martes, 4 de agosto de 2026

ENTRE AMBAS ASTURIAS

 

Amós de Escalante

ENTRE AMBAS ASTURIAS

    Al Noroeste de Santillana surge un monte por el cual trepa el camino. La ruina solariega, habitual detalle del paisaje cántabro, viste su cima con el torreón descabezado y la quebrantada cerca de mampostería robustecida por macizos cubos que las hiedras minan. 

    Un parque secular, enrarecido por los años y el podón, derrama sus robles macilentos y cansados sobre la vertiente septentrional, desde cuyas revueltas descubren los ojos fértiles marinas. 

    En su centro, solitaria sobre un campizo, blanquea la iglesia de Oreña, y de su ancho umbral parten serpeando a lo largo de la verde mies las sendas que traen hasta los sagrados ámbitos a los feligreses de sus seis apartados barrios: Viallán, Caborredondo, Padruno, Bárcena, Torriente y Perelá.

    Cuando crece el mar en la precesión del equinoccio, suena con bronca insistencia dentro de un cóncavo de aquellos peñascos. 

    La lúgubre voz se toma como infalible anuncio de extraños rigores invernizos; la tierra reconoce la autoridad delagüero en un dicho popular y extendido en la comarca: Cuando ruge la cueva de Oreña, unce los bueyes y anda por leña.


    Amós de Escalante (n. 31 de marzo de 1831 Santander, m. 6 de enero de 1902 Santander)

    Menéndez Pelayo dijo en cierta ocasión que los libros de Escalante los tengo sobre la mesa para aprender de ellos cada día”.



Copiado del libro de Escalante:

COSTAS Y MONTAÑAS

DIARIO DE UN CAMINANTE

año 1921


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jueves, 30 de julio de 2026

Angel Conde Díez y Felisa Rodríguez Fernández

 

Ángel y Felisa en su casa de Arroyo

Ángel Conde Díez (n. 19 sep 1914 Arroyo Santillana del Mar, m. 31 dic 2007 Torrelavega) y Felisa Rodríguez Fernández (n. 1919, m. 22 oct 2002 Torrelavega), casados el 8 de marzo de 1943 en la iglesia parroquial de Santa Juliana de la villa de Santillana.

Agricultores y residencia en Arroyo Santillana del Mar.


Sus Hijos: Ascensión, José Manuel, Ángel, Arturo, José y Blanca.

Ángel era hijo de José Manuel Conde Quevedo (n.1876 Villapresente, m.) y de Luisa Díez Noriega (n. 20 jun 1880 Arroyo Santillana del Mar, m.).

Sus hermanos: María Plácida (1905-1997), María Luisa (1906-1909), María Luisa (1910-1999), María Teresa (1911-), Josefa (1919-) y Amalia ().

Era nieto paterno de Antonio Conde Iglesias (n. Villapresente) y Vicenta Quevedo González (n. 1831 Castío Santillana del Mar, m.).

Era nieto materno de Donato Díez Díez (n. Sahagún León) y Benita Noriega Gutiérrez (n. 1835 Arroyo Santillana del Mar, m.).


Felisa era hija de Manuel Rodríguez Ruiz (n.17 abr 1899 La Chamberga Santillana del Mar, sep. 12 jun 1989 cementerio Santillana del Mar) y de Claudia Fernández Andrés (n. 1901, sep. 12 ago 1971 cementerio Santillana del Mar).

Sus hermanos: Carmen, Francisca, Manuela, Ángeles, Ángel (1919-2009), Pilar (1937-2021), Manuel (1938-2020), Alfredo (1943-2005) y Antonio (1946-2020).

Era nieta paterna de Manuel Rodríguez Allende (n. 10 ago 1861 Santillana del Mar, m. 8 feb 1901 La Chamberga Santillana del Mar) y Paulina Ruiz Fernández ().

Era nieta materna de  Claudio Fernández Ruiz (n. Ubiarco) y  Paulina Andrés Oreña (n. Santillana del Mar).


Raíces:


Paulina Andrés Oreña pariente de José Andrés Oreña (1881-1956) casado con Perfecta Otero Gutiérrez (1980-1967) padres de Jesusa Andrés Otero (1911-2002) casada con mi primo Eusebio Ramos Gutiérrez. 

