domingo, 7 de junio de 2026

Plácida Gutiérrez Posada

 


Plácida Gutiérrez Posada ( n. 20 sep 1879 Arroyo Santillana del Mar, m. 20 jun 1917 Arroyo Santillana del Mar)

Se casó en Madrid con Agustín Ramos Rosón (n. Cerredo Oviedo)

Hijos: Juan (n. 1908 Madrid, m. 1971 Madrid), Eusebio (n. 4 dic 1908 Madrid, m. 3 ene 1994 Santander)

Residencia en Madrid.


Plácida, era hija de Eusebio Gutiérrez Sánchez (n. 16 dic 1856 Cerrazo Reocín, m. 28 feb 1944 Arroyo Santillana del Mar) y Josefa Posada Iglesias (n. 8 jul 1857 Arroyo Santillana del Mar, m. 12 may 1919 Arroyo Santillana del Mar).

Hermanos: Benigno (1882-1959), Francisco (1887-1960), Andrés (1890-1972), Joaquín (1894-1969), Vicente (1895-1969), María Victoriana (1898-1918) y Ángel (1901-1992).

Era nieta paterna de Vicente Gutiérrez Quevedo (n. 1817 La Busta, m.) y Plácida Sánchez Martínez (n. Barcenaciones, m.).

Era nieta materna de Andrés Posada Sánchez (n. 12 nov 1819 Arroyo Santillana del Mar, m. 20 sep 1878 Arroyo Santillana del Mar) y Francisca María Iglesias Sánchez (n. 8 dic 1820 Yuso Santillana del Mar, m. 9 mar 1878 Arroyo Santillana del Mar).


Raíces: 

mi tía.

Anecdotario:

murió de tuberculosis 

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Eusebio Gutiérrez y Josefa Posada





domingo, 31 de mayo de 2026

Rumbo a Cuba

 

... en investigación. Foto en Oreña de Cuba 

(De La Revista de CANTABRIA Nº 101 Octubre-Diciembre, 2000)


Rumbo a Cuba
el periplo vital de los emigrantes cántabros en la perla de las Antillas


Francisco Revuelta Hatuey


    El pasado 24 de octubre se cumplió el 150 aniversario del nacimiento de Ramón Pelayo, marqués de Valdecilla, célebre indiano de Cantabria, que partió con 14 años a Cuba y consiguió, con apenas 30 años, reunir una de las mayores fortunas de la isla. Pero desde el primer colombino hubo cántabros embarcados que hollaron la isla de Cuba; y de Santander partieron hacia la perla de las Antillas, sin interrupción, sucesivas oleadas de emigrantes durante trescientos años. Sin embargo, es a mediados del siglo XIX cuando la expatriación se hace masiva. Es entonces cuando la ebullición emigratoria tiene pleno hervor humano; cuando muchos montañeses campesinos desean largar amarras hacia la imaginada e idílica tierra del sol.


    La alegría, la fortuna pronta y fácil, el cambio de rumbo social y económico … todos van a tratar de imbricarse desde lo más profundo de sus sueños de mejora material, pero sin olvidar la esencia de su ser común, su tierruca natal, pues no marchan por capricho dejando el solar donde nacieron y se criaron. El viaje suponía una vuelta al calcetín de su vida: algo se quiebra dentro al ver, desde el barco transportador, alejarse lentamente ese pedazo de geografía en cuyo interior laten tics conocidos y queridos en cada rincón.

    Desde tiempo atrás huronean sobre España múltiples calamidades: hacinamiento, malas condiciones higiénico-sanitarias, crisis de subsistencias; demografía negativa por culpa de la imparable emigración, la cual se ve agravada a partir del último tercio del siglo XIX.

    En esta era se cuida con especial mimo al emigrante no clandestino. En el año 1853 se levantaron las viejas restricciones migratorias; y, en esta época liberalizadora, entra en vigor la real orden de 31 de enero de 1873 por la cual se suprimía la fianza de 320 reales por emigrante exigida a los armadores de las embarcaciones. Posteriormente, otra real orden, de 8 de abril de 1903, suprimía también el pasaporte para la emigración.

    El continuo expatriarse de la muchachada cántabra en fase cercana o inmediata a contraer matrimonio y tener descendencia, motivó, en un período no demasiado prolongado, un auténtico estancamiento en lo que hubiera debido ser normal desarrollo de la población provincial. Ello produjo un envejecimiento no deseado, si bien existen bastantes controversias y no escasas dudas sobre el tema. En todo caso, parece innegable el hecho de que fue la masiva emigración de la juventud santanderina en su conjunto la causa principal de que la entonces provincia tuviese un menor crecimiento poblacional en relación con el resto de España. Mientras tanto, los países que recibían aquella carga humana sufrieron un aumento de sus poblaciones, no ya por los emigrantes que llegaban sin parar, sino merced a los hijos que tenían allá una vez instalados.


LIGEROS DE EQUIPAJE

    Los que emigran, ¿adónde van cuando salen desde Santander, pretendiendo ensanchar un porvenir que en su tierra les es negado? No sólo a Cuba, pues se dispersan por México, Argentina, Venezuela, Chile y Perú, que son los países más receptores de montañeses. También, Francia, Alemania, Inglaterra, Nueva York, Jamaica, Puerto Rico y Brasil.

