miércoles, 23 de junio de 2021

El Gran Capitán José de la Guerra (Continuación)

Don José Antonio Julián De la Guerra y Noriega
Cortesía del Security-First National Bank de Los Angeles

Por sus venas ... corría la verdadera sangre azul de Castilla. Su nombre sigue vigente en esta ciudad (Santa Barbara)
Su doble apellido indica la unión de las dos casas de tradición nobiliaria por el matrimonio de su padre y su madre, que eran nobles.

Santa Bárbara tierra adorada






CAPÍTULO VII

LA ÚLTIMA VOLUNTAD Y TESTAMENTO DE DE LA GUERRA

El preámbulo del testamento del capitán De la Guerra atestigua su profunda fe religiosa. Cuando lo firmó, cinco meses antes de su muerte, era entonces consciente de su proximidad. Pero la muerte, para un católico tan fiel, servidor público y benefactor, no guardaba ningún temor ni remordimiento. Y cuando llegó, este hombre justo y fiel entregó su alma en paz, ya que la muerte había sido un tema de profunda meditación para él durante toda su vida. Esto se pone de manifiesto en lo que escribió en 1821 a un amigo que había sufrido una pérdida por la muerte:

Es inevitable, amigo mío, que a todos nos llegue la hora espantosa, en la que nuestra cavilación terminará, y el más insolente descubrirá que hay un Dios imponente, por haber contemplado. Pero, ¡oh! qué felicidad y satisfacción para esas almas religiosas en ese momento, cuando en lugar de un juez que será inexorable con los impíos, se encontrarán con un Padre divino que les invitará amorosamente a participar de la gloria. ¡Esto sí que es felicidad! Queridísimo amigo, procura alcanzarla, y deja a los astutos del mundo que se ocupen de sus grandes artificios e imaginaciones políticas, cacareando sus reformas, mientras alejan de sí mismos a mil leguas lo que deberían hacer por sí mismos.

De la Guerra, durante su fatal enfermedad, dictó su última carta a su hijo Pablo, cinco meses antes de su muerte. Está fechada el 20 de enero de 1858, y estaba dirigida a su hermano en España, Don Gaspar De la Guerra y Noriega. Puso su firma en la carta con mano temblorosa, y es apenas legible. La carta se refería a asuntos personales de la familia. Mientras tanto De la Guerra había muerto y Pablo así se lo comunicó a Don Gaspar. En su respuesta, Don Gaspar expresó su profundo dolor por la muerte de su hermano. A petición de Pablo envió la carta que De la Guerra le había dictado porque Pablo quería conservar la última firma de su padre.

Por cierto, por la carta de don Gaspar este narrador pudo saber definitivamente, en contra de lo que se ha dicho, la edad que tenía De la Guerra cuando salió de España y el año en que llegó a México, pues la carta de don Gaspar fue escrita en 1859, y afirma que habían pasado sesenta y seis años desde que su hermano partió de su patria. Por lo tanto, debió salir de España en 1792 y tenía entonces trece años.

El último testamento de De la Guerra es el siguiente:

Sepan todos los hombres por estas presentes, que yo, José De la Guerra y Noriega, estando por la Divina Providencia en pleno uso de mis facultades, confesando como fiel católico, los sagrados misterios en el modo y forma que los cree y enseña nuestra Santa Madre la Iglesia Católica Apostólica y Romana. En cuya fe vivo y declaro que moriré, implorando la ayuda y protección de mi purísima Reina y Santísima Madre, ordeno este mi último testamento en los siguientes términos:

Cláusula 1. En primer lugar, encomiendo mi alma a Dios nuestro Señor que la creó y redimió con el infinito Precio de su Sangre, y mi cuerpo a la tierra de la que fue formado, la cual, una vez muerto, deseo que sea convenientemente amortajado, y que sea enterrado donde corresponda, pero encargo que el día de mi entierro se celebre una misa sobre mis restos en la Iglesia, que sea cantada con toda la solemnidad posible pagando la limosna acostumbrada.

Cláusula 2. Declaro que estuve casado con doña María Antonia Carrillo, ya fallecida, y que durante nuestro matrimonio tuvimos por orden de nacimiento los siguientes hijos: a saber, José Antonio, Rita de Jesús, María Teresa, Raymundo, Juan José, María de las Angustias, Francisco Antonio, Pablo Andrés, Ana María, Joaquín, Miguel, Antonio María y María Antonia; de los cuales han fallecido cuatro, a saber, Rita de Jesús, Raymundo, Juan José y Ana María, esta última es la única que ha dejado hijos.

Cláusula 3. Declaro que el mayorazgo familiar en España, que mi difunto padre, don Juan José De la Guerra y Ceballos, poseía en el lugar de mi nacimiento, "Novales", en las montañas de Santander y en algún otro pueblo de dicho Reino de España, habiendo recaído en mí como hijo mayor, He dado a mi hermano Don Gaspar De la Guerra el más amplio poder para administrarlo, con derecho a sustituir a la persona o personas de su confianza con las condiciones que pueden verse en la copia del mismo que se encuentra entre mis papeles: Encargo y ordeno que tan pronto como sea posible después de mi muerte, dicho poder completo sea ratificado o renovado a favor de mi hermano por la persona o personas a quienes corresponda actuar en el asunto, según la ley del caso, o en caso de muerte de mi hermano a favor de mi sobrina, Doña María Escandón, a quien es mi deseo preferir por motivos que considero suficientes, a mis sobrinos, ahora residentes en España, para el cumplimiento de este fideicomiso. Dicho poder continuará en vigor hasta el cumplimiento de mi voluntad aquí especificada, en relación con los bienes de dicho patrimonio familiar (Mayorazgo).

En caso de que a mi muerte, la antigua ley del Mayorazgo haya sido derogada, y que tenga pleno poder y autoridad para disponer de los bienes y efectos pertenecientes a dicho Mayorazgo y de los productos del mismo, hago la siguiente disposición del mismo: Doy, concedo y cedo dichos bienes y efectos a mi hijo Joaquín, con la condición de que vaya a España y se establezca en ella, y si se negase a cumplir, o muriese sin dejar legítima descendencia, doy, concedo y cedo dichos bienes, propiedades y efectos a cualquier otro de mis hijos que se ofrezca a cumplir dichas condiciones, teniendo preferencia el mayor para ello. Y en el caso de que ni mi hijo Joaquín ni ningún otro de mis hijos, manifieste su intención de cumplir dicha condición ( lo que se hará presentando ante el juez o tribunal que tenga jurisdicción directa sobre este, mi testamento, una declaración escrita a tal efecto dentro de los quince años siguientes a mi fallecimiento) doy, gradúo y asigno dicha propiedad, bienes y efectos a mis albaceas nombrados más adelante, para que puedan disponer de todo dicho (Mayorazgo) de la manera que les parezca mejor, y como su propia propiedad privada.

Y ordeno y que se ejecuten y firmen en el menor tiempo posible los documentos y papeles legales que sean necesarios o útiles para llevar a cabo lo que he dispuesto anteriormente sobre mi dicho Mayorazgo. Y cualquiera de mis herederos que se niegue a firmar y ejecutar los papeles y documentos legales que mis albaceas puedan requerir a tal efecto, será privado de cualquier parte de mis bienes y propiedades, sin perjuicio de las demás disposiciones de este mi testamento, y su parte se añadirá a la masa común de los bienes y propiedades de los que se dispone en el apartado nº 7 de la cláusula quinta.

Cláusula 4. Declaro que los bienes que poseo (excepto los mencionados en la cláusula anterior) se encuentran en el Estado de California y consisten en lo siguiente:

La casa y el lote donde resido con los muebles y los bienes y joyas que no son usados por mis hijos, pues las cosas así usadas por ellos pertenecen a ella (excepto las cosas que son usadas por mis hijos, pues las cosas así usadas por ellos pertenecen a ellos) y también el dinero que pueda encontrarse en dicha casa al momento de mi muerte.

Otra casa pequeña y Iote conocido como la "casa de Rojo".

Otra casita y lote contiguo al Salón de Billar de mi sobrino, Gaspar.