Anecdotario:


Algunas fotos de Ángel y de Felisa y también con sus hijos y nietos:

Ángel en la feria de ganado


Felisa e hijos en la mies de Arroyo

comida de campo



Ángel y Felisa con su hijo en la "mili"


Ángel y Felisa de padrinos en la boda de su hijo





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lunes, 20 de julio de 2026

El Cristo de Oreña, 62 aniversario



El Prelado bendijo en Oreña una imagen del Sagrado Corazón de Jesús


Fue donada por el hijo del pueblo, residente en Méjico, D. Florentino Pino

    En el pueblo de Oreña, Ayuntamiento de Alfoz de Lloredo, se celebró ayer una solemnísima fiesta en honor del Sagrado Corazón de Jesús, asistiendo autoridades, vecindario en masa y otras muchas personas de los pueblos próximos.

    En el alto llamado Cueto de Perelada. Que domina aquella zona fue bendecida una artística y grandiosa imagen del Sagrado Corazón, donada por el hijo del pueblo, don Florentino Pino, prestigioso hombre de negocios residente en Puebla Méjico y que en el acto estuvo representado por su distinguida esposa doña María Canales Lobato y su hijita María del Carmen Pino Canales.

    El Excmo. y Rdmo. Obispo de Santander, doctor Beitia, llegó a primera hora, siendo recibido por el párroco de Oreña, don David Ruiz y sacerdotes de la comarca, autoridades y numeroso público que le tributaron una cordialísima acogida. Seguidamente y en el Cueto de Perelada, procedió a la bendición de la imagen del Sagrado Corazón de Jesús, celebrando a continuación la santa misa, con sermón.

    Después el numeroso gentío que asistió a estos actos se esparció por los alrededores de aquel encantador lugar y cientos de familias hicieron comida de campo, aprovechando la placidez del día.

    Por la tarde se celebró una romería típicamente montañesa, que estuvo animadísima.

    Cuantos asistieron a la bendición de este monumento al Sagrado Corazón de Jesús no ocultaban la expresión de gratitud al benemérito hijo del pueblo de Oreña, don Florentino Pino y a su bondadosa esposa, doña María del Carmen Canales que tantas simpatías y afectos tienen en toda la Montaña.


(El Diario Montañés, Sábado 6 de junio de 1964)

viernes, 10 de julio de 2026

Marqués de Comillas

 

Copia de Fundación Wikimedia

López y López de Lamadrid, Antonio Víctor

    Pocos españoles y desde luego ningún montañés, al menos en la península, han logrado acumular, a lo largo de su existencia terrena, tanto dinero, poder, fama, polémica como éste ahora microbiografiado, pues él, por sí solo, pudiera llenar varios volúmenes: 

    Es en la hermosa villa marinera de Comillas donde viene a la vida el trece de abril de 1817 un niño luego bautizado como Antonio Víctor López y López de Lamadrid; fue el segundogénito del matrimonio compuesto por don Santiago López Ruiz de Piélago, nacido en la localidad cántabra de Ruiloba y doña María López de Lamadrid Fernández-Conde, natural de la misma Comillas; sus otros hermanos fueron Genara y Claudio; era aquel un hogar de muy humilde condición económica y fuertes sentimientos religiosos sinceramente practicados a diario. 

    El padre de Antonio falleció en Cádiz a la temprana edad de veinticuatro años, cuando el niño contaba dos; doña María y sus todavía tiernos retoños hubieron de padecer por esa causa una penosísima existencia: hambre, frío penalidades. 

    Al cumplir nueve años de edad, espoleado por la mucha miseria sufrida, marcha el pequeño Antonio a trabajar a casa de unos montañeses instalados en Lebrija (Sevilla); allí permanece unos meses, pasando luego a Cádiz: tras recorrer más tarde otras varias poblaciones andaluzas y sin convencerle el trato recibido por parte de sus paisanos asentados en Andalucía, retorna a la bella Comillas con una idea bulléndole en la cabeza día y noche; largar amarras a las Indias, emigrar a Cuba; desde chicucio mostró Antonio poseer fuerte carácter; al alcanzar la edad de trece años regresa a Andalucía embarcando en Cádiz hacia su meta soñada merced al naviero Fernández de Castro, el cual le proporciona un pasaje para La Habana a bordo de la fragata Reina de los Ángeles; nada más tocar tierra habanera empieza a trabajar como empleado de comercio en el giro de comestibles en calidad de mozo para todo. 

