domingo, 8 de febrero de 2026

LA PLAZA

2ª parte Santillana del Mar en 1753

Nadie podrá decir "he visto a Santillana de paso". Para verla es preciso visitarla. B. Pérez Galdós

LA PLAZA

    En el siglo XVI la plaza de Santillana se llamó Plaza del Mercado por el que en ella se celebraba semanalmente. Los documentos del siglo XVIII la llaman indistintamente Plaza pública o Plaza Principal. En el siglo pasado cambió este nombre por el de Plaza de Isabel 2.ª con el que supongo la bautizarían antes de la revolución del 68. El nombre de Isabel 2.ª fue borrado de la esquina de la Casa Consistorial al advenimiento de la república y hoy la plaza no tiene nombre. El capítulo 41 de las Ordenanzas disponía “que cualesquiera géneros comestibles de todas especies como son pan, pescado, queso, manteca y otros géneros comestibles de frutas deban venderse en la plaza pública de esta villa y no en otras partes.”

    La Plaza de Santillana del Mar debió de ser el núcleo primitivo de la actual población, por hallarse enclavada en una eminencia fácilmente defendible. Allí se edificó la Torrona en el siglo XIII, que al principio estaría aislada y después rodeada de edificios que buscaban su amparo y formarían la primitiva plaza.

    En estas casas habitaron los primeros y principales linajes de la villa -los Barredas, Villas y Velardes- excepto los Polancos que parece tuvieron su primer asiento en lugar inmediato a la Colegiata.

    Todavía en 1753 los Villas, Velardes y Barredas, por herencia de sus mayores, tenían acaparada la propiedad de todos los edificios que formaban la Plaza, excepto la Cárcel, -que aun hoy día conserva sus rejas y está situada a la entrada de la calle de los Hornos - la Casa Ayuntamiento,-que en la forma que hoy tiene debió de edificarse a principios del siglo XVIII - y la casa pegante a esta última, que en 1753 pertenecía a D. Jacinto Fernández de Bustamante, vecino de San Esteban de Cerrazo y residente en Cervera de Pisuerga.

    El mayorazgo de la rama troncal de Barreda, D. José Domingo de Barreda Yebra (1) vivía en la casa y torre que ahora llaman de Borja; contaba ya cincuenta años; era hombre pulcro, muy cuidadoso de su indumento y buen administrador de sus haciendas. Estaba casado con D.ª Teresa de Bustamante y Velarde y de su matrimonio tenía cinco hijos: tres hembras y dos niños. De la suerte posterior de estos vástagos de la casa de Barreda nos hemos de ocupar más adelante. En la casa vivía también una parienta pobre, del linaje del señor.

    La torre de Borja y la casa adjunta -que había sido construida o reedificada en el siglo XVII- se hallaba servida por dos criadas y un criado. Además D. José Domingo tenía servicio fijo de barbero al que pagaba 100 reales al año.

    Entre las muchas casas y haciendas de D. José Domingo se contaba la Torrona del Merino, en la Plaza, que se halla descrita en el Catastro Ensenada de la siguiente manera: “Otra casa con su
Alto y bajo y demás servidumbres en dho sitio (de la Plaza) de ocho varas de largo, de ancho

(1) Era hermano de D. Benito Antonio de Barreda Villa, del Consejo de S. M. La genealogía de ambos puede verse en el apéndice 111.

doze, de Altto veintte y de fondo veintte y dos (por hallarse incluída en la descripción la preciosa casa añadida a la torrona por su fachada de Solano en el siglo XIV). Confronta pr. cierzo camino, (de las Lindas), (1) por solano casa de don Luis Velarde, pr. abrego de Dn. Francisco Anttonio de Villa Y por rregañon la Plaza”. (2) Y por una nota puesta al margen de esta descripción nos enteramos de que el más insigne edificio civil de Santillana rentaba solamente seis ducados anuales. Barreda tenía además un invernal en el sitio de Valenzia y otras casas en las calles del Río y la Carrera, en el barrio de Revolgo y sitio de Castio, edificios que hemos de ver cuando estudiemos aquellas calles y barrios. De la casa de Barreda era asimismo la mitad del molino de Riolaceña,- la otra mitad era de D. Francisco Miguel de Peredo -que molía con agua represada del Racial, y daba a su propietario fanega y medía de trigo que le pagaba el molinero Matías López.

    El 28 de marzo de 1769 declaraba D. José Domingo de Barreda ante el escribano de Santillana Miguel de Maliaño todos los bienes y haciendas correspondientes a sus vínculos y mayorazgos. Su objeto era enviar la relación testimoniada a la Cámara de Castilla con objeto de alcanzar de ella la pensión de viudedad para el cónyuge superviviente. En la expresada fecha las casas que tenía en Santíllana le rentaban 1.118 reales anuales. Los granos, a razón de 38 reales la fanega, importaban 8.887 reales. En Comillas tenía el barco de pasaje de la ría de La Rabia que le daba 750 reales, y en la Veguilla, Ubiarco y Oreña diferentes posesiones, que todo hacía una renta de 18.782 reales y un maravedí. (3)

(1) La ca1le de las Lindas no figura con este nombre en el Catastro.