    El equipaje que portaban solía componerse de tres camisas de estopilla; un vestido completo de mahón, otro día de fiesta, y un tercero para diario; una colchoneta, una manta, un arca de pino para guardar ropa, además de comida y bebida para el viaje. A bordo, miedo a lo desconocido, mareos, pequeñas peleas; dormían sobre diversos rincones tapados con mantas, viejos abrigos, chaquetones que también servían para librarse del frío nocturno, pues iban en su inmensa mayoría en las bodegas, sobre tablas de pino y en lugares insanos. Nada importa: son sueños que convertirán en realidad volviendo cargados de oro, fama, un título nobiliario, un Don… De cuantos emigrantes desembarcaron en Cuba, un poco menos de la mitad lo hacían en el puerto de San Cristóbal, de La Habana, capital insular. Lo primero que veían los chicones recién llegados era el incesante bullebulle de los muelles, la actividad comercial constante de todo el año. De allí la eminente posición de Cuba en la producción de tabaco y azúcar, principal puerto de embarque de esas valiosas mercancías con destino al resto del mundo.


NAVÍOS MONTAÑESES

    Santander pasa de villa a ciudad el 29 de junio de 1755, gracias a la mediación del padre Rábago, confesor privado del rey Fernando VI; se abría así la ruta Santander-América, teniendo las naves que de aquí partían como puerto principal de destino el de La Habana. Se exportaba, como mercaderías más solicitadas en puertos de la América española, harina, hierros salidos de las afamadas ferrerías montañesas (rejas de arado, anclas, clavazones, hachas, ollas, tijeras, agujas); envases de vidrio, espejos, abanicos, telas extranjeras, sidra, cerveza, vino, anís; quesos, jamones, confituras, anteojos, calzados, vestidos de hombre, mujer, niño, y cientos de diversos objetos.

    De entre los muchísimos navíos matriculados en Santander que hicieron durante cerca de trescientos años viajes americanos con rumbo a La Habana, se pueden citar los siguientes: el bergantín “San Francisco de Paula”; la fragata “San Juan Bautista”; la fragata corsaria “Nuestra Señora del Carmen”; el bergantín “San José”; la fragata “Aníbal”; la goleta “Palafox” (alias “La Unión”); la fragata corsaria “San Juan Bautista” (alias “Diana Meridional”); el bergantín “El Atrevido”; el bergantín “San Andrés Apóstol”; la fragata “Fauna Habanera”; el bergantín-goleta “Juliana” y la corbeta “Doña Flora de Pombo”.


LA HUELLA CÁNTABRA

    Por regla general, los cántabros recién llegados solían vivir con los propietarios de los comercios en que trabajaban, sobremanera si lo hacían como dependientes, aunque algunos solían independizarse. Lo primero que han de hacer es cambiar la ropa para mejor acomodar el cuerpo al clima antillano, más húmedo, sí, pero muchísimo más caluroso que el de la mayoría de los lugares de su tierra. Se ocuparon, principalmente, en comercios e industrias como dependientes, o en calidad de sirvientes, o empleados de obra, o lo que fuera… antes de ir a tumbar caña a las vegas, o a la mina, reventadoras tareas mal pagadas.

    Pronto fueron los montañeses conocidos como eficaces y valorados dependientes, lo cual queda reflejado en la más famosa novela cubana de todos los tiempos: “Cecilia Valdés”.

    El montañés es cauto, reverencial hacia la naturaleza, sin egocentrismos conocidos privada o públicamente. Quizás, de los españoles, sea el más dado a lo universal; fija su atención preferente en un quehacer sin eco.

    Su impermeabilizado carácter, firmado en largas tragedias marinas en parte, piedra esculpida en cien países lejanos al suyo propio, y pastoreo interior de ganado vario, parece abrirse a través de su cotidiana labor en manifestaciones volcadas en tareas acabadas cabalmente, pero sin que la mano derecha conozca lo que hace la izquierda.

    El montañés fue en Cuba aglutinador de normas en lo familiar y de humanidad sincera en lo social; la familia montañesa tradicional, en su conjunto hoy regional, bien pudiera representar al hogar cubano de antaño.

    La Sociedad Montañesa de Beneficiencia, El centro Montañés de La Habana, y la Sociedad Montañesa de Recreo de Matanzas son un claro ejemplo de esa presencia de los cántabros en la comunidad cubana.


LA SOCIEDAD MONTAÑESA DE BENEFICENCIA

    Una de las máximas aspiraciones de los asociados a esta benemérita institución era la de honrar, desde la distancia, a la hoy Cantabria, mediante sus benéficas acciones desde el mismo día de su constitución, allá en 1883. Los montañeses expatriados, unidos en torno a la Sociedad Montañesa de Beneficencia, no sólo acudieron a cubrir las necesidades materiales y espirituales de sus hermanos, allí en Cuba, en múltiples ocasiones su ayuda llegó oportunamente a paliar diversas desgracias acaecidas en distintas épocas, (la susodicha Sociedad Montañesa de Beneficencia mantuvo una vida activa desde su fundación en 1883 hasta el año de 1959) en diferentes pueblos de la entonces Santander. A la magnífica administración de sus sucesivas juntas directivas y al entusiasmo sin límites de sus cientos de asociados debióse su progreso contínuo.

    En Santander capital, siempre estuvo atendida, desde la habanera Sociedad Montañesa de Beneficencia, la Gota de Leche.