Un huerto de árboles frutales todo cerrado con una valla, y también un lote de terreno contiguo en el lado noreste de dicho huerto, de cien varas cuadradas.

Todos los bienes inmuebles mencionados están situados en la ciudad de Santa Bárbara y en el condado de Santa Bárbara están situados los siguientes:

El Rancho de "Simi" cuyo tamaño no se designa, porque es un asunto aún por determinar por el gobierno federal, con todas las mejoras que a mi muerte puedan existir en él, tales como casas, jardines, viñedos, etc.

El Rancho de Las Posas, colindante con el Rancho de "Simi" que contiene seis leguas cuadradas según el título, igualmente con las mejoras de cualquier clase que se encuentren en él.

El Rancho de "San Julián", cuya demarcación o límites no se designan por la misma razón que existe en el caso de "Simi", junto con las mejoras que se encuentran en San Julián.

Una mitad del rancho llamado "Conejo" que no está dividida de la otra mitad que pertenece a los herederos de Ignacio Rodríguez, fallecido.

El ganado que se encuentre en mis tierras en el momento de mi muerte, consistente en ovejas, cerdos, caballos, mulas y ganado de carne, que lleven mi marca y mi distintivo.

Tengo en dicho condado otras dos propiedades, a saber: el rancho llamado Los Álamos y la casa en la ciudad de Santa Bárbara conocida como la "casa de Cadete", y dispongo que éstas no se incluyan en la lista de mis bienes, porque construí dicha casa con la intención expresa de donarla a mi hijo mayor, José Antonio, y dicho rancho, aunque me fue transferido por él, se mantiene sólo como garantía para el pago de ciertas deudas. Y me remito a la cláusula subsecuente No. 5, Apartado 4, para la disposición que se hará de dichas propiedades.

Mis deudas y créditos, además de los aquí especificados, se encontrarán en mis libros y documentos.

Cláusula 5: La distribución o división de mis bienes ordeno y mando que se haga de la siguiente manera:

Apartado 1: En primer lugar, se levantará la suma de treinta mil dólares ($30.000) si a mi muerte no hubiera tanto dinero en mano; dicha suma perteneciente a mi hijo Pablo ha sido invertida por mí en beneficio de los bienes que ahora poseo, y por ello ordeno que antes que cualquier otra cosa dicha suma sea entregada a mi hijo Pablo, porque es suya y se la debo. Así mismo, se reúna el dinero suficiente para pagar mis deudas justas y legales que después de mi muerte aparezcan debidas por mí.

Apartado 2: Dispongo que a mis hijos María de las Angustias y María Antonia, a cada uno o a sus legítimos herederos, se les entreguen ochocientas cabezas de ganado aseado de todas las clases, que se entregarán "grandes y pequeñas según corran" (como en la frase común entre los rancheros de este país) o que se separen del "Rodeo" (todo el ganado reunido) a elección de mis albaceas. Dispongo que se entregue el mismo número de reses a mi yerno, el señor Alfred Robinson, padre de los herederos de mi hija Ana María. Y aunque mi intención al hacer este legado a mi yerno es la de beneficiar a mis mencionados nietos, sus hijos, sin embargo, y por tener plena confianza en el honor y rectitud de mi mencionado yerno Sr. Robinson, deseo, dirijo y ordeno que dicho número de cabezas de ganado le sean entregadas personalmente para que pueda administrarlas como bienes propios sin incurrir por ello en ninguna de las responsabilidades de un tutor, o guardián de menores, o administrador de bienes ajenos (a menos que él desee lo contrario).

Se entiende que este legado en este apartado 2 de la cláusula 5 incluye todo lo que es mi intención o susurro dejar a mis mencionadas hijas o a sus representantes, y requiero que ninguna de dichas entregas se haga sin la previa ejecución de documentos en los que mis mencionados legatarios admitan y declaren que han recibido todo lo que pueden reclamar de mi patrimonio, real o personal, ya sea por derecho paterno o materno o por cualquier otro derecho supuestamente existente, y renunciarán en debida forma, para sí mismos y para sus herederos, a favor de mis herederos y legatarios residuales más adelante nombrados, a toda especie de reclamación contra mi patrimonio o disposición testamentaria del mismo y a toda clase de intervención en él. No dejo una parte igual a mi hija María Teresa porque ya le he entregado a petición suya cuanto era mi intención dejarle en mi testamento.

Apartado 3: Antes de hacer cualquier distribución se tomarán de los ganados prolijos que existan al momento de mi muerte mil cuatrocientos (1400) novillos grandes, los cuales serán vendidos por mis albaceas y el producto de los mismos será invertido por ellos según las instrucciones que les he dado y de su cumplimiento sólo darán cuenta a Dios.

Apartado 4: También dispongo que a mi hijo José Antonio se le entreguen quinientas cabezas de ganado que se entregarán de la misma manera que se indica arriba respecto a la entrega de ganado a mis hijas. Además doy, concedo y cedo a dicho José Antonio, la casa situada en esta Ciudad, que se conoce como la "casa de Cadete" con su lote de casa y las pertenencias de la misma, y el rancho, lugar o extensión de tierra conocido como el Rancho de "los Álamos" en el corregimiento de Santa Ynéz, con sujeción a la ejecución previa de los documentos antes mencionados relativos a los recibos y la renuncia, y con sujeción asimismo a los pagos previos por él de la cantidad que mis libros muestran que se me debe a cuenta corriente desde el primer día de enero del año mil ochocientos cincuenta y tres. Lo libero de toda deuda anterior a esa fecha.

Apartado 5: Declaro que además de lo anteriormente expresado hago una donación secreta a mi hijo Joaquín de la que mis albaceas le informarán, según mis instrucciones cuando lo consideren oportuno.

Apartado 6: Como es muy probable que antes de que surta efecto este testamento pueda haber dado a mis mencionadas hijas, o a sus representantes o a algunas de ellas, o a mi mencionado yerno, Mr. Robinson, la totalidad o parte de lo que les he legado en el Apartado 2 de esta cláusula, ordeno a mis albaceas que al entregarles sus respectivos legados tengan en cuenta lo que yo pueda haberles dado, a fin de que sea lo que sea, forme parte de la cantidad total que les he legado, es decir, que lo que puedan haber recibido se deduzca de la totalidad que les dejo y lego como herencia.

Apartado 7: Cumplidas las anteriores disposiciones de mis bienes, el remanente de mis bienes de cualquier naturaleza que sean, muebles o inmuebles, créditos, acciones, bienes y enseres cualquiera que sea su situación, ordeno que se haga donación plena y absoluta a mis cuatro hijos, Francisco Antonio, Pablo Andrés, Miguel y Antonio María, a los que nombro y nombro mis herederos y legatarios residenciales en común e indivisos.

Cláusula 6: Como a primera vista la anterior disposición de mis bienes y efectos puede parecer algo desigual, un decoroso respeto a las opiniones de la posteridad me obliga a declarar que, en dicha disposición y distribución de lo que poseo me he guiado; primero, por la íntima convicción de que soy el legítimo propietario de todo lo que ahora poseo, y de que estoy plenamente autorizado a disponer de ello según mi conciencia sin intervención ni reclamación de nadie ni bajo derecho materno; en segundo lugar, por los respectivos méritos y antecedentes de mis herederos y legatarios.

Aunque hasta cierto punto he preferido a mis cuatro hijos dichos, Francisco Antonio, Pablo Andrés, Miguel y Antonio María, me parece y creo que en ello apenas les retribuyo el afecto filial con que me han cuidado y servido, ni las oportunidades que en el cuidado de los bienes que hoy poseo han perdido para enriquecerse y distinguirse. Mi hijo Joaquín no entra en su número porque ya es preferido respecto a mis bienes en España, según lo dispuesto en el apartado 5 de la cláusula 5ª. Y por otros motivos que no considero necesario explicar, tampoco entra mi hijo José Antonio, por las demás disposiciones de este testamento a su favor, por las muchas oportunidades que ha tenido de mejorar su propia fortuna, y por otros motivos que no considero oportuno explicar.