(2) Cat. Ensenada. Tº 863, fol. 427 v. La casa y torre de Borja la describe así: “Una casa con su Altto y vajo en la Plaza desta villa, que tiene de largo Diez varas, de Ancho lo mismo, Altto diez Y de fondo doze. Confrontta por cierzo ttierra mia de Hortaliza, por solano con casa de Dn. Pedro Antonio de Barreda, por Abrego la Plaza desta villa y pr. rreganon casa de Dn. Juachin de Barreda”. Al margen: “Vive en ella su Dueño y puede valer de renta diez ducados”. (Cat. Ensenada, T.º 863, fol. 427).

(3) Marqués del Saltillo, AL MARGEN DEL PASADO. (Revísta de Santander, t. III pág. 1.)

    Después de hecha esta relación· el señor de la Torrona de Santillana y de la torre que ahora llaman de Borja debería de vivir todavía 13 años. Su partida de defunción se halla al folio 103 del Libro de Difuntos de la parroquia de Santillana que comienza en 1747 y copiada con ortografía moderna dice así:

“En 31 de diciembre de 1782 falleció Don José Domingo de Barreda habiendo recibido los Santos Sacramentos de de Confesión, Comunión y Extremaunción y se le aplicó la indulgencia plenaria pro artículo mortis. Fué sepultado su cadaver el día 1º de enero de 1783 en su capilla de los Barredas (Colegiata). Estuvo casado con D.ª Teresa de Bustamante de cuyo matrimonio deja por sus hijos legítimos a Don Pedro, el mayor, casado con D.ª María de Revolledo; Don Alonso, Canónigo en esta Iglesia Colegial; D.ª Maria Teresa casada en Palencia con Don Francisco Xavier del Nero; D.ª Bernarda, viuda de Don Gregario Dueñas, en la misma ciudad; D.ª Catalina, monja en el convento de San Ildefonso de esta Vi11a; D.ª Maria Antonia y D.ª Juliana, religiosas Bernardas en el convento de San Andres de Arroyo. Y para que conste ... " Firma el cura Miguel de Herrera.

    La casa pegante a la torre de Borja por Regañón pertenecía a D. José Joaquín Barreda Yebra, Familiar del Santo Oficio de la Inquisición de Navarra y vecino de Oreña, muy hacendado en Santillana; (1) y la adosada a la casa de dicha torre por Solano, que tiene el escudo de Barreda en el machón (2) era de D. Pedro Antonio de Barreda Bracho y Ceva

(1) Su descripción al fol. 838 v. del t. 863. “Primeramente una cassa en la Plaza principal de dha. Villa con su corral, aldapa (sic) y guerta, y vna planta de cassa Junto a ella de una vibienda, que tiene de alto treynta y seys pies, y de largo setenta pies, y de hancho por la delantera diez y ocho y por la detrasera veynte y cinco; y la guerta contiene tres carros de tierra de Primera calidad, con tres arboles naranjos, tres perales, cuatro ciruelas, tres manzanas vn higar y todo surca al Ayre Abrigo con dha. Plaza prmzipal y al Ayre Solano con planta de cassa d Guerta de D. Joseph Domingo de Barreda Yebra, y al Ayre de Zierzo con vna callexa que baxa a los Razialez, y al Ayre regañon con la calle qne llaman la Callexa. Al margen: “Vale la renta de diez ducados”.

(2) “Ottra casa con su Altto y bajo, Que tiene de Largo Diez y seis varas, de Ancho treze, de Altto diez y de fondo doze, confrontta por cierzo con camno que va al Razial, por solano lo mismo, por abrego la Plaza desta billa y pr. rregon casaJ.de Dn.Joseph de Barreda”. Al margen. “Renta ocho ducados•. ( Cat. Ensenada, t. 864, fol. 754).

llos, mayorazgo de la casa de su apellido que ahora es Parador de Gil Blas. D. Pedro Antonio de Barreda Bracho era sin duda el más rico caballero de Santi11ana. Vivía, como ya se ha dicho, en el palacio que ahora es Parador de Gil Blas. Su interesante memorial dice así:

    “D. Pedro Anttonio de Barreda Bracho y Cevallos, vecino de la Villa de Santillana para en cumplimiento de la real Horden de Su Mag.d comunicada por el señor D. Pedro Luis de Bustamante Juez subdelegado para la Vnica contribuzion declaro q.e soy del estado de Caballeros hijos de Algo, de hedad de quarenta y seis años, casado con la señora D.ª Anttonia Calderon de la Varca y tenemos ocho hijos, los ttres dellos Hembras y los cinco barones, Y el mayor es de Veintte y vn años de hedad y actualmente sírbe a su Mag.d en el empleo de teniente Capittan en el rexímiento de Infantería española de la Corona que se halla de Guarnizion en la Ciudad y Plaza de Cadíd; Y el segundo es de veíntte años de hedad, y se halla en la Ciudad de Salamanca estudiando Leyes en su Universidad, y los restantes son menores de edad; Y asimismo declaro bibir de mis propias Hazíendas y sus producttos, y que tengo dos Criados ambos Mayores de hedad, Y quatro criadas, y que al uno de los criados le pago doce pesos de soldada anual, y al otro ciento y veinte reales de vellón, y a las dos criadas a doce ducados a cada una, y asimismo pago cíen ducados a las personas que me cobran la renta de la hazienda comprendida en este memorial y en otras que tengo dados en diferentes distritos”. La descripción del palacio de D. Pedro Antonio que figura en el Catastro, como redactada para fines fiscales, adolece de falta de detalles curiosos, de descripciones arqueológicas y de identificación de escudos de armas, que hoy nos serían de gran utilidad. Dicha descripción es la siguiente: “lten tengo una Casa con su Alto y bajo y demas servidumbres qne ttiene de Largo yncluso su cozina y caballeriza ttreynta y dos varas, de Ancho veintte y quattro, de Alto doze y de fondo cattorze; confronta pr. cierzo ttierra mía, por solano y abrego lo mismo y por regañon la Plaza principal desta Villa. Bivela su dueño. Puede rentar doce ducados». (1) Ocupaban la caballeriza dos mulas de silla y freno para el servicio del señor.