EL CENTRO MONTAÑÉS DE LA HABANA

    Fue realmente ejemplar la labor llevada a cabo por todos y cada uno de los integrantes del centro Montañés de La Habana, creación motivada con el propósito de reunir a los emigrantes de la entonces Santander, así como a sus hijos y a tantos cuantos simpatizasen con la singular tierra del norte peninsular. Cuando se consiguió la unión de las gentes, se procuró dar a los montañeses recreo agradable y sana expansión en sus jornadas de descanso, así como proporcionar los necesarios medios educativos a quien así lo desease.

    Poco a poco, el Centro Montañés de La Habana fue fortaleciendo su cordón umbilical entre los naturales de La Montaña y los cubanos. Fue fundado este ejemplar centro el 20 de noviembre de 1910, y estaba compuesta la primera comisión gestora por Gerardo Villanueva, Marcelino Santamaría y José Salas, siendo nombrado presidente el primero de ellos.

    Con el trascurso del tiempo se consolida la entidad sociobenéfica, desarrollando diferentes actividades culturales, benéficas, sociales, educativas, recreativas, espirituales y de confraternidad hispanocubana. La asistencia sanitaria fue, además, capítulo principalísimo en sus tareas diarias.


LA SOCIEDAD MONTAÑESA DE RECREO DE MATANZAS

    A principios de los años veinte se celebró en la histórica ciudad cubana de Dos Ríos una reunión en el hotel La Dichosa, propiedad del hijo de La Montaña Lorenzo Mier. En ella quedó constituida una nueva sociedad recreativa: la Sociedad Montañesa de Recreo de Matanzas.

    Esta institución tuvo su domicilio social en la calle Veinticuatro de Febrero, número once, y en ella, además de ayudar a quienes así lo requerían en el plano benéfico-social, docente, etcétera, se enseñaban danzas montañesas a los más jóvenes, así como todas aquellas costumbres dejadas atrás pero jamás olvidadas por quienes llevaron a término un deseo: erigir en la localidad insular una parcelita de su querido lar montañés.

    Con los años, un puñado de transterrados cántabros manejarían el motor económico de la isla de Cuba, desde Antonio López o Ramón Pelayo a Laureano Falla, el último indiano verdaderamente millonario. Los más se situaron bastante bien, y sólo unos pocos hubieron de regresar como a la ida: sin nada. Pero, por un tiempo, fueron lo que habían querido ser, dueños de sueños.

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Dueños de Sueños” es el título del libro publicado por Francisco Revuelta sobre los montañeses en Cuba, del que proceden la mayor parte de las ilustraciones de este reportaje.


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viernes, 29 de mayo de 2026

Federico Gutiérrez González y Altagracia Pérez Miranda



Federico Gutiérrez González (n. 18 abr 1863 Caborredondo Oreña, m 28 ago 1989 Pozo Catá, barrio Pablo Suárez Cuba) y Altagracia Pérez Miranda (n. Pinar del Río Cuba, m.), casados el 2 de diciembre de 1891 en Pinar del Río Cuba.

Sus hijos: Dolores, Consuelo, Rita y Félix

Labradores con residencia en Dimas, Cuba.  


Federico era hijo de Vicente Gutiérrez González (n. 9 dic 1835 Puente San Miguel, m. 24 mar 1897 Viallán Oreña) y Leonor González Herrera (n. 20 ago 1841 Perelada Oreña, m. 20 0ct 1931 Viallán Oreña).

Sus hermanos: Juan Manuel (1861-), José (1865-), Guadalupe (1866-1931), Eugenia (1868-1956), Alejandro (1869-1899), Dolores (1872-), Estanislao (1873-1959), Manuel (1875-1961), Avelinda (1877-1963), Antonina (1880-1880), Benito (1882-1885) y Celedonio (1884-1885).

Era nieto paterno de Felipe Gutiérrez González () y Josefa González Rivas ().

Era nieto materno de Ángel González González (1808-1851) y Juana Herrera Cacho (1815-1892).

 

Altagracia era hija de José Pérez y Rita Miranda

Sus hermanos:

Era nieta paterna de

Era nieta materna de


Raíces:


Federico era hermano de mi abuelo materno Estanislao



Anecdotario:











Leonor González Herrera 

 Conocida como “la herrera”, por apellido y profesión del marido.

    Nace en Perelada el 20 de agosto de 1841, bautizada el 22 de agosto de 1841 por el cura párroco del lugar de Oreña Don Francisco de la Hoz, fueron sus padrinos Francisco Ruiz natural del lugar de Ubiarco y Lucía González su mujer y vecinos de este lugar de Oreña; muere en Viallán el 20 de octubre de 1931 y le da sepultura  el 21 de octubre de 1931, Don David Ruiz Rabre, cura ecónomo de la Parroquia San Pedro Apóstol de Oreña, en el cementerio parroquial.

Tataranieta de Pedro González del Piélago (n. 1718 Padruno, m. 1788 Padruno) y María Fernández de Ceballos (n., m. 1778 Padruno y enterrada en la Capilla mayor de la Iglesia Parroquial de Oreña).

Era hija de Ángel González González (n.1808 Padruno, m. 1851 Padruno) y Juana Herrera Cacho (n.1815 Polanco, m. 1892 Viallán)

Sus hermanos: Manuela (n. 1838, m. 1910) casada con Antonio Valdés; Juan Manuel (n.1840, m.1870 La Habana); José (n.1846, m.1890); y Miguel (n.1851, m.)

