las casas de Benemejís, Robledo, Torralba y Cartayna.


Conservar sin dividir

    Con el acuerdo se cumple el deseo de Juan Iturralde de Pedro, Grande de España, marqués de Benemejís de Sistallo y marqués de Robledo de Chavela de que su patrimonio familiar no se divida y quede unido en la antigua casa-palacio familiar y, además, en Cantabria. El edificio fue construido en el siglo XVI y conserva en la actualidad el ambiente y las características arquitectónicas originales.

EL DIARIO MONTAÑÉS MIÉRCOLES, 8 DE SEPTIEMBRE DE 1993


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Don Blas María de Barreda y Horcasitas (1783-1836) en:

domingo, 14 de diciembre de 2025

"Santillana del Mar, una historia desconocida", año 1983

" Santillana del Mar, una historia desconocida"


El aislamiento ha conservado la belleza de la villa (Foto Bustamante)

Rogelio Pérez Bustamante analizó en el Ateneo el esplendor y la decadencia de la villa


“Santillana del Mar, una historia desconocida”


“Santillana del Mar, una historia desconocida” es el título de la conferencia que Rogelio Pérez Bustamante, catedrático de Historia del Derecho Español en la Universidad Complutense, Cronista Oficial de Potes y Santillana, pronunció en la noche del viernes en el marco del Ateneo santanderino. Pérez Bustamante, profundo conocedor de los entresijos históricos de Cantabria, pasó revista a la trayectoria de la villa, desde el esplendor alcanzado en el medioevo hasta su decadencia, concretada en el Pleito de los Valles.

Jesús SERRERA

    Cerca de cuatrocientas personas, jóvenes estudiantes en su mayoría, estuvieron presentes en el Ateneo para descifrar la desconocida historia de Santillana, de la mano de Pérez Bustamante. Tras la presentación del ponente, a cargo de nuestro compañero en EL DIARIO MONTAÑÉS, Jesús Pindado, Rogelio Pérez Bustamante inició su exposición mostrando como un enigma la historia de la villa. “Sus calles de piedra, sus casas de sillería, sus escudos y blasones -dijo- reflejan un importante pasado histórico que hasta hoy no ha podido conocerse”.

    La investigación que se ha llevado a cabo sobre los documentos que obran en poder del Ayuntamiento de Santillana, recientemente catalogados por Ortiz Real y el trabajo de investigación en el Archivo General de Simancas y en otros Centros estatales y privados, permite conocer cuál fue el protagonismo de Santillana en la época medieval y moderna, cuáles fueron las causas de su esplendor y de su decadencia, “que, pese a todo -recordó Pérez Bustamante- nos dejan esa configuración urbana, reflejo de un brillante pasado, conservada por sus habitantes y protegida por sus alcaldes”.

El esplendor …

    A juicio de Pérez Bustamante son cuatro las fases históricas por las que ha atravesado esta villa cántabra. Hacia el año mil, Santillana se ve convertida en el centro y capital de un extenso territorio en el que el más importante poder económico es el que dimana de la Abadía que lleva el nombre de Juliana, santa y marta de Bitinia, cuyos restos terminan por congregar allí una pequeña comunidad monástica.

    “En los albores del siglo XIII -prosiguió el conferenciante- se fortalecieron señoríos, en nuestra tierra, la Casa de la Vega que establece en Torre de la Vega el centro de su poder, mientras que Santillana para ser la capital de un gran distrito territorial del Reino de Castilla y León y tomará el nombre de Merindad y el Corregimiento de las Asturias de Santillana”.

… Y la decadencia

    La decadencia de Santillana comienza a verse amenazada a medida que la Casa de la Vega se adueña de la villa como, previamente, se había apoderado de su territorio de influencia. Esta circunstancia es ya una realidad en el 1444, que señala la creación del Marquesado de Santillana y su otorgamiento a Íñigo López de Mendoza.

    Después de cuatro siglos de régimen señorial, Santillana se convertiría en municipio constitucional para recibir, a principios del siglo XIX, el sobrenombre de “del Mar”.

    Tras explicar la síntesis de la historia de Santillana, analizada su población y estructura social, Rogelio Pérez Bustamante puso de relieve las principales claves económicas de la historia comarcal, fundamentadas en la producción de cereales y vides, el cultivo de los huertos, el aprovechamiento de los prados y la actividad mercantil que, en Santillana, tuvo su principal desarrollo alrededor de las ferias de ganado que se celebraban en el Campo del Revolgo, y que fueron las más importantes de su zona geográfica, en aquel momento.

    El Pleito de los Valles iba a ser -al decir de Pérez Bustamante- “la causa última del aislamiento de la villa que ve surgir frente a su territorio, la frontera de un régimen jurisdiccional diferente como si sobre sí hubiese caído una campana de cristal que la aísla y la protege de las contingencias históricas, preservando la belleza monumental de sus más brillantes tiempos medievales”.

DM/11 de diciembre de 1983 Torrelavega


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