    Hermano de D. Pedro Antonio y nacido como él en esta casa era el famoso marino D. Blas de Barreda y Campuzano cuya biografía figura en el libro de D. José Antonio y D. Alfredo del Río Marinos Ilustres de la Provincia de Santander. (Santander, 1881). (2)

    Además de otras muchas propiedades rústicas y urbanas poseía el mayorazgo de Barreda Bracho el palacio que ahora es de la Archiduquesa Margarita de Habsburgo, cuya finca pagaba ·de renta anual 16 ducados la mayor que se pagaba en la villa, ya que el palacio de Barreda Bracho de la plaza, el de Velarde de las Arenas y el de Peredo de la calle de Santo Domingo, todos tres ocupados por sus dueños, se les calculaba que podrían rentar solamente doce ducados cada uno. El palacio de la Archiduquesa se describe así: “Otras casa con su Alto y bajo y demas serbidumbres que ttiene de Largo veintte y dos varas, de Ancho Diez y seis y de Altto Diez y de fondo doze; confrontta por Cierzo con la Plazuela de la Colegial de Santta Juliana, por Solano lo mismo, por Abrego tierra mía y por regañón Calleja publica.” Creo que este palacio le tenía alquilado el Abad. Otras fincas de esta familia eran el solar de la Chamberga y la casa del bosque de Rugedia.

(1) Cat. Ens., t. 861, fol. 752.

(2) Eran hijos de D. Diego Domingo Barreda Mier y D.ª Maria Antonia Campuzano. La genealogía de D. Diego Domingo Mier puede verse en el apéndice IV y sus actos positivos en el Apéndice V.

La genealogía da D. Pedro de Barreda Ceballos tio abuelo de nuestro D. Pedro Ant.º se publica en el Apéndice VI, y el reconocimiento de la casa solariega y armas de Barreda en el Apéndice VII.

    El 11 de enero de 1758 declaraba D. Pedro Antonio de Barreda ante el escribano de Santillana Miguel de Maliaño que sus rentas ascendían a 23.617 reales de vellón, descomponiéndose así: En Santillana 1.264 reales de rentas de casas, 892 de prados y 511 de granos, regulados a 8 reales el celemín de trigo y a 6 el de maíz. En el barrio de Arroyo, doscientos celemines mitad de trigo y maíz y veinte cántaras de vino. En los de Camplengo, Herran y Yuso diferentes tierras y prados. En el lugar de Oreña tenía 6.692 reales producto de 956 celemines de granos; contaba además un molino, cinco huertas, 40 gallinas al precio cada una de cuatro reales, y unos prados. En Ibio, Labusta, Ruiloba, Fresnedo, Puente San Miguel, Hinojedo y La Veguilla tenía tierras y prados cuyas rentas oscilaban desde 19 reales en Labusta hasta 1.368 en Ubiarco. No podían faltar los censos, como en todo caudal de la época, y poseía uno en Madrid de 3.300 reales de renta y otros varios en la Montaña que ascendían anualmente a 817. (1) De lo expuesto se deduce que la casa de Barreda Bracho tenía 4.853 reales vellón de renta más que la de Barreda Yebra de la torre de Borja.

    La partida de defunción de D. Pedro Antonio de Barreda Bracho nos suministra interesantes pormenores sobre su descendencia. “En 13 de febrero de dicho año de 1770 falleció el señor D. Pedro de Barreda Bracho, de edad de 62 años poco más o menos, a quien se le administraba continuamente el Santo Sacramento de la Penitencia y Comunión por vivir con accidente grave algún tiempo del que se privó de conocimiento a lo último y se le administró el sacramento de la Extrema Unción. Estaba casado con la señora D.ª Antonia Calderón de cuyo matrimonio dejó por sus hijos legítimos a los señores D. José de Barreda Calderón, casado en esta villa con la señora D.ª María del Rosario Peredo y Cos; D. Antonio,

(1) Memorial de D. Pedro Antonio de Barreda. Cat. Ensenada, t. 864, fol. 753.

dignidad de Arcediano en la Iglesia Catedral de Astorga; D. Vicente, actual Colegial Mayor en el Colegio del Arzobispo de la ciudad de Salamanca; D. Blas, Caballero de Malta y Alferez de Fragata; D. Pedro Tomás, asimismo Caballero de Malta y Cadete de las Reales Guardias Españolas; Soror Teresa, religiosa en el Convento de San lldefonso de religiosas Dominícas de esta villa; D.ª Maria Antonia Y D.ª Maria Vicenta asimismo Canónigas reglares en el Convento de San lldefonso de la ciudad de Burgos; Y D.ª Mariana, casada en la ciudad de Palencia con D. Lucas Pedro Solórzano Fi1imón de la Mota. Hizo disposición testamentaria ante Miguel de Maliaño, Escribano de número de esta villa, por el que deja trescientas misas rezadas; cien en esta Colegiata, ciento en los Religiosos Dominicos de esta dicha villa y ciento al Convento de Ntra. Sra. de las Caldas: y al hospital común de esta villa ocho camas de ropa. Mandase sepultar su cadaver en su capilla colateral de San Pedro de esta Colegial, en donde se cumple. Y para que conste lo firmé, fecha ut supra. Dn. Joseph Joachín Bracho Bustamante.” (1)

    La casa de planta y tres pisos que lleva el n.º 10 de la plaza y está situada entre la torre del Merino y el palacio de Barreda Bracho pertenecía a D. Francisco Antonio Pantale6n de Villa. En aquellos tiempos tenía de alto trece varas, de ancho cuatro, de largo ocho y de fondo quince, y rentaba seis ducados al año. (2)

    El edificio señalado con el n.º1 de la calle de los Hornos, que aún conserva rejas en las ventanas y un arco ojival cegado, era cárcel de la villa y propiedad del ayuntamiento.