Casada en la Iglesia Parroquial de San Pedro de Oreña, el 21 de enero de 1860, por Don Gregorio Mijares, cura ecónomo de la expresada Parroquia, con Vicente Gutiérrez González Rivas “el herrero” (n.1835 Villapresente, m. 1897 Viallán)


Sus Hijos :

1.- Juan Manuel (n. 1861, m. Cuba); 2.- Federico (n.1863, m.1949 Cuba); 3.- José (n. 1865,  m.) casado con Luisa Sáez Fernández; 4.- Guadalupe (n.1866 Caborredondo, m.1931) casada con  Tomás Sánchez Cayuso (n.1867 Caborredondo, m.1948 Viallán); 5.- Eugenia (n.1868, m.1956 Puente San Miguel) casada con Raimundo Bravo Acereda (n. 1873 Villapresente, m. ); 6.- Alejandro (n.1869 Caborredondo, m.1899); 7.- Dolores (n. 1872- m.); 8.- Estanislao (n. 1873, m. 1959 Viallán) casado con Eduvigis Cayuso García (n.1871, m.1940); 9.- Manuel (n.1875 Viallán,  m. 1961) casado con María Martínez Quevedo (n. 1881 Camplengo,  m.1918); y 10.- Avelinda (n.1877 Viallán, m.1963) casada con Marceliano González Ruiz (n.1879, m.1914 Viallán).

  

Una carta

 " Habana Abril 20 de 1922

Sra Leonor González

Oreña

Mi queridísima madre me figuro el asombro que le causará recibir esta carta después de tantos años de ausencia y después de tanto tiempo de no saber de Vd.

Hace algunos años (no recuerdo fijo) le escribí y al mismo tiempo le remití con un propio, alguna cantidad de dinero, que Vd. recibió y me lo mandó a decir y después muchas veces se lo escribí y nunca más volví a tener carta de Vd.

Hoy providencialmente aprovecho la oportunidad de que va a Santander un primo hermano mío hijo de mi tío Natalio (Q.E.P.D.) y cuñado de Vd con el cual le mando esta.

Vd. puede figurarse lo que siento en el alma no poder ser yo mismo el que pudiera llevarla pero Dios no lo ha permitido nunca y creo difícil que pueda volver a esa y abrazarla como quisiera y estrecharla junto a mi corazón como cuando pequeñito hacía Vd.

El portador como le digo es primo mío y además ahijado, lo cual es un doble parentesco que nos une y nos hace querernos mucho, pues en mis viajes a la capital de este país voy siempre a donde ellos viven y trabajan y siempre me reciben con los brazos abiertos y llenos de cariño por lo que le ruego los reciba a ellos como si fuera yo mismo y así cuando ellos vuelvan a su tierra que me traigan algo del calor de su corazón y de su cariño.

De mi hermano Federico le diré que se encuentra bien, por cierto que unos días antes de venir a la Habana para despedir a los que esta le llevan a Vd quise comunicarme con él y decírselo; pero no me fue posible por estar muy lejos del pueblo donde yo vivo y trabajo.

Pregúntele todo lo que Vd quiera de mi y de mi familia y sepa que la última noticia que tuve de Vd me la dio Bonifacio Castro y después volví a escribirle y todo fue inútil.

Le ruego me mande algunas letras suyas, para conservarlas como una reliquia de la que me dio el ser y de la que teniendo tantos deseos de verla, siempre se me hace imposible lograrlo, o por lo menos hasta ahora, pues no todos los que aquí vienen logran triunfar ni ver siquiera en parte logrados sus deseos.

Recibe mi buena Madre, con estos mal escritos renglones el cariño y un abrazo muy sentido que con el alma le manda su hijo que le pide su bendición

Juan Manuel "



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domingo, 24 de mayo de 2026

Félix Bielva Cuevas y Milagrines Rodríguez Cuevas

 

 Milagrines y Félix en sus bodas de oro

Félix Bielva Cuevas (n. 1935 Santillana del Mar, m. 2020 Torrelavega) y Milagrines Rodríguez Cuevas (n. 1937 Santillana del Mar, m. 2019 Santillana del Mar), casados en La Colegiata de Santa Juliana de Santillana del Mar.

Sus hijos: María Lucía, María José, José Félix y Manuel

Jubilados de SNIACE y bazar Colegiata

Residencia en Santillana del Mar


Félix era hijo de José Bielva Allende (n. 1907 Santillana del Mar, m. 1959 Oreña) y Pilar Cuevas Cayuso (n. 1913 Santander, m. 2004 Oreña).

Sus hermanos: José (1937-2012), David (1939-2005) y Jesús Antonio (1944-2024).

Era nieto paterno de Félix Bielva Fernández (n.1874 Santillana del Mar, m.) y Soledad Allende Bolado (n.1878 Villapresente-, m.1969 Santillana del Mar).

Era nieto materno de David Cuevas González (n. 1877 Rioseco Cinco Villas. m. 1920 Oreña) y Serafina Cayuso Iglesias (n. 1882 Oreña, m. 1920 Oreña).


Milagrines era hija de Salvador Rodríguez Seco (n. 1906 Santillana del Mar, m. 1995 Santillana del Mar) y Milagros Cuevas Rodríguez (n. 1912 Herrán Santillana del Mar, m.1997 Santillana del Mar).