Con respecto a mis hijas o a sus descendientes considero que dichas hijas han tomado una situación ventajosa en la vida por su propia y libre elección y han disfrutado de oportunidades de procurarse los bienes de este mundo, y han logrado adquirirlos. Y aunque sea mi mayor deseo dejarlas más prósperas, mi patrimonio no es suficiente para permitirme cumplir con tales deseos.

Cláusula 7: Nombro y nombro como albaceas de este mi testamento a mis hijos, Francisco Antonio y Pablo Andrés, a quienes relevo y eximo de dar fianza alguna, para el cumplimiento de sus encargos, dejo, concedo y asigno a mis citados albaceas la suma de cien dólares a cada uno en concepto de honorarios e indemnizaciones o el porcentaje que la ley les atribuya. Ordeno y dispongo que se haga la distribución de mi patrimonio y que mis albaceas cumplan con los deberes de albaceazgo sin recurrir a ningún tribunal, a menos que sea para recuperar el dinero adeudado, para defender los juicios, para hacer que se acepte este testamento y para todo lo que consideren necesario o apropiado.

Ordeno y ordeno que puedan revender, vender, intercambiar, comerciar, contratar, transferir en venta privada o en subasta pública, como mejor les parezca, y, en la medida en que lo consideren necesario, sin la orden o autoridad de ningún tribunal, sin notificar a los herederos, sin publicar avisos ni cumplir con las formalidades legales o de otro tipo, ordeno y ordeno que no se les exija ninguna prueba, tasación, cuenta o liquidación de cuentas antes o después o durante su administración. Ordeno que su afirmación y su palabra sean consideradas como definitivas y concluyentes en todo lo que se refiere a su albaceazgo, de tal manera que siempre que declaren que han cumplido con sus obligaciones se considerará que las han cumplido. Y si fuera o pareciera necesario exigir a los demás herederos algún documento para facilitar el cumplimiento de las disposiciones de este testamento, mis albaceas tendrán la facultad de exigirlo, y si los demás herederos se negaran a firmar y ejecutar perderán todo su derecho en la distribución de mis bienes, sin perjuicio de lo que se contiene en las disposiciones anteriores de este testamento.

Cláusula 8: En la convicción del amor respetuoso y filial que mis hijos han observado y practicado, confío en que observarán y seguirán en todo lo que he dispuesto en este testamento, y con la sumisión reverencial con que siempre han respetado mis deseos, y aunque los bienes que les dejo no son muy cuantiosos, espero en el adorable Reino de Nuestro Dios y Padre que se complazca en sus actos de obediencia y haga recaer sobre ellos su Santísima Bendición, si su conducta religiosa no es tal que los haga indignos de ella. Si, y no es presumible, hubiera alguien que se considerara poco favorecido, hago saber a todos que al hacer este testamento he procurado hacer lo mejor posible y que durante muchos días he meditado en mis deliberaciones la ayuda del Padre de la Luz para que me concediera sabiduría al hacer este testamento, y al final he decidido lo que aquí se dispone porque lo creo equitativo y justo,

Hecho, firmado y sellado por mí en Santa Bárbara el séptimo día de septiembre A. D.1857

José de la Guerra y Noriega

El testador declaró que el anterior documento es su testamento y como tal lo ejecutó y firmó en presencia de nosotros, los infrascritos, que a su ruego, y en su presencia, y en presencia de cada uno, hemos firmado nuestros nombres como testigos.

Anasto Carrillo de Santa Bárbara

V. de Mondran de Santa Barbara

Francisco Puig de Santa Barbara

Eugene Lies de Santa Barbara

 

ESTADO DE CALIFORNIA,)

) ss.

CONDADO DE VENTURA

Yo, J. B. McCLOSKEY, Secretario del Condado de Ventura, Estado de California, y Secretario de exoficio del Tribunal Superior en y para dicho Condado y Estado.

CERTIFICO que la copia anterior ha sido comparada con la copia del testamento de José de la Guerra y Noriega, traducido del original en español, y presentado como prueba en el caso "First National Gold Bank of Santa Barbara, plaintiff, vs. Mrs. Mrs. Conception S. de la Guerra, et al, Defendants, Superior Court, Ventura County, California, y que la misma es una copia íntegra, fiel y correcta y de la totalidad de la misma, junto con los endosos de la misma, tal y como se archiva el día 9 de abril de 1883.

TESTIGO mi mano y el sello de dicho Tribunal Superior, este 25 de mayo de 1916.

J.B. McCloskey, Secretario

SELLO

Por L. H. Durley

SELLO DE INGRESOS

Secretario Adjunto

A la muerte de De la Guerra, su patrimonio, real y personal, estaba valorado en 200.000 dólares -valor que aparece en el inventario del expediente-. Consistía en parte en el Rancho San Julián, que contenía 50.000 acres; los Ranchos Simí, Las Posas, y una parte del Rancho El Conejo, en total unos 130.000 acres, unas 12.000 cabezas de ganado vacuno aseado; 1.000 cabezas de caballos; 5.000 cabezas de ovejas, y algunos otros viñedos valiosos, un lote de tierra, y edificios, enseres domésticos, utensilios de labranza, etc, vinos y cubas y barriles necesarios para la fabricación de vino y brandy, y más particularmente mencionados en el inventario y tasación de dicha finca.

(Traducción completa del Capitulo VII del libro en inglés "El Gran Capitán José de la Guerra. A histórical biographical study. Fr. Joseph A. Thompson O.F.M., incluido el pie del retrato). 


Entrada de la que se es continuación:


lunes, 31 de mayo de 2021

Cómo se elegían los oficios en el antiguo Valle de Alfoz de Lloredo por Lorenzo Correa Ruiz

 
En el Archivo Histórico Nacional de Madrid se guarda el expediente que se hizo en 1689 para ingreso de la Orden de Santiago de don Baltasar de la Torre de Cossío, natural de Novales, en el que aparece la declaración que hizo a los informantes de la Orden el escribano de Novales, don Francisco de Iglesia Bustamante, de cómo se elegían en el Valle de Alfoz de Lloredo los cargos de Alcalde, Regidores, Procuradores, etc., que transcribo por considerar de interés y en especial para los que estudien las instituciones jurídicas de la Montaña, y dice así:

“En dicho lugar de Novales, dicho día, mes y año, en conformidad del auto antecedente, fuimos al oficio de Francisco de Iglesia Bustamante, escribano del número y Ayuntamiento del Concejo y Valle de Alfoz de Lloredo, vecino que dijo ser de este lugar de Novales a quien recibimos juramento que hizo a Dios y la Cruz y prometió decir verdad y guardar secreto en lo que supiese y le fuese preguntado y siéndolo, si sabía que don Baltasar de la Torre Cossío, pretendiente, su padre don Diego de la Torre y sus abuelos don Lorenzo de la Torre y don Bartolomé de Cossío, hayan estado y estén asentados en los padrones por hijosdalgo notorios y obtenido alguno de los oficios de Alcalde, Regidor y demás que toquen y pertenezcan al estado de tales hijosdalgo, dijo que tiene entendido por lo que ha visto, así en los papeles de su oficio, como en lo de otros escribanos del número y Ayuntamiento de este Valle, que todos los referidos, han ejercido dichos oficios honoríficos y que están empadronados por caballeros hijosdalgo, para cuya comprobación se remite a los libros de Padrones que parasen en dicho oficio y en los demás de este Valle de Alfoz de Lloredo, que con el que está a su cargo son cuatro los que hay en dicho Valle.-