    El n.º1 de la Plaza pertenecía a D. Bernardo Velarde lbañez, señor del palacio de las Arenas. Esta casa ha sido recientemente restaurada y de su abolengo medieval da testimonio el arco ojival que aún conserva.

(1) Arch. Parro. Santillana. Libro finados q. comienza en 1747, fol. 69. (2) “Otra de una sola Avitación en el sitio de la Plaza de esta Villa, tiene de Alto trece baras, de Ancho quatro, de largo ocho y de fondo quinze; linda al Cierzo casa de Dn. Jph. De Barreda Campno. Y al regañón dha. Plaza” Al margen: “Renta seis ducados”

    La casa pegante al Ayuntamiento era el único edificio de la Plaza que no pertenecía a algún individuo de las familias Villa, Velarde o Barreda, pues era del vecino de Cerrazo D. Jacinto de Bustamante, quien residía ordinariamente en Cervera. Estaba alquilada en ocho ducados anuales a Bernardo Martínez Alcalde, residente en Santíllana, de estado reconocido, de 62 años de edad y oficio Alguacil de la Real Abadía. Se hallaba casado con Catalina Sánchez y vivían con el matrimonio dos nietecitos. El Alguacil ganaba por este oficio unos 300 reales anuales, llevaba además algunas tierras en renta del mismo D. Jacinto y poseía una yunta de bueyes, dos becerras y un caballo para su tráfico.

    D. Juan Benito de Cos, Procurador General de Santillana, redactó el memorial de las propiedades de la villa. “Primeramente - escribe el Procurador - declaro posee dicha villa una casa qe. se halla en el sitio de la Plaza y sirbe para los ayuntamientos jenerales y particulares como tambien para las audienzias publicas, la que tiene de fondo diez y seis varas, catorze de ancho y de alto doze, que arrima por el cierzo con casa de Dn. Jacinto Fernandez de Bustamante vezino del Lugar de San Esteban, y por los demas Ayres con dicha Plaza. Y si se arrendara baliera 100 rrs.” Poseía además la villa la casa mesón, sita en el campo de Revolgo; la escuela, edificada en el mismo campo pegante a la capilla de San Roque; la cárcel pública que ya hemos visto en la Plaza; la carnicería, en la calle de Cantón, y otra casa en ruina al sitio de la Tejera “que sirve para custodiar la teja que se suele fabricar en algunos años, y se halla inhabitable.” A más de las expresados edificios poseía el Concejo varias fincas rústicas, siendo la más notable de ellas un monte de más de cien carros de extensión poblado de roble, al cual bosque le llamaban Monte del Rey y sus maderas eran destinadas a la construcción de reales bajeles.

    La casa torre que llaman de la Parra, venerable edificio del siglo XIV, donde quizá vivieron los Velardes antes de reedificar su amplísimo y plateresco palacio de la plaza de las Arenas, era del señor de este palacio D. Bernardo Velarde Ibáñez. Ignoro quien fuera el inquilino de esta casa en 1753, año en el cual ya declaraba su dueño ser la casa viejísima.

    Otro conspicuo caballero vecino de la Plaza era D. Juan Antonio de Villa Tagle, señor de la casa llamada del Aguila. Era viudo, contaba ya 87 años y vivía con su hija única, D.ª Manuela, y con una criada. Dada su avanzada edad D. Juan Antonio debía de estar impedido y corría con la administración de sus bienes su hija, la cual figura como propietaria de varias fincas que eran de su padre en las descripciones que hacen los colindantes con ellas. Nosotros nos imaginamos al hidalgo de la casa del Aguila (1) vestido con gregüescos, ropilla y gola, intransigente con la moda borbónica de chupa, casaca y peluca empolvada, como otros ancianos de su tiempo.

    La casa de Villa de la Plaza había venido muy a menos y las haciendas que poseía eran escasas y de poca extensión. El brillo de este linaje le mantenía D. Francisco Antonio Pantaleón de Villa, señor de la casa de su apellido en la actual calle de Santo Domingo, frontera a la de los marqueses de Benemejís. Del antiguo esplendor de su casa sólo quedaba a D. Juan Antonio el patronato de la capellanía fundada en la ermita de Ntra. Sra. del Pedroso, sita en el barrio de Herrán por un su ascendiente de apellido Ceballos. Poseía también un invernal en el sitio de los Corrales, término de Santillana.

(1) La casa del Aguila está descrita al fol. 408 del t. 863 del. Catastro de esta manera: •Vna casa en el termino de esta dha. villa, de sola una habitación y pajar yncluso en ella. Tiene de fondo treinta varas, de ancho doze y de alto Qumze. Surca a el Zierzo casa de Dn Bernardo Velarde a el Solano Calle ppca. A el Abrego otra casa de Dn. Joachin de Varreda, vecino de Oreña, y del regoñon Calleja. Abitala su dueno. Puede rentar doce ducados.