    El decidido chicuelo montañés traba sincera amistad con otro mozalbete de su misma edad y condición emigratoria, empleado en una tienda próxima; Manuel Calvo es su nombre; entre ambos deciden ahorrar cuanto puedan para lograr mejor vida futura; diez años transcurren desde el primer desembarco antillano de Manuel y Antonio; han trabajado como bestias en las peores condiciones, sí, pero a base de tenacidad, sacrificio, ahorro, han conseguido reunir una apreciable cantidad de dinero que invierten en harina; con un petache fletado al efecto llevan esa harina desde Santander hasta La Habana, de esa capital a Santiago de Cuba; vendida la mercancía se encuentran con una excelente granjería en pagarés y letras de cambio, papeles de difícil interpretación inmediata para ellos, muchachones carentes de estudios o conocimientos financieros; pasado el primer susto común cree el comillano conveniente echar el ancla en Santiago; arrienda por su cuenta La California,almacén de ropas nuevas y andadas, así como de artículos europeos de vestir, en esa época -años 40 del pasado siglo- de plena aceptación y consumo en la Isla de Cuba por parte de la colonia española allí instalada.

    Pocos años después Antonio López es propietario de un próspero comercio de coloniales con almacenes propios en La Habana y en Santiago de Cuba. 

    En la vivienda situada sobre La California vivía don Andrés Brú, quien hizo socio suyo a Antonio; este catalán, hombre, al parecer, apático, dejó las riendas de sus muchas posesiones insulares en manos del comillano; Pancho Brú, hijo suyo, individuo de vida disoluta, acusó años más tarde al ya marqués de Comillas de haberse apoderado por completo de la voluntad de su padre, quien dejó todos sus negocios en su poder, así como de haberle puesto a trabajar, pese a ser un niño además de hijo de su socio, en pésimas condiciones; también, de haber logrado que don Andrés Bru le desheredase a él y al resto de sus hermanos en beneficio de Luisa, futura esposa de Antonio López; Pancho Brú dedicó todo un libro al montañés; entre otras cosas le acusa de no saber escribir, de ser un déspota, un negrero; quizás de ahí parta la leyenda -no comprobada en realidad- del Antonio López traficante de esclavos.

    En todo caso, Pancho Brú sólo fue ejemplo de persona rencorosa, amante del ocio, las mujerzuelas, las juergas. López, ya bien situado, reclama a su hermano Claudio y a su pariente y más tarde consuegro José Andrés Gayón, natural de Cabezón de la Sal; con su guapísima hija María matrimonió Claudio, segundo hijo varón de Antonio López.

    Su hermano Claudio es asociado al negocio y destinado a La Habana como jefe de sucursales y apoderado general del comercio de ropas, en expansión creciente. La economía isleña recibió, desde 1830 a 1850 enormes sumas de dinero, habiéndose especializado en escasos artículos de producción propia, por lo cual el peso económico recaía directamente en su comercio exterior; así, casi todos los artículos de primera necesidad -alimentación, ropa, calzado, entre otros- eran importados; de ahí la gran importancia que tenían los comerciantes radicados en Cuba en unos años en que apenas si existían los Bancos. 

    Cuatro años después de haberse establecido en Santiago de Cuba vuelve Antonio López a España; en la añeja península europea examina sobre el terreno dónde y cómo colocar el dinero ganado en la Perla de las Antillas; su capitalito inicial se incrementa de año en año. Antonio López contrae matrimonio en Barcelona el treinta de noviembre de 1847 con la hija del precitado don Andrés Brú, Luisa Brú Lassus, joven virtuosa, melancólica; tuvieron cuatro hijos: Antonio, Claudio, María Luisa e Isabel; de ellos, sólo Claudio tuvo larga vida. El año de su matrimonio vendió La California.