 Y luego incontinenti le requerimos nos pusiese de manifiesto dichos papeles de su oficio, pues así convenía al gobierno de Su Majestad y mejor cumplimiento de la comisión que de su mandato traíamos, a que respondió estaba pronto para ejecutarlo y en su cumplimiento nos introdujo en una sala baja de las casas de su morada, donde había, frente a la entrada de dicha sala, tres estantes y dos cajones en los cuales estaban colocados los Instrumentos y papeles que pertenecían a su oficio de tal escribano, y habiéndole pedido nos exhibiera los libros de padrones y elecciones que hubiese y perteneciesen a nuestras diligencias y calidades del pretendiente, los buscó y buscamos con él con toda diligencia y no hallamos entre ellos ningún libro de elecciones de los oficios referidos de Alcaldes o Regidores y preguntándole dónde pararían y los podríamos hallar, respondió que en su oficio, como lo hemos reconocido, no hay tales libros de elecciones y que tiene entendido sucederá lo mismo con todos los demás de este Valle, respecto de que el estilo y costumbre que hay en él, como en los demás de esta comarca, es en cuanto a elecciones de Alcaldes Ordinarios, el que viene es un juez de Residencia de orden del Consejo Real de Castilla, con su Audiencia y hace juntar los Capitulares de cada Valle, recibiendo de cada uno de por sí, sus votos secretos, escogiendo seis de los que tienen más votos y “encantarándolos”, se llama a un niño el cual saca una cédula y se lee en voz alta por el escribano del Juez de Residencia, declarando al que expresa la cédula por Alcalde Ordinario por un año y recibiéndole todos por tal, queda en el ejercicio de dicho oficio sin que dicho nombramiento quede escrito, ni asentado en ninguno de los libros del Ayuntamiento y que así lo vio practicar el declarante el año pasado de 1688, que se halló como tal escribano en el Ayuntamiento de dicho Valle de cuyo acto capitular, no quedó en su poder instrumento ni papel que condujese a la dicha elección y que el instrumento original de ella lo llevó el dicho Juez de Residencia al Consejo, como tiene entendido y lo ha oído, es de estilo y costumbre, como el que no quede dicha elección tanto, ni traslado alguno en ninguno de los oficios de escribanos del Ayuntamiento del Valle.- 

Y que cuanto a las elecciones de Regidores, Contadores y Tenientes, sabe que el estilo y costumbre de los lugares de este Valle de Alfoz de Lloredo, es que cada uno de por sí, estando en su Concejo van votando y cuatro de los que tienen más votos, pasan a hacer la elección de dichos oficios y para ello entran en la Iglesia parroquial de cada lugar y a la puerta de ella está el Procurador General actual con un escrito en sus manos y recibe juramento a cada uno de por sí, de que no se elegirá para ninguno de los dichos oficios de Regidores, Tenientes y Procuradores, quien no sea notorio hijodalgo y jurándolo así, les permite entrar en la dicha Iglesia, cerrándolos dentro solos y él con los demás quedándose de la parte de afuera, hasta que los electores han concluido su elección y piden se abran las puertas en voz alta, uno de ellos, el más anciano, publica los elegidos, para que los tengan por tales capitulares y así se ejecuta, sin que haya Juez, ni escribano, que lo ponga por diligencia, siendo esta costumbre guardada inviolablemente de tiempo inmemorial a esta parte, en todos los lugares de este Valle menos en la Villa de Comillas, que aunque es jurisdicción de él, por obviar los inconvenientes y tumultos que se han ofrecido en algunas ocasiones por la mucha vecindad de dicha Villa y los muchos que desean entrar a ejercer dichos oficios, han tomado por acuerdo el que el Alcalde Ordinario que a la sazón fuere de dicho Valle, asista a las elecciones de dichos oficios de Regidores y Procuradores Generales y con su asistencia y de los electores nombrados por dicha Villa se hacen dichas elecciones ante el escribano de ella con decreto que se hace del acto y lo pone por diligencia el dicho escribano, a todo lo cual se ha hallado el que declara repetidas veces, y que no hay más libro de elecciones para que conste de las personas que ejercen y han ejercido los referidos oficios de Alcaldes, Regidores y Procuradores, que los actos judiciales, que paran en los oficios de los escribanos y cuentas que dan y toman los tales que han sido Regidores y Procuradores, y concluye el que declara, que todos los que son electos y ejercen dichos oficios son precisamente Caballeros hijosdalgo, sin que pueda llegar el caso de suceder lo contrario a causa del rigor que en esto hay e interés público.
Lorenzo Correa Ruiz
(28 Revista Altamira 1962-1963)
 
Baltasar de la Torre Cossío, su padre Diego de la Torre y sus abuelos Lorenzo de la Torre y Bartolomé de Cossío, principales actores del expediente relatado, comprobamos sus raíces  en Novales acudiendo a
(Ascagen 9 primavera 2013) “Linaje y mayorazgos de Torre en Comillas” por Carlos Argüeso Seco.

“Tercer mayorazgo de Torre, en Novales

Lorenzo de la Torre y del Tejo -hijo varón tercero de Baltasar de la Torre y de Mencía González del Tejo- nació el 23 de junio de 1596 en Comillas, donde casó con Ángela de la Guerra, natural de Casar de Periedo e hija de Diego Gómez de la Guerra, natural del lugar de Novales y descendiente de la noble Casa de Guerra en el lugar de Ibio, y de Francisca Gómez de la Torre, natural de dicho lugar de Casar de Periedo,. Ángela capituló en el año 1620 para casarse por palabras de futuro con Gerónimo de la Sierra, hijo mayor de Alonso de la Sierra y Pérez de la Bara, escribano, y de su primera mujer, María Martínez de la Rabia, vecinos de la villa de Comillas. Este matrimonio no tuvo efecto y Gerónimo terminó ingresando como monje profeso en el convento de San Zuill de la villa palentina de Carrión de los Condes, de la orden de San Benito. Ángela acabó casándose con Lorenzo de la Torre, siendo las velaciones el 27 de diciembre de 1623. Lorenzo fue curador durante varios años de Baltasar y Pedro de la Torre y de la Cerda, sus sobrinos, vecinos de Comillas e hijos de su hermano Juan, primer mayorazgo de los vínculos Torre en dicha villa. Fueron vecinos del lugar de Novales, donde fueron padres de Diego, Mencía, Juan, José y Francisco. Lorenzo murió en dicho lugar el 6 de agosto de 1638 y su viuda testó ante Domingo Fernández de la Cotera, escribano vecino de Comillas.

Diego de la Torre y Guerra, nació en Casar de Periedo el 26 de enero de 1626 y se casó el 8 de noviembre de 1649 con Juliana de Cossío, nacida en Cigüenza el 2 de abril de 1630 e hija de Bartolomé de Cossío y Sánchez de Isla, natural de Cigüenza, y de Catalina de la Sierra Cos y Cossío, natural de la villa de Comillas.
Fueron vecinos de Novales donde testaron. Juliana de Cossío el día 7 de enero de 1705 ante Francisco Antonio José de Iglesia Bustamante, escribano por su Majestad en el número y ayuntamiento del valle de Alfoz de Lloredo, en el que lega el tercio y quinto de sus bienes en su hijo mayor Diego de la Torre Cossío. Diego de la Torre y Guerra testó el día 4 de octubre de 1706 y su codicilo el día 12 del mismo mes y año ante el mismo escribano. En su testamento, Diego manda ser enterrado en la parroquia de Santa María de Novales, en mitad de la capilla de Nuestra Señora del Rosario, en la parte donde él tenía su asiento, heredado de sus progenitores. Manda 20 ducados de vellón para la realización de 110 misas por su alma y el de su mujer difunta y otros 20 más para poner en censo a favor de la fábrica de la parroquia de Novales. Declara ser poseedor de un vínculo en Novales y funda, así mismo, un nuevo mayorazgo regular sobre el tercio y remaneciente del quinto de sus bienes de libre disposición en su nieto mayor Juan de la Torre Cossío, su hijo, y de doña María de la Torre de Trassierra, su nuera. En dicho mayorazgo incluye la casa baja que es cocina y vivienda con su caballeriza, según todo está junto e incorporado, que tiene en el lugar de Casar, concejo de Periedo, del  Valle de Cabezón, con más el solar que está a la trasera, incorporado con dicha casa que la cerca y rodea  linda con el campo que llaman de San Roque de dicho lugar, delante del hospital, según y en la forma que lo heredó de doña Ángela de la Guerra, su madre legítima. Juliana murió en 1705 y Diego al año siguiente, siendo padres en Novales de Diego, nuevo mayorazgo, Lorenzo, Baltasar, Mencía, Juan Antonio, Catalina, Alejandro y Francisco.