El hidalgo de la casa del Aguila llegó a alcanzar el siglo y con él se extinguió la varonía en su linaje. El párroco D. José Joaquín Bracho Bustamante extendió al folio 35 del libro que comienza en 1747 su partida de defunción que dice:

    En 15 de abril (1759) se dió sepultura a el cadaver de Dn. Juan de Villa, de edad de cien años.· Recibió todos los Santos Sacramentos. No hizo testamento por decir no tener de qué, Y solo.mandó que se enterrase su cadaver en el Convento de Regina Coeli de esta Villa. Solo dejó una hija viuda que se llama D.ª Manuela de Villa. Y para que conste lo firmé.” 

     Como ya dijimos, la casa del Aguila lindaba-y linda- por el .Cierzo con la casa torre llamada de la Parra, solar en el siglo XIV de los Velardes, y en la época en que venimos estudiando propiedad del D. Bernardo Velarde Ibáñez señor del palacio de la Plaza de las Arenas que ahora es de la Duquesa de Parcent. La casa situada al Ábrego de la del Aguila -que ahora lleva el n.º6 de la Plaza - pertenecia al Familiar de la Inquisición de Navarra y vecino de Oreña D. Jose Joaqum Barreda Yebra, propietario también como ya se dijo de la pegante a la torre de Borja donde ahora vive el señor Abad D. Mateo Escagedo.


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Santillana del Mar en 1753

El Palacio de Quintana y el Parador de Santillana


sábado, 31 de enero de 2026

Santillana del Mar en 1753


Retrato del marqués de la Ensenada, por Jacopo Amigoni, hacia 1750 (Museo del Prado)


D. Enrique Lafuente Ferrari (1898-1985). El Libro de Santillana

Francisco González Camino y Aguirre (1899-1937)




Plano de Santillana según el censo del Marqués de la Ensenada, 1753 
(editado en El Libro de Santillana)


 Santillana del Mar en 1753

(Primera parte)  

Revista ALTAMIRA, Año 1934, Nº 2

FRANCISCO GONZÁLEZ CAMINO Y AGUIRRE 

    Para la redacción de este trabajo me valgo principalmente del catastro que mandó formar el marqués de la Ensenada con el fin de establecer en España la contribución única sobre la renta, proyecto famoso en la historia de nuestra Hacienda Pública, que no llegó a tener vigencia, a pesar de estar hechos en casi toda la extensión del reino los trabajos para implantarle. Tuvo su origen el proyecto en la “Representación sobre el estado del Real Erario y sistema y método para lo futuro” fechada en el Real sitio de Aranjuez el 18 de junio de 1747: “La sola contribución, llamada Real, catastro o capitación, -decía aquel ilustre ministro en dicha representación- tiene por fin que pague cada vasallo a proporción de lo que tiene, siendo fiscal uno de otro, para que no se haga injusticia ni gracia; que V.M. logre en ella igual renta que las que se suprimen; que el vasallo se utilice en lo que gasta en administradores y guardas, que es mucho; que hay libertad en el comercio interior, especialmente en los comestibles y ropa de vestir, con lo cual se aumentarán las manufacturas, subsistirá sin miseria todo el que trabaje, sea en lo que fuere, y atraéranse los extranjeros para enseñarnos lo que los enseñamos y poblar el Reino”.

    En la Montaña las operaciones catastrales se hicieron durante de 1753. Varios jueces subdelegados recorrieron las distintas jurisdicciones de “Peñas al Mar” recogiendo y protocolando los memoriales formados por los Concejos y sus vecinos.

    Cada uno de estos debía de entregar al Juez un memorial en el cual había de constar su respectivo nombre, apellido, edad, estado civil, estado social, (hidalgo, pechero o estado no conocido) oficio, hijos y parientes que habitaban en su casa y criados. Y las casas, prados, tierras, ganados, censos, árboles, etc. En fin, todo cuanto poseyera y en alguna forma redituara.

    En Santillana comenzaron las operaciones catastrales el 30 de julio de 1753, presididas por D. Pedro Luis de Bustamante, “Juez Subdelegado para la única contribución” en los Partidos de Torrelavega y Santillana, nombrado por fallecimiento de D. Manuel Antonio de Cevallos. Fiscalizó las operaciones y asesoró al señor Juez una comisión de vecinos compuesta por D. Francisco Miguel de Peredo, D. José Domingo de Barreda, Francisco de Agüera y Antonio Gómez San Salvador, en calidad de peritos, y Matías Santos, Juan Benito de Cos y D. Francisco Manuel de Valdivieso, Caballero de Alcántara, como oficiales de Justicia. Este último desempeñaba el cargo de Regidor General Decano por el estado de los caballeros hijos-dalgo, Matías Santos el de Regidor por los del estado general y Juan Benito de Cos el de Procurador general de la villa.

    El 10 de agosto los peritos hicieron saber al Juez que habían comprobado sobre el terreno los memoriales presentados por los vecinos y que los encontraban exactos. El 16 de agosto se leyó por los peritos, en público Concejo el libro formado a la vista de los memoriales y fue aprobado sin reclamación alguna.