    Dos años más transcurren; Antonio López entra en contacto con el ingeniero español asentado en Cuba don Patricio Marcos de Satrústegui, a la sazón representante en la ínsula caribeña de una casa inglesa exportadora de maquinaria agrícola; con él pone en servicio una ruta marítima Guantánamo-Santiago de Cuba por el norte isleño, haciendo cabotaje amarrando en cada puerto del trayecto; el vapor cayero se llamaría General Armero,tal vez en reconocimiento a que don Francisco Armero de Peñaranda, en ese momento Capitán General de la Isla de Cuba, les facilita el pertinente permiso. 

    Tal vez del contacto comercial con Satrústegui nació la idea del montañés de trasvasar capital desde Cuba a Gran Bretaña. Invirtiendo ese capital trasegado en distintas direcciones, aunque el asunto no era nuevo. 

    Dueño de un más que considerable capital, el aún joven comillano adquiere ingenios, fincas, cafetales con sus respectivos edificios, maquinarias, mano de obra, en Santiago de Cuba; corre el año 1851.

    Es en el año 1853 cuando Antonio López determina regresar con carácter definitivo a España: se instala junto a los suyos en Barcelona, haciéndolo en el vasto, sombrío, solitario palacio ubicado en la céntrica calle Puertaferrisa, de cara a las Ramblas; desde allí se interesa por el negocio marítimo en gran escala y crea una sociedad de buques a vapor bajo la denominación Antonio López y Compañía; compra en subasta el transporte del Correo entre España y Cuba adquiriendo para ello en Amberes los barcos París y Ciudad Condal; éste es el germen de la Compañía, luego Trasatlántica, iniciada con un capital de cincuenta millones de pesetas; al morir Antonio López estaba compuesta por los vapores Antonio López, Ciudad Condal, Ciudad de Cádiz, Alfonso XII, Méndez Núñez, Santander, Comillas, Habana, Guipúzcoa, Coruña, Puerto Rico, Pasajes y Patricio Satrústegui. 

    En plena campaña bélica africana (octubre 1859- abril 1860) contribuyó con sus barcos a favor del Gobierno español en operaciones y transportes masivos de soldados pues los buques con que contaba la Armada española resultaban insuficientes; se procedió a la requisa de parte de la flota mercantil; el comillano, será, de buen grado,  colaborador activo; presta sus buques de vapor; a bordo del América, fondeado en Río Martín, contrae el cólera en febrero de 1860. 

    Cuando en España revienta la tercera guerra carlista, Antonio López, fiel a doña Isabel II, volverá a prestar sus buques al Gobierno peninsular instalando su residencia en Santander -Muelle número veintidós, segundo piso- para controlar de cerca su flota naviera. 

    También la Guerra de los Diez Años mantenida en Cuba debilita al Tesoro español; en esa situación de penuria económica el Gobierno y su depauperada Hacienda se encontraban en permanente deuda con Antonio López, quien, ante la situación, accede a que se le hagan los pagos por medio de distintos plazos. La compañía naviera del montañés, en esos años de conflicto hispanocubano (1868-1878) realizó un total de 1028 viajes transportando desde España hacia Cuba un total de cuatrocientos mil soldados.

    El comillano continuó invirtiendo en barcos, ferrocarriles, negocios azucareros; en Cuba tuvo varios ingenios con dotaciones de negros esclavos como obraje; no he logrado ver ningún documento consignando explícitamente la participación directa de Antonio López en el tráfico negrero.

    En 1876 el Gobierno español no encontraba quien le prestase el dinero necesario para sostener la guerra en Cuba contra los independentistas; López fundó el Banco Hispano Colonial junto a otros prominentes hispanocubanos contrarios a la independencia del pueblo insular antillano y adelantó la cantidad de veinticinco millones de pesetas a ese paupérrimo Gobierno peninsular tal vez persuadido de que esa élite de millonarios enemigos de dejar libre a Cuba de la tutela española dependía la salvación de la isla ultramarina, pues el establecimiento en la capital catalana de Antonio López, cabecera de la compañía de vapores de su mismo nombre, posteriormente Compañía Trasatlántica Española, puso orden y jerarquía en la red de relaciones entre Barcerlona y Cuba. 