Baltasar de la Torre Cossío nació en Novales el 21 de diciembre de 1653. Fue caballero de la orden de Santiago y vecino de Sevilla, donde casó con Juliana Laureana de Alfaro, hija de Francisco Rodríguez de Alfaro, igualmente caballero de Santiago y familiar del Santo Oficio de la Inquisición, y de Ana María Ortiz de Morales. Fueron padres, en Sevilla, de Diego Leandro (casó con Antonia de Casaus). Baltasar (también fue caballero de la orden y hábito de Santiago y veinticuatro de la ciudad de Sevilla), de Francisco  de Juliana de la Torre Cossío. Con fecha 5 de octubre de 1688 recibió certificación de armas. Baltasar y su hijo del mismo nombre ocuparon diferentes cargos en el Consulado, Diputación y Cabildo de la ciudad de Sevilla".


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jueves, 20 de mayo de 2021

El Gran Capitán José De la Guerra, natural de Novales


Retrato de don  José de la Guerra 

Una obra en inglés sobre el capitán don José de la Guerra, de Novales

Por Fray Mª Patricio Guerín  O.C.S.O.

El Gran Capitán José de la Guerra, por el P. Joseph A. Thompson, O.F.M. 25 x 17 cms.; doscientas cuarenta y cuatro páginas; 1961. Impresa por Cabrara & Sons, Los Ángeles.

CUALQUIERA creería que a tal título correspondería una obra en castellano, más no es así. El autor es bisnieto del biografiado y religioso franciscano, y publica la obra en inglés. Sin embargo, era justo se encabezase en castellano la biografía de quien nació en la Península, y más en concreto en el pueblo de Novales (Provincia de Santander), el 6 de marzo de 1779, como primogénito de don Juan José de la Guerra y Ceballos y de doña María Teresa de Noriega y Barreda.

A la edad de 13 años parte el joven Guerra para Méjico, en compañía de su tío don Pedro González de Noriega. Su deseo personal parece haber sido el de ingresar en la Orden de Predicadores, más, ya que a ello se opusieron sus familiares, se dedicó a la carrera militar. Con ese fin se encaminó a la alta California, en donde sería el brazo derecho de los misioneros franciscanos.

Alférez en 1801, fue nombrado al año siguiente habilitado de Monterrey. En 16 de mayo de 1801 contrajo matrimonio con doña María Antonia Carrillo, cuyos padres habían recibido la bendición nupcial de Fray Junípero Serra. Desde 1806 a 1809 fue habilitado de San Diego. En 1810 fue nombrado habilitado general de las Californias, pero cayó en manos de los rebeldes al dirigirse a Méjico. Fue liberado en 1811 y designado Ayudante Mayor de las fuerzas realistas. En 1815 se le nombró Comandante del presidio de Santa Bárbara. Dos años más tarde recibió el nombramiento de Capitán, y como tal fue conocido en adelante, por antonomasia.

Las peripecias de su largo período en activo (hasta 1842) no fueron muy brillantes, por cuanto era muy escaso el personal a sus órdenes y los medios de defensa que tenía a su disposición.

Al proclamarse la Independencia de Méjico en 1821, el Capitán Guerra aceptó el nuevo estado de cosas y siguió en su cargo hasta que fue elegido Diputado en 1827. En la página 95 se hallan las razones que le movieron a apoyar al nuevo régimen.

Después de retirarse en 1842, vivió aún dieciséis años. Falleció a las once y siete minutos del 11 de febrero de 1858. Es digno de notarse (aunque no parece se le ocurrió al autor) que estos fueron los momentos de la primera aparición en Lourdes. Es interesante su testamento, que se puede ver íntegro en el capítulo VII.

En el siguiente se leen diversos elogios póstumos. Antes de morir, en 1 de mayo de 1847, el Capitán volvió a adquirir la nacionalidad española.

El apéndice A contiene resumen histórico acerca del presidio de Santa Bárbara. También son de notable interés los restantes diez apéndices. Un buen número de láminas y facsímiles completan el acierto de esta obra, que bien merecería los honores de una traducción al castellano.

Fray Mª Patricio Guerín O.C.S.O.

(publicado en el nº 28 de la revista Altamira 1962-1963)


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Gaspar de Oreña Gómez y María Antonia de la Guerra Carrillo

Eduardo González Pardo Autrán e Isabel Obregón Rumoroso






martes, 13 de abril de 2021

D. Daniel, fundador de la Obra San Martín (continuación)


ALERTA , sábado 17 mayo 1969

Primera plana:

HA MUERTO DON DANIEL

EL FALLECIMIENTO SE PRODUJO CUANDO EL EJEMPLAR SACERDOTE VISITABA EL COLEGIO P. APOLINAR, CREADO POR ÉL PARA NIÑOS SUBNORMALES

La conmoción producida ayer en la ciudad fue tan intensa como arrolladora era su personalidad. “Ha muerto don Daniel” fue la exclamación en la que, junto al estupor por la noticia inesperada, vibraba un dolor unánime. Nadie se resignaba a creer en la desaparición física del luchador infatigable, del creador de una Obra socialmente cristiana más sorprendente que pueda realizar un hombre, partiendo de cero. Pero el “milagro” lo hizo por la poderosa carga de una acción pastoral que queda como paradigma de tarea entrañable amplísimamente popular.  Se dio por entero a los niños, a los enfermos pobres, y Dios le iba ayudando cada día, encauzando hacia él la sosegada marea de las cooperaciones de todo el pueblo. El que hoy reza por él. Toda la Montaña reza por él y llora su muerte.

Página quinta

D. DANIEL HA MUERTO

REPENTINAMENTE Y EN EL COLEGIO P. APOLINAR POR EL FUNDADO PARA NIÑOS SUBNORMALES

LA INGENTE OBRA DE CARIDAD Y APOSTOLADO DE ESTE SACERDOTE EJEMPLAR SE PERPETUA EN SUS REALIZACIONES: ESCUELAS DE SAN MARTÍN, PREVENTORIOS, COLEGIOS PARA NIÑOS SUBNORMALES  

SANTANDER DEBE PERPETUAR LA MEMORIA DE ESTE BENEMÉRITO HOMBRE QUE CONSAGRÓ SU VIDA A LOS HUMILDES.

“HA MUERTO DON DANIEL”, “HA MUERTO DON DANIEL”. LA NOTICIA CORRIÓ AYER POR LA CIUDAD COMO REGUERO DE PÓLVORA, GENTES DE TODAS LAS ESFERAS SOCIALES  SINTIERON SU CORAZÓN ENCOGERSE CON LA NOTICIA, DON DANIEL GARCÍA, EL BENEMÉRITO SACERDOTE, EL DON DANIEL SENCILLO, EFECTIVAMENTE, HABÍA DEJADO DE EXISTIR DE REPENTINO ATAQUE CARDÍACO, ALLÁ, EN EL COLEGIO PADRE APOLINAR DE EL SARDINERO.

Era mediodía cuando el buen cura se sintió repentinamente indispuesto, muriendo como seguramente lo hubiera deseado; al pie de su trabajo cotidiano, entre sus niños. La noticia  tomó poco después un matiz aún más dramático, si cabe, cuando se supo que unas horas más tarde, en la misma finca, otro sacerdote, don Emilio Casuso, fallecía también repentinamente al conocer el inesperado fin de don Daniel.

Unas horas más tarde, allí en el vestíbulo, podían verse los cadáveres de ambos sacerdotes rodeados de familiares y más íntimos colaboradores. Luego el desfile de gentes se hizo incesante; pobres y ricos, jóvenes y mayores, sin distinción de clase, se unieron en una oración y en un llanto por el hombre bueno que se fue casi como había llegado, sin hacer ruido, haciendo el bien.