    A la aprobación de las tasaciones de frutos de heredades y prados de Santillana se pusieron inconvenientes por la Contaduría General de Burgos, -que había de dar su visto bueno-por lo que el 8 de octubre de 1753 el Juez Subdelegado de los partidos de Torrelavega y Santillana nombró otros cuatro peritos naturales de Ubiarco para que revisaran la tasación. Inmediatamente el aguacil de la villa de Santillana fue a notificar a dichos peritos su nombramiento y halló a los cuatro en Puente San Miguel, donde se celebraba feria de ganado. Practicado nuevo reconocimiento por los peritos de Ubiarco, estos encontraron justas las tasaciones de los de Santillana, por lo que posteriormente fueron aprobadas en Burgos sin dificultad.

    Los tomos del catastro Ensenada correspondientes a Santillana, como casi todos los de los lugares y villas del antiguo “Partido de Laredo”, se hallan actualmente en la Biblioteca Municipal de Santander. Son cuatro tomos señalados con las signaturas 861,862,863 y 864. Nosotros nos valemos solamente de los tomos 862 y 863 que contienen encuadernados los memoriales entregados por los vecinos, puesto que los otros dos son copia fiel de éstos sacada por los amanuenses y autorizada por el Juez Subdelegado.

    Los tomos de que me valgo llevan por título, el primero: “Partido de Laredo” / “Jurisdicción de Santillana” / “Villa de Santillana” / “Memoriales de seglares y Eclesiásticos, Tomo 1º”, y el segundo igual, con la sola variación de que en vez de “Tomo 1º” dice: “Tomo 2º y último.” Para la genealogía, en la parte que no aparece en el catastro, me sirvo de la obra “Solares Montañeses” de don Mateo Escagedo. A este sabio amigo debo su valiosa ayuda en la búsqueda de partidas sacramentales hecha en el archivo de su parroquia de Santillana. Las descripciones de armas y solares se han tomado de los expedientes de las órdenes militares que se citan, en el archivo Histórico Nacional de Madrid. Por último, para ambientar este trabajo y llegar a un más detallado conocimiento de la vida de Santillana en aquella época, intercalo frecuentemente preceptos contenidos en las “Ordenanzas de la M.N. Y Antigua villa de Santillana, cabeza de la Merindad de Asturias de su nombre, aprobadas por Sres. Del Supremo Consejo de Castilla, en Madrid a 10 de febrero de 1773”, manuscrito que se conserva en la Biblioteca Municipal de Santander señalado con la signatura 8, 6, 55. Dichas ordenanzas constan de 128 capítulos, la mayor parte copiados al pie de la letra de las de 1575, y fueron redactados por una comisión de vecinos en virtud de R. P. de 19 de noviembre de 1725. Sobre su vigencia hubo un largo litigio por oponerse a ella seis vecinos, hasta que al fin fueron aprobadas en la fecha indicada. Pero la esencia de los preceptos de su articulado presidía la vida concejil de Santillana por lo menos desde el siglo XVI, excepto en lo relativo a elecciones concejiles. (1)


(1) CUENTAS DE LAS OPERACIONES CATASTRALES EN SANTILLANA
Resumen:
Vecinos del pueblo 163
Días de ocupación    43
Pliegos escritos wn la operación 580
Componen el todo 293 memoriales
Santillana, 7 de septiembre de 1753
Rubricado por Pedro Luis de Bustamante

SUMARIO:

  • EXTENSIÓN SUPERFICIAL -LIMITES- LA TIERRA
          MEDIDAS SUPERFICIALES



  • POBLACIÓN -EL SEÑORÍO- AYUNTAMIENTO: ELECCIONES, PRESUPUESTO


  • LA CLERECÍA DE LA VILLA

  • CONVENTOS

  • PROFESIONALES - ARTISTAS - MINISTRILE FUNCIONARIOS - ARTESANOS Y TENDEROS

  • LOS HOSPITALES

  • LA PLAZA

  • LA CALLE DE LOS HORNOS

  • CALLE DE JUAN INFANTE 

  • LA CALLE DE SANTO DOMINGO

  • LA CALLE DE LA CARRERA

  • LAS CALLES DEL CANTÓN Y DEL RÍO

  • LA PLAZA DE LAS ARENAS

  • EL BARRIO DE REVOLGO

  • EL BARRIO DE VISPIERES

  • EL BARRIO DE HERRÁN

  • LOS BARRIOS DE CAMPLENGO, ARROYO Y YUSO   

Notas de Lineldeleonor:

    El notable artículo , publicado de la Revista Altamira en 1934, es copiado al pie de la letra, con letra cursiva.
    Lineldeleonor corrige ortográficamente las ordenanzas municipales de Santillana, de 1773, para que se entienda mejor,  y dichas correcciones es con letra normal.
    Son 163 los vecinos de Santillana. Los más destacados están, más arriba, en el mapa de Santillana de 1753. Sus descendientes actuales,  que quieran publicar en este blog  su genealogía enlazado con la de 1753, pongo a su disposición los correo electrónicos de este blog: lineldeleonor@gmail.com y angelgg@gutieran.es , donde enviar sus fotos y  datos, los junto a los míos, y publico una nueva entrada en el blog.

Primera Parte

EXTENSIÓN SUPERFICIAL - LÍMITES - LA TIERRA MEDIDAS SUPERFICIALES

    La jurisdicción de la villa de Santillana del Mar medía en circunferencia, siete cuartos de legua. Media legua justa desde el mojón del aire Cierzo al del Abrego, y tres cuartos desde el de Solano al de Regañón. Confrontaba al Cierzo con el lugar de Ubiarco, al Solano con término de los lugares de Puente, Hinojedo y Queveda; al Abrego con Mijares y Puente San Miguel, y al Regañón con San Esteban de Cerrazo y Oreña.