Sus hermanos: María Concepción (1911-1992), Ángel (1914-2001), Florentino (1915-1985), Julio (1916-1998), Brigido Manuel (1920-), Dionisio David (1920-) y María Manuela (1924-2005).

Era nieta paterna de Rafael Rodríguez Riaño (n. 1871 Santillana del Mar, m.) y Patricia Seco García (n. 1874 Santillana del Mar, m.).

Era nieta materna de Ángel Cuevas López (n. 1886 Herrán Santillana del Mar, m.1956 Santillana del Mar) y Lucía Rodríguez Ventisca (n. 1883 Herrán Santillana del Mar, m.).


Raíces:


Serafina Cayuso Iglesias, la abuela materna de Félix, es hermana de Constantina (1870-1923), casada con Agapito González Vela (1859-1916), padres de Jesusa (1896-1970), esposa de Vicente Sánchez Gutiérrez (1896-1944) primo carnal de mi madre Leonor.

Anecdotario:


(en construcción)

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jueves, 30 de abril de 2026

Octavio González Arenal y Milagros González Rodríguez


Octavio y Milagros en sus bodas de oro

Octavio González Arenal (n. 1939 Ubiarco) y Milagros González Rodríguez (n. 1939 Santillana del Mar), casados el 9 de mayo de 1965 en la Colegiata de Santa Juliana de Santillana del Mar.

Sus hijos: Octavio (1965), Milagros (1966), Esther (1967), Jorge (1971), Raquel (1972) y Patricia (1976).

Carpintero y residencia en Santillana del Mar


Octavio es hijo de Domingo Demetrio González Cuevas (n. 1910, m. 1999) y Esther Arenal Arroyo (n. 1911, m. 1991)

Sus hermanos: Carmela, Raquel y Juan Carlos

Es nieto paterno de Agustín González González (n. 1888 Ubiarco) y Dominica Cuevas Gutiérrez (n. 1888 Ubiarco)

Es nieto materno de Ruperto Arenal Corona y Esther Susana Arroyo Díaz

Milagros es hija de Francisco González Gómez (n. 1889 Santillana del Mar, m. 1956 Santillana del Mar) y Faustina Rodríguez Seco (n.1895 Santillana del Mar, m. 1973 Santillana del Mar.

Sus Hermanos: Herminia, Faustina, María Jesús (1917-2011), Nieves (1918-2007), Valeriano (1922-2006), José María (1923-1998), Luis (1924-2014), Salvador (1925-2013), Serafín (1927-2014), Francisco (1930-2023), Patricia (1931-2017) y Faustino (1934-2019).

Es nieta paterna de Valeriano González (n. Santillana del Mar) y Jesusa Gómez Allende (sep. 1949 Santillana del Mar).

Es nieta materna de Rafael Rodríguez Riaño (n. 1871 Santillana del Mar, m.) y Patricia Seco García (n. 1874 Santillana del Mar, m.).

Raíces: 

muy lejanas,  a partir mi abuela materna  Eduvigis Cayuso García (1871-1940) (en construcción ...) 

Anecdotario:

Octavio y el "Juan Sebastián de Elcano" 

Octavio y la maqueta del Elcano

 A cumplir el Servicio Militar, 3º reemplazo 1961, en junio, autobús para Cádiz (La Carraca) en San Fernando, embarca en el Buque escuela "Juan Sebastián de Elcano" (A-71) -Armada, el soldado Octavio González Arenal de Ubiarco.
 Recorrido: Cádiz, Tenerife, Buenos Aires, Montevideo, Río Janeiro, Puerto Rico, Nueva York, Plimouth (Inglaterra), El Ferrol, Cádiz, San Fernando.
También en el Destructor Churruca de Cádiz a  Ceuta, Casa Blanca, Gran Canaria, una semana de descanso y otra a navegar.
Ganaba 500 pesetas al mes, estuve 24 meses, menos 45 días de permiso, hasta que me licenciaron.
Gratísimos recuerdos, yo era el  carpintero. 


La foto que se libró de la quema, donde están los nietos de Octavio y Milagros, y también los bisnietos.

de izqda. a dcha. fila 2ª: Nazareth, María, Octavio, Marcos, Pablo, Óscar, Marta, Luis, Miguel y Adriana.  fila 1ª Mateo (bisnieto), Octavio, Raquel, Aarón (bisnieto) y Milagros.


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La familia más numerosa de Santillana, se reunió en la villa año 1987


jueves, 16 de abril de 2026

La marquesa María y el renacimiento señorial de Santillana

 