    En último término, la Guerra de los Diez Años creó las condiciones para que Barcelona se situara en lugar destacado en el trasvase de capitales a España. En primer lugar, porque el conflicto bélico posibilitó la consolidación del futuro marqués de Comillas como una de las primeras fortunas del país a causa del papel de su compañía naviera en el transporte de hombres y pertrechos militares hacia la Isla. 

    En segundo lugar, porque los gastos de la guerra, unidos a la preponderancia de Antonio López y López y a la debilidad financiera del Estado español; dieron lugar a la creación del Banco Hispano Colonial;  que agrupó en torno suyo a lo más granado de la élite propeninsular de Cuba, que era lo mismo que decir a la élite económica que controlaba el ámbito portuario isleño.

    Ese mismo año 1876 le es dedicado el monumental poema La Atlántida por su autor, mosén Jacint Verdaguer, quien había entrado al servicio de Antonio López un año antes en calidad de capellán del vapor trasatlántico Guipúzcoa; dos años anduvo embarcado el poeta hasta ser instalado en Barcelona merced a la capellanía creada por Antonio López en memoria de su hijo Antonio, el preferido.

    Opinaba Verdaguer que el comillano era un claro ejemplo de aquella raza de luchadores que por necesidad habían tenido que abandonar matria, hogar, costumbres, gentes propias para echarse en las rutas americanas en busca de fortuna y fama; para él, todo indiano era guerrero. 

    Hombre decidido y valeroso, lograse o no su sueño de labrarse una privilegiada posición socioeconómica. 

    La dedicatoria reza así: 

    Excmo. Sr. D. Antonio López. Montando de tus naves el ala bendecida/busqué de las Hespérides la flores del azahar./ Mas ¡ay!, las amarraron / del naranjo, las olas con recia acometida / y tan sólo estas hojas que te traigo quedaron, / flotando sobre el mar. Jacinto Verdaguer. Pbro. Vapor trasatlántico “Ciudad Condal”. 18 de Noviembre de 1876.

    En 1878 el Rey don Alfonso XII lo nombra marqués de Comillas; pocos meses antes, el Monarca español le había distinguido con el Collar de Carlos III.

    En 1881 se crea a impulsos de Antonio López, la Compañía General de Tabacos de Filipinas; la producción del tabaco filipino se había desestancado por Real Decreto fechado el 25 de junio de 1881; el 21 de noviembre de ese año, López crea la Compañía General de Tabacos de Filipinas mediante la aportación de setenta y cinco millones de pesetas; en su consejo de administración se sientan viejos socios de Antonio López y las plantaciones filipinas de la nueva compañía abarcan los territorios de Santa Isabel de Cagayán, La Concepción, San Luis de Ylagan, San Antonio, San Rafael de Ylagan junto a las factorías de Flor de la Isabela, Meisic, Primera de Malabón, Camarines de la Macaria, creándose, también, naviera propia para el transporte del tabaco. 

    El ya riquísimo hombre de negocios montañés fomenta el Crédito Mercantil, del que fue presidente; adquiere al por mayor acciones de la Compañía de ferrocarriles del Norte y aparece como primera potencia en otros cien negocios de diversa índole. Veranean los reyes españoles en su mansión de Comillas y le es concedida la Grandeza de España.

    Con los años, el marqués se fue haciendo cada vez más un hombre solitario, tranquilo, sosegado; va a misas y rosarios con frecuencia, quizás conmemorando su pobre pero piadoso hogar infantil. 

    Al antiguo dependiente sin más estudios que los que la escuela rural le proporcionó en sus primeros años comillanos, le debió España su marina mercante; quizás por esa falta de estudios y por su amor a la tierra matria, “no olvidó el marqués de Comillas al pueblo que le vio nacer y en 1881 proyectó la construcción allí de un colegio de segunda enseñanza, ofreciendo el terreno y una importante cantidad de dinero a la Compañía de Jesús, pero esta idea derivó, por las presiones del padre Gómez Carral, a la construcción de un seminario cuya obra se concretó al año siguiente. 

    Muchas fueron las obras que se ejecutaron en Comillas que financió don Antonio, entre ellas merece recordar la mejora de caminos, calles y edificios públicos, así como la financiación de las obras del templo parroquial, iniciadas hacía más de doscientos cincuenta años.”