    En los expresados términos había tierras labrantías. prados y huertas, todo de secano y nada de regadío. También existían tierras eriales o incultas y un pedazo grande de monte de roble, al que se atendía por el concejo con especial esmero por estar destinada su madera a la Real Corta y construcción de bajeles para la Armada. Se llamaba Monte del Rey y de sus despojos se sacaba alguna leña para el consumo de las casas de los vecinos, los cuales pagaban por aquel aprovechamiento el justo precio de su valor. Junto a este monte había un vivero sembrado de bellota, de seis carros de extensión. Los huertos a que antes se hizo referencia eran muy reducidos: se hallaban contiguos a las casas, muchos de ellos entre calles, y se dedicaban al cultivo de hortaliza para el consumo de sus dueños.

    En algunos crecían árboles frutales: manzanos, perales e higueras, naranjos y limoneros. En las heredades de fuera de la villa se veían nogales, castaños y robles, plantados sin orden ni concierto.

    Había tierras de 1ª, 2ª y 3ª calidad, y tierras bravías. La medida de superficie era el Carro de Tierra cuadrado, que tenía 16 varas castellanas de lado.

PRODUCCIONES DE LA TIERRA - SUS PRECIOS. DIEZMOS

    En las huertas y heredades se recogían trigo, maíz, lino, manzanas, peras, higos, nueces, castañas, naranjas y limones.

    Un carro sembrado de trigo llevaba de sementera cuatro maquileros, de los que 16 componían un celemín de esta tierra y 3 de la de Castilla. Sembrado de maíz llevaba un maquilero, y de lino 16 maquileros. La cantidad de sementera era idéntica en las distintas clases de terreno, pero el lino solo se sembraba en las de primera calidad.

    Un carro de 1ª calidad de trigo producía cinco cuartos de celemín de la tierra; sembrado de maíz dos celemines· de lino tres manojos o mañas. Si el carro de tierra era de 2ª calidad y se sembraba de trigo producía un celemín, y si la sementera era de maíz celemín y medio. El carro de 3ª calidad sólo producía tres cuartos de celemín de trigo y un celemín de maíz.

    Un carro de prado de 1ª daba coloño y medio de yerba anualmente, de 2ª un coloño y de 3ª medio coloño.

    Las tierras eriales o incultas producían rozo, del que se hacía abono para beneficiar las tierras labrantías. Por aquellos años ya se habían perdido casi por completo las viñas de Santillana y el Concejo trabajaba para que los vecinos volvieran a su cultivo.

    La fanega de trigo valía 20 reales; la de maíz 10; la de manzana 2 reales y 17 maravedís. Un manojo de lino con su grama costaba 2 reales. La fanega de castañas 8 reales y la de nueces 12.

    La hortaliza que producía un carro de tierra bien cultivado valía 12 reales. Un coloño de yerba un real, y un carro 15 reales, por cargarse en él 15 coloños.

    Los productos de la tierra se hallaban gravados con el diezmo. Todos los diezmos de la villa «hechos un cuerpo» se dividían en dos partes iguales:

    Una de estas partes era para la Dignidad abacial a excepción de lo correspondiente a los barrios de Revolgo y Herrán, pues de esto percibía la mitad D. Gregorio Velarde, Canónigo Magistral que gozaba la capellanía llamada del Rey, la cual se hallaba dotada con dicha mitad. La otra mitad de dichos barrios y de todo lo que por diezmos se recaudaba en la villa lo percibía el Cabildo de la Colegiata, de cuya mitad de frutos se hacían 40 partes iguales, de las que 4 percibía la Dignidad de Prior, 4 el Capiscol, 4 el Tesorero, 2 cada Canónigo (que eran nueve), 2 el Tribunal de la Inquisición de Logroño y una cada uno de los ocho Prebendados de ración entera. (1)

(1) Arch. Parr. Santillana. Libro que comienza en 1747. fol. 23 v.


GANADERÍA

    En las sierras y prados de Santillana del Mar pastaban bueyes de labranza, vacas de vientre, jatos de a tres años, jatos y jatas de a dos años, ovejas y cerdas de vientre.

    En el recinto de la villa había muy poco ganado. Este -que en general no era nada abundante en Santillana- se criaba principalmente en los barrios de Arroyo, Camplengo, Bardiyuso, Herrán y Vispieres. Los hidalgos y conventos tenían algunas cabezas de ganado vacuno dados en aparcería. Todos los vecinos acomodados poseían una yunta de bueyes para cultivar sus tierras cuando las explotaban directamente. Como ejemplo de la densidad ganadera diremos que en el barrio de Herrán había 12 bueyes de labranza, 16 vacas de vientre, 15 becerros y becerras y un solo novillo.