Primera edición marzo de 1955

La marquesa María y el renacimiento señorial de Santillana

    Mas esta revaloración de Santillana no fue solamente fruto de una propaganda externa. También la vida señorial y patricia de Santillana conoció un singular y aún sorprendente renacimiento. Un núcleo activo y operante de vida social y de relaciones dilectas existió siempre en la villa; asumió este papel la rama de los Peredo-Barreda, que no había nunca cortado las amarras familiares con la vieja villa, y que, al reflorecer su linaje con nuevas alianzas y en personalidades de gran distinción, contribuyó a atraer a este rincón montañés la atención de los mejores. La hija única de don Leopoldo Francisco de Barreda y Mena, VI marqués de Robledo de Chavela y IV de Casa Mena y Las Matas,vino a representar un papel eminente en este renacimiento. Doña María de Barreda y de Fuentes, en quien parecía se iba a extinguir el último de los linajes ininterrumpidos de la villa, dando ocasión a que se cerrasen los portones de la noble casona y y a que, acaso, se pusiera venta, desamortizada ya de su linaje, fue, precisamente, el eslabón decisivo en el moderno resurgimiento de la vieja villa. Nacida en Madrid, en 1872, doña María de Barreda, enlazó con un grande de España, de familia valenciana, don Joaquín de Pedro y Urbano, de la casa de los marqueses de San José y él mismo IV marqués de Benemejís de Sistallo. Este matrimonio y el engrandecimiento de la casa no determinaron absentismo alguno. La boda misma se celebró en Santillana del Mar, en 1888, y a Santillana, por voluntad de doña María de Barreda, quedó ligada la familia y sus descendientes, a pesar de los cambios de apellido. La marquesa doña María fue el alma de esta nueva vida cobrada por el palacio familiar.

    El veraneo ridiculizado por Pereda dio a conocer la Montaña a círculos cada vez más extensos y selectos de españoles; muchas familias de linaje montañés volvieron a abrir sus casonas, a cuidar sus parques y a atraer la vida y las gentes de la Corte a estos palacios de verano. Los Santo Mauro, en Las Fraguas; los López y los Güell, en Comillas, y tantos otros, contribuyeron a poner de moda la región. Pues juntamente, nobles y ricos indianos, magnates de las finanzas rivalizaron en esta vitalización social de la Montaña. La actividad política estival concentróse, asimismo, en los valles santanderinos, hacia los que confluyeron nuevos sectores de la sociedad española: don Antonio Maura fue de ello ejemplo ilustre. Si ya Alfonso XII había pasado en la Montaña el verano de 1881, bajo don Alfonso XIII Santander será la corte de verano. Desde 1900 se pone en marcha la idea de construir, en la bahía santanderina, un palacio para el rey de España. El proyecto se realiza, y, desde 1913, el palacio de la Magdalena alberga a la Corte en una grata temporada estival, que atrae a la región una vida peculiar, en la que el tono y el señorío son compatibles con la familiaridad, y el protocolo con el deporte. Las nubes de estío peredianas quedan atrás y olvidadas. En Santillana , la capitalidad de esta nueva vida se centra en el palacio de Peredo-Barreda y la marquesa doña María de Barreda atrae a la villa, y a su casa, al todo Madrid de la Corte que pasa por Santander en los veranos. En sus salones, ricos muebles de familia, cuadros y tallas, el prestigio de una biblioteca famosa, flores y libros, rincones acogedores propicios a la buena conversación, un parque espléndido, árboles centenarios y césped siempre húmedo. En las obras de arte de la casa, los antepasados de la familia dejaron testimonio de su fisonomía y del estilo de su época. La empelucada figura juvenil de don José Antonio de Horcasitas, en pintura de finos grises y delicados azules; caballeros de casaca, de la época de don Vicente López, dos magníficos retratos de Esquivel de 1852, en romántica pareja, llena de belleza y de carácter; cuatro excelentes cuadros de Balaca y, en especial el exquisito retrato de bellísima dama, de pequeño formato y jugosa ejecución… Marco ideal para la amistad y el ingenio, ambiente de pequeña Corte en torno a una dama: la marquesa María.

    A su muerte, el gran poeta y escritor montañés que fue José del Río Sáinz, dedicó una memorable crónica a cantar la silueta de la marquesa de Casa Mena y a salvar, ante la posteridad, su recuerdo de gran dama: “Nació la marquesa María -escribe Del Rio- para vivir en una corte. No en una Corte grande en que toda aristocracia sutil queda como diluida y difuminada en los vastos palacios, sino en una Corte refinada y pequeña, en la que todo gesto es eficaz y en la que juega su papel el matiz”. En efecto, con el talento, el rango y el tacto de aquella dama, Santillana inició todo un renacimiento señorial, que nadie hubiera podido esperar para la villa muerta y que no se ha detenido hasta nuestros días. La marquesa vivió en su bella casona, modernizada en su confort, y en la que hizo compatibles la distinción y el refinamiento moderno con su carácter inalienable de viejo palacio montañés. Doña María Barreda supo recibir, en sus salones, a lo mejor de la sociedad de su tiempo. “En su primera juventud -escribe Del Río- cuando era una rosa recién florida, conoció ya el elogio de los dioses mayores del Olimpo español. Todo el parnasillo montañés que acaudillaba entonces el inmortal don Marcelino, ensalzó su belleza, emborronando vitelas de abanicos, páginas de álbumes y portadas de libros. Su palacio de Santillana fue el oasis fresco a que iban a acogerse, por unas horas, en el ardor de sus jornadas, las personalidades más destacadas de su tiempo”. Cuando Santander fue Corte de verano, el palacio de Barreda conoció un apogeo que no tendría nada que envidiar a esas Cortes de chateau del XVIII a que alude José del Río. Si sus salones albergaron a todas las personas de la Familia Real española, en veladas llenas de distinción y amenidad, a las que gustaba asistir, especialmente, la reina doña Victoria Eugenia, por ellos pasaron también, y por su parque maravilloso y florecido, no solo la muy selecta coterie de la capital de la provincia, con don Marcelino y su hermano Enrique o Amós de Escalante, sino lo mejor de la intelectualidad española y aún europea: políticos y escritores que iban de Madrid a la Montaña, a reposar en su descanso veraniego, como Pérez Galdós, don Antonio Maura, Vázquez de Mella, Ricardo León, el duque de Alba, o ilustres profesores o escritores de fama mundial, como Obermaier, Chersterton o Keyserling …; “para todos tenía la marquesa María una frase amable, una taza de té y una silla en la terraza de su parque para el descanso de una hora”. Más aún, en el palacio de Benemejís nació un vástago de real linaje, don Carlos de Borbón-Sicilia y Orleans, hijo del infante don Carlos y de su segunda esposa la infanta doña Luisa. Fue, pues, cabeza de esta Corte efímera de príncipes, señores y talentos, que reunió en los salones tapizados de libros y de cuadros, junto a los búcaros de flores o al piano del salón de música, lo mejor de una Europa hoy, en gran parte, desaparecida. Así, en la crónica moderna de la villa, este hogar de los Barreda es símbolo de la verdadera tradición no interrumpida, confluencia admirable de linaje, señorío e ingenio, y símbolo de lo mejor de una España que no quería ser sólo pasado muerto, ni nostalgia de virtudes agotadas.