AL HABLA CON SUS COABORADORES

Sabedores de lo difícil de nuestra tarea. Tratamos de obtener alguna impresión sobre la ejemplar vida y obra del sacerdote, de sus más directos colaboradores. No bastaría un grueso torno para recoger tantos datos sobre su vida, sus gestos caritativos, su humildad, la ingente tarea de lo conseguido en pro de los niños santanderinos. Don Pedro Sanz, el hombre que ha trabajado junto a don Daniel desde que éste iniciara su tarea en la Obra San Martín, estaba allí, como anonadado, sentado en una silla, junto a otro compañero en la tarea de apoyo de la obra, don Gerardo  Cabarga. Uno y otro contaban.

-          Ha sido una pérdida irreparable. He estado más de veinte años junto a él desde aquel tiempo en que  la obra nacía en la bolera de San Martín, casi a la chita callando. Él era capellán entonces del Colegio de los Ángeles Custodios. Le preocupaban aquellos niños desharrapados del barrio e inició la tarea recogiéndoles allí, pidiendo para ellos, atendiéndoles en sus necesidades más perentorias.

-          Su carácter era el de un hombre esencialmente sencillo y sincero; podíamos siempre contar todos con él.

-          ¿Dónde inició su labor?

PRIMER PASO LAS ESCUELAS DE SAN MARTÍN

-          Todo es bien sabido, porque se ha dicho muchas veces: las escuelas de San Martín fue la materialización y base de las aspiraciones del sacerdote, que jamás dejaría de proyectar su labor hacia nuevas facetas de la caridad insaciable que ardía en su alma. Puede decirse que nunca se fijó una meta final, sino seguir, seguir siempre haciendo algo por los demás y así ha muerto. Realizar las escuelas fue un esfuerzo titánico. Aquello se iniciaba en el año 1938. Luego su preocupación primordial fue preservar a los niños de los posibles contagios tuberculosos y creó los preventorios. La clase pescadora no vivía bien, la terrible enfermedad no estaba erradicada. Y así nació el preventorio de Potes, un verdadero tamiz de toda su obra. Solo Dios sabe lo que don Daniel tuvo que trabajar, lo duro de sus viajes a la capital de Liébana.

-          Sí y menos mal que el hombre se vio siempre ayudado por el propio pueblo, a quien protegía. De Potes le trajeron muchas veces aquellas mujeres que iban a efectuar las compras. Porque no tenía él otros medios.

-          Su obra ha trascendido efectivamente.

-          Pero no porque él jamás dijera nada ni buscara publicidad alguna, nunca quiso compensaciones; quiso permanecer en el anonimato. Pero ocurre que la obra trascendía. Así llegó a fundar esos dos colegios de Canalejas; el preventorio Santiago Galas, estos dos centros de subnormales y el que pensaba abrir para subnormales profundos.

LA OBRA EN AMÉRICA

-          ¿Cómo llegó su Obra a conocimiento de los españoles de América?

-          De la misma forma sencilla que aquí. Nosotros escribimos unas cartas para aquellos montañeses y la contestación generosa no se hizo esperar. Luego fue allá a contagiarles con esa fuerza que él tenía para hacerles ver la necesidad de su ayuda y así surgió la acción decisiva de don Santiago Galas.

-          ¿Cómo veía él ahora su Obra?

-          Con una cierta tranquilidad, por ver que las cosas habían tomado un estado semioficial como si dijéramos y se le hacía sentirse más sosegado. Podemos decir que la Obra de San Martín era atendida por los propios que recibían sus beneficios.

-          Nos recordaba una anécdota de don Daniel. Un buen día se sentaba en un bar, le pedían un cigarro y dejaba allí su cajetilla para quienes deseaban fumar, marchándose tranquilamente. Pasaron los días y un niño se acerca al buen cura: Tenga, ha dicho mi mamá que todo está arreglado. Y con la misma  le devolvían aquella caja de tabaco, que él se había dejado para los demás.

PERPETUAR SU MEMORIA

Contar anécdotas de este tipo sería interminable. Así, por ejemplo, sabemos de la impaciencia del benemérito sacerdote.

-          Cuando nos reuníamos un rato, solía decir: “Estamos perdiendo el tiempo. Tengo que estar entre la gente para pedirles dinero para sus pobres”.

-          Su mejor epitafio puede ser ese que no por socorrido refleja su vida: “Pasó por la vida haciendo bien”.

-          Don Daniel era natural de Bustillo del Monte (Valderredible).Fue capellán en los Ángeles Custodios durante treinta y ocho años, para luego pasar al Colegio Padre Apolinar por él fundado y donde le ha sorprendido la muerte. Cuando ayer estuvimos en el Colegio de los Ángeles Custodios, las monjitas solo supieron decirnos: “Todo lo que se haga por él es poco. No solo nosotras, que tanto le queríamos, sino Santander todo estará conmovido”.

-          Y es cierto; todos los santanderinos estamos en deuda con don Daniel. Sus más íntimos colaboradores nos lo recordaban. “Hemos de perpetuar su memoria, en un monumento, en una calle, en algo”. MANN SIERRA


La nota triste de la jornada de ayer la constituyó el sepelio de don Daniel. Centenares de personas asistieron al funeral oficiado en el primer templo diocesano y posteriormente al traslado de sus restos al Preventorio “Santiago Galas”, una de sus obras predilectas. Todo el cariño de los santanderinos hacia este preclaro sacerdote se puso de manifiesto ayer con la emoción de cuantos asistieron a los piadosos actos. Pero quizá las escenas más emotivas fueron las desarrolladas en el Preventorio cuando los niños allí con el llanto asomado a sus ojos se abalanzaron sobre el féretro que contenía los restos de su protector y sobre él derramaron lágrimas de profundo dolor. Patética escena que Hojas recogió con su cámara.

Emotivas escenas en el entierro de don Daniel

ALERTA domingo 18 mayo 1969 1ª plana

 

Luto en la Asociación Montañesa Pro subnormales por la muerte de don Daniel

La Asociación Montañesa pro subnormales nos remite la siguiente nota:

Todavía, con la emoción y dolor que nos ha producido la pérdida de don Daniel, hemos querido rendir este tributo de cariño y admiración por lo mucho que trabajó en pro del grave problema de los subnormales, y es preciso hacer justicia a la hora de pulsar la balanza, para dejar bien patente que fue un paladín incansable en realizaciones y sin lugar a equivocarnos, uno de los primeros que en España supo hacer frente a la enseñanza de los niños intelectualmente menos dotados.

Ejemplar sacerdote, que partiendo de cero ha llegado a unas realizaciones dignas del mayor elogio y apartándose de su puesto en una parroquia, sin duda alguna con esa inspiración que Dios otorga a sus elegidos, desde hace muchos años todo su empeño era conseguir lo que ciertamente ha logrado con amplitud, llegando en un gesto de humildad y acierto a dar a una de sus instituciones el nombre de aquel otro preclaro sacerdote que fue el padre Apolinar.

Muchas lágrimas, disgustos y sinsabores le habrán proporcionado a don Daniel todas sus realizaciones, pues todos sabemos en aquellos años de su comienzo el trabajo que le habría de proporcionar la petición hecha de puerta en puerta, en la propia calle y en otros diversos lugares, de un donativo en favor de lo que para él era toda su ilusión.

No solo era un enamorado de cuanto él había conseguido sino antes por el contrario todo en don Daniel, cuando afectaba el problema de los subnormales, le cautivaba; para nosotros fue siempre un providencial asesor y no podemos olvidar su última visita a nuestro colegio Juan XXIII, en San Román el 26 de abril, Día Nacional del Subnormal, donde con su gracejo y cariño compartió con nuestros niños unos momentos de grata compañía, interesándose por todos nuestros problemas.

Santander ha perdido un ejemplar sacerdote que todos hemos de llorar; el obrero y el empresario, el pobre y el rico, todos formamos codo a codo en estos momentos de luto para la Montaña, pero todos sabemos que Dios le recompensará con creces cuanto ha hecho en vida, y nosotros, la Asociación Montañesa Pro Subnormales, también nos sentimos acongojados por esa pérdida imposible de restaurar, no pudiendo por menos que unirnos a este dolor y pedir desde este momento mismo se rinda el homenaje póstumo que se mereció y que nuestras autoridades, en su momento, acuerden la forma de perpetuar para el futuro ese recuerdo que jamás hemos de olvidar. A.R.A.