    Un dieciséis de de enero de 1883, por la tarde, púsose Antonio López a jugar su habitual partida de tresillo; sintióse algo indispuesto y se acostó; a la media hora, un derrame seroso tronchó aquella vida laboriosa y fecunda que había dejado un inmenso engranaje económico entre el cual destacaban con luz propia la Compañía Trasatlántica, la Compañía General de Tabacos de Filipinas, el Banco Hispano Colonial, el Crédito Mobiliario Español, la Compañía de Ferrocarriles del Norte de España y la Sociedad Hullera; todo ello fue llevado con buena mano por su hijo y heredero universal don Claudio López Brú, segundo Marqués de Comillas.

Copiado del Libro:

Francisco Revuelta Hatuey
Dueños de sueños
MOSAICO MONTAÑÉS-CUBANO
Santander 1995



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sábado, 20 de junio de 2026

En memoria de Lao

 Ayer, el Rvdo. Sr. D. Enmanuel Komlavi Afram, vicario parroquial  de San Pedro de Oreña, con emocionantes palabras, salmos y canticos, ofició el funeral por su amigo  Lao.  

La iglesia estaba llena de familiares y amigos y participaron en el acompañamiento del entierro en el  cementerio parroquial.


Estanislao Gutiérrez Martínez (Lao) (n. 17 dic 1944 Oreña, m. 18 jun 2026 Torrelavega).

Soltero, residencia en Viallán Oreña y de oficio agricultor-ganadero.


Estanislao, era hijo de Marceliano Gutiérrez Cayuso (1907-1994) y Emilia Martínez Prado (1915-2008).

Sus hermanos: Luzdivina (1933), Carmen (1934-2001), Ángeles (1938), Leopoldo (1940-2016), Eduviges (1943-2008), Emilia (1946), Pilar (1948-2018) y José Ángel (1950-2024).

Era nieto Paterno de Estanislao Gutiérrez González (1873-1959) y Eduvigis Cayuso García (1871-1940).

Era nieto materno de Leopoldo Martínez Quevedo (1886-1960) y Luzdivina Petra Prado Rodríguez (1892-1918).


Raíces:


mi primo carnal


Anecdotario:


Bautizado el 6 de enero de 1945, por don David Ruiz Rabre, en la capilla del Sagrado Corazón de Jesús habilitada para el culto como parroquia de Oreña. Padrinos Edistio González Gutiérrez, natural y vecino de Oreña y Oliva Cobo Corral. natural de Santillana. testigos Victorino Luguera Fernández y Ángel Castillo Ceballos, mis feligreses.

Lao ha sido el Presidente de la Asociación San Tito desde su fundación hasta su disolución.

3 fotos de confraternidad , que hace Celestino Fernández Carral, en un restaurante de Puente San Miguel, con motivo de la despedida de su prima María Teresa que vive en San Francisco del Rincón, localidad del estado mexicano de Guanajuato. (12 may 2026)

de izqda a drcha: Ángeles, Emilia, Facunda Gutiérrez Gutiérrez (1950), Margarita González Pérez (1946), María Teresa Gutiérrez Gutiérrez (1946) y Ángel Gutiérrez Gutiérrez (1942).

de izqda a drcha: Ángel Gutiérrez Gutiérrez (1942), María Milagros Castro Blanco (1952), Carmen Pérez Gutiérrez (1958), Luzdivina, Lao y Ángeles

los mismos de la foto anterior


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lunes, 15 de junio de 2026

Manuel Cuevas Gutiérrez y María del Pilar Bartolomé Jareda ("Nel y María")

 

En la boda de su hija Carmina con Pedro López, año 1954


Manuel Cuevas Gutiérrez (n. 1889 Ubiarco, m.) y María del Pilar Bartolomé Jareda (n. 10 oct 1883 Arroyo Santillana del Mar, m.), casados el 14 de febrero de 1914 en la iglesia parroquial de Santa Juliana de la Villa de Santillana.
Sus hijos: María Jesús (1915-), Manuel Marcelino (1917-), Antonio (1919-1992), Félix Emeterio (1922-) y María del Carmen (Carmina) (1925-).
Labradores y residencia en Arroyo Santillana del Mar.