    El palacio de Benemejís fue gratísimo centro de actividades sociales y literarias, que dejaron recuerdo en los que participaron en aquellas jornadas felices. El parque de la casa de Peredo-Barreda fue lugar de reunión de la mejor sociedad madrileña, congregada durante los veranos en la Montaña. En el círculo de Benemejís se fraguaron inolvidables representaciones teatrales, que solían celebrarse en un gran salón de la casa de Barreda-Bracho, hoy parador de Gil Blas. Las mejores obras de Benavente, de los hermanos Quintero, se vieron representadas en aquellas veladas teatrales; León Felipe, el gran poeta, farmacéutico de profesión, entonces establecido en Santander, era elemento destacado de aquellas reuniones y, con su gran afición al teatro, director indispensable de ellas. En el parque de Benemejís llegó a rodarse, en aquellos años, una película inspirada en Los intereses creados, de Benavente, y en la que, también con intervención de León Felipe, Manolo Puga, el conocido actor de la época, desempeñó uno de los principales papeles.


Genealogía:


María Barreda Fuentes (n. 19.07.1872 Madrid, m. 23.09.1929) y Joaquín de Pedro Urbano (n. 17.08.1861 Valencia, m. 20.11.1941 Santillana del Mar), casados el 19 de julio de 1888 Santillana del Mar.
Sus Hijos:
Blanca (1890-1968), Ángeles (1891-) , Laura (1893-) y Mercedes (1897-)
Su residencia en el palacio de Benemejís de Santillana del Mar

María era hija de Leopoldo Barreda Mena (n. 1842 Santillana del Mar) y María del Carmen Fuentes La Peña ( n. Madrid)
Joaquín era hijo de Leopoldo de Pedro Nash ( ) y Josefa Urbano Arana ( )

Era nieta paterna de Joaquín María Barreda Larreta ( ) y Gumersinda Mena Maza ( )

Era nieta materna de 


Su hija Blanca De Pedro Barreda, se casó el 6 de mayo de 1918, en la parroquia San Ignacio de San Sebastián con Francisco Javier Iturralde  Rived y tuvieron los cuatro hijos siguientes: 
Blanca Iturralde De Pedro (-2011) quien fuera alcaldesa de Santillana del Mar
Juan Carlos Iturralde De Pedro
Javier Iturralde De Pedro
Ana María Iturralde De Pedro
  

Raíces:

Blanca Barreda De Pedro (1890-1968) y mi tío Andrés Gutiérrez Posada (1890-1972), los crió mi abuela paterna Josefa Posada Iglesias (1857-1920).

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miércoles, 1 de abril de 2026

Javier Rosino: "Para conseguir algo hay que ir a Madrid", año 1985

 

Javier Rosino piensa que nadie es profeta en su tierra, "y aún menos en Santillana del Mar".

DM/Domingo, 22 de diciembre de 1985


El alcalde de Santillana del Mar anuncia la futura puesta en marcha del Plan de Protección especial para la villa


Javier Rosino: “Para conseguir algo hay que ir a Madrid”

“Con todos mis respetos, para conseguir algo hay que ir a Madrid”, fueron las palabras pronunciadas por el alcalde de Santillana del Mar, Javier Rosino, quien comunicó recientemente a EL DIARIO MONTAÑÉS la futura puesta en marcha de un plan de protección especial para la villa, gestionado a través de la Dirección General de Urbanismo. Con este plan, que entrara en vigor el próximo año, se podrá establecer una norma rígida para la construcción en el casco urbano y se evitará que distintos organismos se disputen la responsabilidad sobre cualquier competencia.