Entrada de la que se es continuación:



miércoles, 7 de abril de 2021

Ángel Gutiérrez Posada (continuación)


mi padre, su vida en Arroyo

Apuntes que  mi padre dejó escritos en Cabezón de la Sal. 

(año 1986).

Ángel Gutiérrez Posada (1901-1992) 

año de 1986 día 28-5

Tal día como hoy, hace 75 años, yo estaba en Santillana que era víspera del Corpus, se celebraba mucho y los críos de mi tiempo salían con sacos a buscar finojo (hinojo) por los praos (prados) para echarlo por las calles; todos los que vivían por donde pasaba la Procesión que salía de la Iglesia (Colegiata),  por el Río de la Calle, por el Cantón arriba, hasta donde estaba la cochera de los Marqueses que allí ponían un altar, allí paraban y después seguían hasta la Plaza que había otro altar, regresando a la Iglesia por la calle del Racial.

Todas las calles estas estaban tapadas de finojo y espadañas que íbamos pisando; desde todos los balcones que daban a las calles tiraban flores deshechas  al Palio. Esto lo vi yo hace bastantes años este día del Corpus.Fdo. Ángel Gutiérrez Posada

Cabezón de la Sal 28.5.1985,víspera del Corpus

Como está lloviendo y no hace para salir por ahí, me paso el tiempo escribiendo algo, aunque sea mal, y recordando algunas cosas.

Yo vivía en Arroyo con mis padres, pero entonces estaba viviendo en Santillana en casa de mi hermano que trabajaba en Solvay y tenía una vaca que le había dado mi padre y se la atendía yo; entonces no había radio ni televisión pero sí había fonógrafo que le tenían unos Señores que los llamaban los Mañosos y eran ricos estos Señores, vivían más arriba de la Plaza. Pero tenían la casa en obra y se bajaron a vivir al 2º piso de la casa de Primo el carnicero, y allí ponían todas las noches el fonógrafo y salíamos todos los críos a oírle, en el alto de la calle del Cantón, entonces también hacían bastantes comedias en la Plaza al aire libre y algunas veces teatro en un local que había en lo que es hoy el Parador que entonces era de los Marqueses y ese local era muy grande donde almacenaban todo el maíz de estos Señores que lo traían todos los renteros de Oreña, Arroyo, Ubiarco, Queveda, Camplengo, Yuso, Vispieres, Herrán y Santillana. Era un local muy grande, le llamaban la Panera y le llenaban de maíz a granel que traían los renteros.

En Arroyo, donde nací yo eran 10 vecinos, todos renteros, 4 de los Marqués y 6 de los Escribanos y de otros Señores de Santillana.

Cuando mi padre fue a vivir al pueblo de Arroyo casi todas las fincas que había cerradas eran de todos esos Señores de Santillana y todas las fincas de la mies mancomunadas también.

Pero a finales del siglo XIX llegaron a ese pueblo dos vecinos uno era de Cerrazo y otro de la Vega de Pas, que uno era mi padre y otro y un Pasiego que iban juntos a la cantera de Cerrazo a barrenar con barreno de veinte y fue cuando en ese pueblo de Arroyo se empezaron a cerrar fincas particulares con piedra calear que sacaban ellos.

Porque en aquellos tiempos eran los dos mejores barrenadores en aquella carretera de Cerrazo.

Mi padre se llamaba Eusebio Gutiérrez y el compañero Gumersindo Lavín, los dos cerraron 5 o 6 cierros con pared de piedra calear, de 100 carros, de 60 y de 40 que fueron las primeras fincas particulares en ese pueblo de Arroyo que cerraban ellos mismos; estas fincas las hicieron comprando trozos de terreno al pueblo de Arroyo y de Ubiarco y algunas que tenían ellos en propiedad que las llamaban helgueros, todas de monte y ellos las fueron empradando a fuerza de trabajar.

Las fincas de Gumersindo las llevan hoy familiares muy lejanos, las de mi padre las llevan todas, los nietos.

En Arroyo, ya son todos propietarios, ya hace más de 50 años.

Cuando hace más de 50 años casi todos eran renteros de Señores de Santillana y otro pueblos, que eran los dueños de casi todas las fincas de la mies que son buenas y producían mucha maíz y muchas alubias; que sembraban 60, 70, 80 carros de tierra cada vecino.

La casa de mi padre es de planta y piso, la planta era un portal muy grande que se llenaba de panojas que había que quitarle la hoja y subirlas al desván; esto lo vi hacer desde 1904 hasta 1915.

En 1905 estaban por la noche deshojando todos los de casa y yo estaba allí y no dormía, entonces mi madre mandó a mi hermano Nino que me subiera a la cocina que me diera una taza de sopas y me llevara a la cama; me subió a la cocina, hizo con unos palos una lumbre, calentó las sopas y me las dio y a la cama, y ellos seguían deshojando hasta altas horas, y después subían a la cocina, ya tenían castañas cocidas, las comían, bebían una copa de anisado y a dormir.

Esa era la vida de una familia unida. Esto fue a primeros de siglo, después ya fue cambiando, yo lo escribo como cierto y lo firmo

Fdo Ángel Gutiérrez Posada 30.5.1985

Cabezón de la Sal 31.5.1986

En casa de mi padre todo el año había fruta en la guerta (huerta), castañas y nueces; todos los árboles frutales habían sido plantados por mi padre, los castaños por los abuelos, y los nogales por mi padre, que los plantó detrás de la Ermita del pueblo, un terreno que había delante de casa, que me recuerdo yo de cuando los sacudían que daban 2 sacos de nueces o más, había castañas y nueces para todo el invierno, esto hará hace 70 u 80 años.

Hoy no sé, lo que habrá, en posesión de ello estará un nieto o un sobrino mío.

El terreno de la mies se empezó a vender en el año 1924 que fue cuando mi padre, uno de los renteros de los marqueses que había en Arroyo compró lo que llevaba, que eran unos 120 carros en varias fincas en la mies que le costaron entonces unas 6.000 pesetas. Las otras fincas de los marqueses también vendieron todas, así que en Arroyo hoy todos son propietarios.

Entonces con mi padre estábamos solos en Arroyo, mi padre, mi hermano Vicente, mi sobrino Eusebio y yo y una mujer que nos arreglaba, que era una parienta, ya vieja entonces, ya nosotros por esos años de 1920 en adelante nos defendíamos bien que fue cuando compramos el terreno, 120 carros, que llevábamos a renta de los marqueses y la finca de los Hoyucos a Gabriel el de Ubiarco que medía 110 carros cerrada de piedra calear; esta finca estaba sin empradar,  la empradamos nosotros, también nosotros terminamos de cerrar otra finca en alto de la Cotera de 70 carros, todas estas y las que había cerrado mi padre hacían un total de 700 carros que teníamos en Arroyo. 

La idea de mi padre siempre fue de dejarle una finca cerrada a cada hijo, que éramos 7 y las tenía, pero después no nos tocó más que media, a mí me tocaron 50 carros de una finca de 100 y 15 carros en fincas sueltas por la mies; estos 65 carros que me tocaron a mi, que en el año 1957 se valoraron en 65.000 pesetas, se las cambié a mi hermano Andrés por la que le tocaron a él por herencia de mi hermano Benigno en Oreña, que eran edificables y valían igual.

De los 145 carros que heredó mi hermano Vicente más que los demás hermanos; ahora, como no tuvo familia, el día que muera la viuda, que es usufructuaria mientras viva, volverán a los sobrinos según el testamento hecho por él. A unos más que a otros según dicen, ¡que quién se lo iba a decir a él! De los bienes que tenía él en matrimonio como gananciales, aunque fueran comprados con dinero del hermano, de eso son herederos los sobrinos de la viuda.

Como está lloviendo y no se puede salir de casa, me paso el tiempo escribiendo cosas, mal o bien.