Manuel, era hijo de Lázaro Cuevas (Ubiarco) y Estéfana Gutiérrez (Ubiarco).


María del Pilar, era hija de Gregorio Bartolomé Polo (n. 1857 Hornillos Palencia) y Carmen Jareda Pacheco (n. 19 may 1855 Arroyo Santillana del Mar, m.). 

Sus Hermanos: Elías (1881-) y Emeterio (1886-1964).

Era nieta paterna de Juan Bartolomé (Melgar) y Antonia Polo (Hornillo Palencia).

Era nieta materna de Manuel Jareda Herrera (n. 1828 Arroyo Santillana del Mar, m. 1888 Arroyo Santillana del Mar) y Marcelina Pacheco Díaz (n. 1827 Arroyo Santillana del Mar, m. 1903 Arroyo Santillana del Mar). 


Raíces:


Emeterio, hermano de María del Pilar, casado con María Cayuso Jareda (1889-1976) que era hermana de Elena (1888-1972). casada con Francisco Piñera García (1883-1971) hijo de Eduvigis García González (1844-1934) y ésta  hermana de Jerónima García González (1837-1915), mi bisabuela materna.


Anecdotario:



En esta foto, con ayuda de Amparo Sáez Cayuso (1937 Arroyo), identifico de izqda a drcha: a José Salces Rodríguez ("Catalino"), --, Vicente Gutiérrez Posada (1895-1969), --, Emeterio Piñera Cayuso (1926-2018), Prudencio Cayuso Jareda (1904-), Benigno Gutiérrez Oreña (1925-1981), Floriano Fernández Cayuso (1912-), José Antonio Gutiérrez Gómez (1931-2003), Amparo Sáez Cayuso (mi ayuda). A la drcha de la novia, la madre del novio  y encima de ésta Susana González Martínez (1915-1973)(*) y a su derecha María del Carmen Sánchez Prado (1928-2015), Bernardino Sáez Arroyo (1907-1991) y Antonio
Encima de Nel, Socorro Pérez Sánchez (1925-2017), esposa de "Catalino" 
(*) Susana y Floriano vivían en la casa de mi tío  Benigno Gutiérrez Posada (1882-1959) enfrente de la tienda. Carmina, iba a la costura de Susana.

Nel y Carmina

Nel y los nietos 

Nel y su pareja de vacas


 

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domingo, 7 de junio de 2026

Plácida Gutiérrez Posada

 


Plácida Gutiérrez Posada ( n. 20 sep 1879 Arroyo Santillana del Mar, m. 20 jun 1917 Arroyo Santillana del Mar)

Se casó en Madrid con Agustín Ramos Rosón (n. Cerredo Oviedo)

Hijos: Juan (n. 1906 Madrid, m. 1971 Madrid), Eusebio (n. 4 dic 1908 Madrid, m. 3 ene 1994 Santander)

Residencia en Madrid.


Plácida, era hija de Eusebio Gutiérrez Sánchez (n. 16 dic 1856 Cerrazo Reocín, m. 28 feb 1944 Arroyo Santillana del Mar) y Josefa Posada Iglesias (n. 8 jul 1857 Arroyo Santillana del Mar, m. 12 may 1919 Arroyo Santillana del Mar).

Hermanos: Benigno (1882-1959), Francisco (1887-1960), Andrés (1890-1972), Joaquín (1894-1969), Vicente (1895-1969), María Victoriana (1898-1918) y Ángel (1901-1992).

Era nieta paterna de Vicente Gutiérrez Quevedo (n. 1817 La Busta, m.) y Plácida Sánchez Martínez (n. Barcenaciones, m.).

Era nieta materna de Andrés Posada Sánchez (n. 12 nov 1819 Arroyo Santillana del Mar, m. 20 sep 1878 Arroyo Santillana del Mar) y Francisca María Iglesias Sánchez (n. 8 dic 1820 Yuso Santillana del Mar, m. 9 mar 1878 Arroyo Santillana del Mar).


Raíces: 

mi tía.

Anecdotario:

murió de tuberculosis 

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Eusebio Gutiérrez y Josefa Posada