Diego RUIZ/ Carlos BIELVA

    “Cuando uno ha hablado con el consejero de Cultura del Gobierno autónomo -dijo Rosino- con el presidente del Ejecutivo y con el responsable de Obras Públicas; cuando se ha explicado varias veces la necesidad de un plan de este tipo y no se ha hecho ningún caso; cuando uno, en todas las reuniones de la Comisión de Defensa del Patrimonio, se ha puesto hasta pesado y no se le ha dado respuesta; cuando uno se dirige a Madrid con un billete de tren y habla con el primer director general al que pueda interesar el tema,en este caso el de urbanismo, y a los treinta minutos dice que Santillana del Mar es una joya que no podemos permitirnos el lujo de perder, y se muestra dispuesto a financiar un plan de este tipo, uno se da cuenta de que para conseguir cosas hay que ir a Madrid. Se dice que nadie es profeta en su tierra y, yo estoy convencido, Santillana del Mar es un ejemplo claro”.

    “El plan de protección especial -aseguró Rosino- es vital e imprescindible para que un conjunto histórico tenga la garantía total de su conservación. Es necesario, por otra parte, porque con la ley anterior estos no quedan totalmente protegidos. Hoy en día, con un plan de este tipo se englobaran todas las zonas de incidencia, en localidades con este tipo de mención”.

    Nosotros -continúa diciendo- hace tiempo que venimos buscando los fondos necesarios para tener este plan. No se había conseguido, hasta este momento, porque precisamente en esta región parece que hay un interés desmesurado para crear monumentos artísticos, despreocupándose por los ya existentes. En Santillana, afortunadamente, no existe este problema, gracias a la responsabilidad de la Corporación Municipal, que no permite ningún tipo de construcción anómala que rompa el entorno”.

    “Con la aprobación de las normas subsidiarias de la villa – asegura Rosino- se abren todas las puertas para la aprobación de este plan especial, necesitándose solamente su financiación, que se ha obtenido de la Dirección General de Urbanismo del Ministerio de Obras Públicas. Esta Dirección está dispuesta a sufragar este plan, que a su vez será el primero que redacte a nivel nacional, de acuerdo con la nueva Ley de Defensa del Patrimonio. En definitiva, sería una prueba piloto para adecuar la protección de los monumentos y conjuntos histórico-artisticos”.

    “Como último trámite -apunta el alcalde de Santillana- se hace necesario que el MOPU en Cantabria firme un acuerdo con Madrid, ya que el Ministerio no puede financiar ninguna obra en la región, una vez realizadas las transferencias. No obstante, tenemos la promesa verbal por parte de la Diputación.


Entrevista con el consejero de Obras Públicas

    Recientemente, Javier Rosino mantuvo una larga entrevista con el consejero de Obras Públicas, Ángel Arozamena, a quien expuso el plan de la Dirección General. Según Rosino, “al consejero le pareció muy bien la medida adoptada, ya que se trata de un regalo, prácticamente, y de una necesidad primordial. Tengo su promesa verbal de que suscribirán el convenio. El único problema está en las fiestas de Navidad, ya que hasta que estas no terminen no podremos sentarnos tranquilos y no se podrá sacar a concurso su adjudicación. De todas las maneras, tenemos bastante trabajo adelantado, ya que el Ayuntamiento está muy preocupado por este tema y se posee un dosier con todas las casas y monumentos de la villa, hechos a escala, y que figuran dentro de la obra de Lafuente Ferrari. El delineante que ha tenido este acierto debe ver adquirida su obra, por parte de este Ayuntamiento, ya que en caso de desgracias para Santillana, se podría hacer uso de este material y reconstruir con todo detalle los edificios, posiblemente afectados”.

    “Dentro de las normas subsidiarias -apostilló- el equipo redactor tiene señalizada la zona de afectación a Santillana, así como la variante de la carretera de Barreda a La Revilla, muy necesaria, ya que corta a la villa en dos grandes núcleos. Asimismo, supone un grave peligro para los vecinos que la atraviesan todos los días. Todos estos trámites, como decía anteriormente, afortunadamente, ya están adelantados “.

    “El plan dictará -asegura Rosino- todo lo que se puede y no se puede hacer. Asimismo, nos evitaría todos los problemas que se están suscitando ahora, de que si la competencia es del Ayuntamiento, o que si la competencia es de Cultura. Es decir, recogerá todo lo que se puede hacer en Santillana, desde la instalación de antenas, colores a poner en las casas, circulación, todo, absolutamente, todo. Con esto, las licencias de obras que se tengan que dar tendrían que pasar por el Ayuntamiento, únicamente, regulando éste lo que se tiene que hacer, cumpliendo el plan establecido”.


Necesaria aprobación de las Normas Subsidiarias

    Como punto primordial para la puesta en marcha del Plan de Protección Especial, se hace necesaria la aprobación de las Normas Subsidiarias de la villa, en estos momentos en manos de los técnicos del Gobierno cántabro.

    “Sin las Normas Subsidiarias -matizó el alcalde- no se puede realizar el Plan. Estas se refieren al urbanismo de todo el municipio y están aprobadas por el Ayuntamiento. Una vez que la Consejería de Obras Públicas y Urbanismo las dé vía libre, pasarán a un nuevo Pleno. Creemos que esto será cuestión de días y de que esta Consejería trabaje más o menos rápida. Los arquitectos y los responsables del Gobierno se muestran satisfechos y no han realizado ningún tipo de alegación”.

    “El plan, por otra parte, dependerá de su posterior concurso y adjudicación, es decir, al pie de un año. No obstante, con la aprobación de las normas, donde se recoge el radio, que va abarcar este plan, indudablemente, se cancelarán las licencias de construcción no recogidas en el mismo. Que luego tarde o no en aprobarse no es mayormente problemático”.


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