Ángel Gutiérrez Posada 4.6.1986


Entrada de la que se es continuación:

Entrañable grupo de Arroyo

Mis abuelos paternos:






jueves, 25 de marzo de 2021

CONCENTRACIÓN PARCELARIA EN OREÑA

 

Titulo de propiedad pasado por Registro y Notaría

319 propietarios beneficiados en tiempo y producción y valor de las fincas

El jueves pasado se efectuó en Oreña la recepción por parte de los propietarios de los nuevos títulos de propiedad resultantes de la concentración parcelaria realizada en sus barrios de Viallán, San Roque, Caborredondo, Perelada, Padruno, Bárcena y Torriente.

A tal fin se trasladaron  don Ángel Casáiz y don Germán Sanz, jurídico y perito agrícola respectivamente, del I.R.Y.D.A., haciendo acto de presencia don Francisco García Díez, ingeniero jefe del organismo en nuestra provincia. A su llegada fueron saludados por el presidente de la Junta Vecinal don Manuel Díaz (*), que ostentaba la representación del alcalde de Alfoz de Lloredo don Antonio Díaz Cuesta.

La entrega se llevó a efecto en el Centro de Reuniones del Plantel Juvenil del Servicio de Extensión Agraria y comenzó con unas palabras del señor Casáiz reiterando las condiciones que regirán en lo sucesivo para la transmisión de las parcelas.  Seguidamente, fueron entregados los títulos a sus propietarios o representantes, labor que ocupó dos horas.

Las principales características de esta nueva concentración que afectó a algo más de trescientas sesenta y nueve hectáreas repartidas entre trescientos diecinueve propietarios son las siguientes:

CIFRAS ELOCUENTES

Antes la superficie media por parcela era de 7 áreas 57 centiáreas correspondiendo 15,26 parcelas por dueño. Después de un coeficiente de concentración de igual a 93,45 por 100,  y de un índice de reducción equivalente a 7,89, la propiedad ha quedado redistribuida en una extensión por parcela 59 áreas y 80 centiáreas, siendo de 1,93 el número de parcelas por propietario. Aclarando conceptos:

Antes,  cuatro carros y cuarto , después, treinta y tres y medio.

La longitud de los caminos es de 5.504 metros, siendo su presupuesto 2.149.000 pesetas.

La principal mejora que se deriva de esta concentración, en boca de sus beneficiarios, es el ahorro considerable de tiempo.

-          Antes, nos decían en el Mesón del Jamón, toda una mañana para un “burro” de verde que daba apenas para tres vacas. Ahora, nos sobra tiempo porque tenemos menos paseos.

-          Cuando interesamos opiniones sobre el valor actual de las fincas, coinciden en apreciar una sensible mejoría. Manifestamos entonces, que puede ser debida esa revalorización al actual estado económico de la ganadería.

-          Independiente de eso, nos responde Paulino Calderón (*), es que resulta más cómodo y fácil adquirir una finca de seiscientos carros, todos en una, que dedicarse a la caza de trozos sueltos para reunir cuatrocientos carros. Y esa comodidad y facilidad se traduce en mejor precio.

-          Desde la concentración, informa ahora Poldo (*), podemos establecer como precio normal del carro de tierra a ocho mil pesetas.

En tanto se efectuaba la entrega de los nuevos títulos, pudimos escuchar las opiniones de varios propietarios que coincidían en afirmar:

NO QUEREMOS VOLVER A “LO DE ANTES”

-          Si hoy nos dijesen que volver a lo de antes, ninguno querríamos. Nos inclinamos todos, o casi todos, por una nueva reconcentración.

-          En este sentido manifestaron al señor García Diez, quien respondió que en algunos lugares de España ya se estaba efectuando, pero en lo que atañe a nuestra provincia, por ahora es primordial llevar las ventajas a los lugares que aún carecen de concentración.

-          Igualmente expuso el ingeniero jefe del IRYDA, que el contacto entre el organismo y los nuevos propietarios se continúa. Que la acción no termina con la entrega de títulos, sino que prosigue mediante la concesión de ayudas económicas que el Estado brinda en condiciones muy interesantes.

-          Ante la demanda de información a este respecto, el señor García Díez puso a disposición de todos, las oficinas de IRYDA en Santander, calle Calderón de la Barca número 8, donde serían atendidos por el personal correspondiente.

-          Igualmente coincidían los comentarios de los propietarios sobre haberse apreciado un mejoramiento en la producción total todo lo cual había producido profunda sorpresa y su correspondiente contento por esta confirmación de las esperanzas depositadas en Concentración y en sus hombres.

-          AGAPITO DEPAS

-          15 noviembre 1972 ALERTA- CRÓNICAS DE LA PROVINCIA

-           

-          (*) Manuel Díaz Sousa (1921-2002)

-          (*) Paulino Calderón Prado (1914-1995)

-          (*) Leopoldo González González (1919-2009)


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jueves, 18 de marzo de 2021

Alfredo Herrero Rodríguez y Genara Gutiérrez Gutiérrez




Alfredo Herrero Rodríguez (n. 2 dic 1913 Cerrazo, sep. 10 nov 1990 Cementerio Santillana del Mar) y Genara Gutiérrez Gutiérrez (n. 2 dic 1919 Camplengo Santillana del Mar, m. 25 jul 2013 Torrelavega) casados el 6 de abril de 1953 en la Iglesia Parroquial de Santa Juliana de la Villa de Santillana del Mar.

Sus hijos:

Isabel (n.18 ene 1954 Vispieres Santillana del Mar), María Luisa (n. 16 ene1956 Santillana del Mar), Alfredo (n. 20 mar 1958 Arroyo Santillana del Mar) y Arseliano (n. 18 may 1961 Arroyo Santillana del Mar).

Labradores, residencia en Arroyo Santillana del Mar.

 

Alfredo era hijo de Alfredo Herrero Cayuso (n. 26 jul 1884 Santillana del Mar, m.) y Alicia Rodríguez González (n. 1889 Cerrazo, m.).

Sus hermanos: Antonia (n.,m.), Emilio (n.,m.), Telesforo (n.,m.), Sara (n.1917, m.), Casimiro (n.,m.), Emilia Plácida (n. 3 sep 1922 Arroyo Santillana del Mar, m. 21 oct 2008 Torrelavega) y José (Pin) (n., m.).

Era nieto paterno de Manuel Herrero Abascal (n. 20 may 1849 Santillana del Mar, m.) y Manuela Cayuso Barquín (n. 1857 Torrelavega, m.).

Era nieto materno de Baldomero Rodríguez () y Antonia González (n. Cerrazo).

 

Genara era hija de Domingo Gutiérrez González (n. 1896 Villapresente, m.) y Encarnación Gutiérrez González (n. 16 mar 1894 Vispieres Santillana del Mar, sep. 18 jun 1971 cementerio Santillana del Mar).

Sus hermanos: María Inés (n. 1 feb 1922 Camplengo Santillana del Mar), María Teresa (n. 1923 Vispieres Santillana del Mar, sep.1 feb 2006 cementerio Santillana del Mar), Marcelino Domingo (n. 22 feb 1926 Camplengo Santillana del Mar), Encarnación (n. 24 jun 1928 Vispieres Santillana del Mar, m.12 dic 2015 Torrelavega), Eulogio (n. 26 may 1930 Vispieres Santillana del Mar, m. 23 feb 2018 Torrelavega), Domingo (n. 21 may 1932 Santillana del Mar, sep. 30 jun 2005 cementerio Santillana del Mar) y José Luis (n. 2 ene 1935 El Castillo Santillana del Mar).

Era nieta paterna de Eulogio Gutiérrez (n. Villapresente) y Gumersinda González (Villapresente).

Era nieta materna de Gregorio Gutiérrez Gutiérrez (Vispieres Santillana del Mar) y Basilisa González Fernández (n. 13 abr 1865 Camplengo Santillana del Mar, m.).

 

Raíces:

Domingo, hermano de Genara, estaba casado con mi prima carnal María Manuela Gutiérrez Oreña (1931-2014).

 

Anecdotario:

 

Otros familiares en este blog:

Su hijo:

48.- Arseliano Herrero Gutiérrez. Grado cuarto de ascendencia

Suegros de Domingo, hermano de Genara:

Andrés Gutiérrez Posada y Benita Oreña Herrera