    El ganado vacuno, a excepción de los bueyes de labranza, salía todos los años durante el verano a pastar a los puertos de la jurisdicción de Reinosa con sus pastores, sarrujanes, perros y cencerros. Los ganaderos pagaban 13 reales de herbage y conducción por cada cabeza que hubiera cumplido dos años. Para el ganado que se quedaba en la villa disponía el cap.º 119 de las Ordenanzas: «que cada uno de los barrios de esta villa tengan para recoger sus ganados en el verano un sel de palmiento de doce carros mas o menos de tierra cerrados con su portilla, y no mas, en el sitio que les pareciere ser mas conveniente para que de este modo esten los Ganados menos expuestos de noche en tiempo de verano y otoño a los daños que los Lobos suelen ocasionar en semejantes tiempos y estar los panes seguros de los ganados, a lo que el Ayuntamiento particular obligará a dichos barrios, y lo mismo hará practicar con el quarterón de la viña desde la Plaza a Rebolgo mediante tener sel lo restante de la villa en el sitio de la Tejera y los de Herrán en el sitio de la Llanda de los que asimismo no podran disponer dichos barrios sin facultad Real y solo se podrán aprovechar del usufruto de ellos.» Una vaca de vientre daba de utilidad al año 12 reales; un novillo o novilla de dos años 18 reales; el novillo de tres años 15 reales; una oveja con su cría o sin ella 2 reales; y una cerda de vientre 22.

    La apicultura estaba poco desarrollada: solamente había 12 pies de colmena, de los que 8 eran de Felipe Caneyzo, 2 de Antonio Martinez y 2 de Francisco Perez Villa. Cada colmena producía 2 rs. al año.


POBLACIÓN - EL SEÑORÍO - AYUNTAMIENTO: ELECCIONES, PRESUPUESTO

    La vi11a y sus cinco barrios de Arroyo, Camplengo, Bardiyuso, Herrán y Vispieres, contaban 148 vecinos y 30 vecinas viudas y solteras. A estas, para los fines tributarios, se les consideraba como medios vecinos en virtud de antigua y caritativa costumbre. De los 148 vecinos 14 eran caballeros que vivían de sus rentas, 26 artesanos, tenderos y profesionales, y 108 labradores. En esta relación no están incluidos los clérigos ni las comunidades religiosas de S.Ildefonso y Regina Coeli. El vecindario ocupaba 204 casas. Había además 12 inhabitables por arruinadas.

    Desde el año 1512 el Señorío de la Villa pertenecía a la casa ducal del Infantado, marqueses de Santillana. Aquella casa nombraba el Alcalde y Justicia ordinaria, Escribanos numerarios y Alguaciles, y cobraba las Alcabalas que importaban 1.632 reales y 15 maravedís. El capítulo 2º de las Ordenanzas disponía: «que cualquiera que venga con titulo y nombramiento de la gran casa de los Duques del Infantado, marqueses de esta villa, a egercer la Jurisdicion ordinaria en ella y sus agregados tenga la obligación el Procurador Xral. a pedirle las fianzas correspondientes dentro del termino que está dispuesto por Ley Real en nombre de esta villa y su Jurisdiccion, las que no se permitiran por el Procurador General se den en nombre de comunidad por las malas consecuencias que de esto se han seguido, y podran seguir, y el Procudor que lo contrario hiciere será responsable de los daños que por su omision se ocasionaren, y lo mismo debera practicar con el Teniente de Gobernador, Alguacil mayor y escribanos de Número.»

    Por aquellos años era corregidor de la villa y su jurisdicción D. Francisco de Rávago, marido que fué de D.ª Antonia de Ceballos, padres del prebendado D. José de Rávago El corregidor murió el 2 de julio de 1758 y fué sepultado en la capilla de S. Antonio de la Colegiata. Sus exequias se celebraron en la villa de Potes, de donde era feligrés. 

    Los demás cargos de Ayuntamiento los nombraban los vecinos por sufragio en la forma prescrita por las Ordenanzas. Parte de dichos cargos eran elegidos por los hidalgos y el resto por los del estado general, llamados también pecheros y hombres buenos. «El día señalado para elecciones-dice el capº 3º -se ejecute la de todos los oficios que corresponden al común de la villa y sus cuatro barrios tanto por lo respectivo a el estado de caballeros hijosdalgo como de los hombres buenos.» Las elecciones se hacían en la forma siguiente: «Luego que se haya formado el Concejo dicho día el Regidor General de el estado de los Caballeros hijosdalgo que concluye nombre dos Diputados de el dicho estado para que estos se hallen de la parte de afuera de la pieza destinada para recibir los votos secretos, celando que solo entren a votar los hijosdalgo de esta villa y sus cuatro barrios, como en el capítulo siguiente se prevendrá, y dicho nombramiento de Diputados no le haga el dicho Regidor en Padre, Hermano o Pariente suyo inmediato por seguirse de esto perjuicio a la república, y lo mismo ejercitará el Regidor del estado general de hombres buenos respective por el suyo, y dichos nombrados de ambos estados respective celarán con todo cuidado el que no se introduzca (sic) a dar voto persona alguna que no deba ser admitido a el, pena de los daños que se puedan seguir.

    El capítulo 4.0 determina quienes deben gozar de la calidad de electores en la forma siguiente: «Idem. se ordena Y manda que todos los vecinos hijosdalgo que hayan de votar en las elecciones de oficios de dicho estado hayan de estar empadronados como tales y tener a lo menos catorce años cumplidos y residencia en la villa o barrios de seis meses y un día en cada un año, esto se debe entender con los hijos de viuda y huérfanos aunque sean solteros, no excediendo de uno de cada casa a votar, a menos que sean casados, pues en este caso votarán todos los que hubiere de ellos, y queriendo votar mas que uno de cada casa deberá contribuir en la misma conformidad a todos los repartimientos y autos concejiles.»

    El capítulo 5.º ordenaba que las elecciones se hicieran en público y a presencia de todos los vocales salientes, dando cada vecino su voto secreto a la mesa. Los primeros votantes habían de ser el Regidor y Procurador General y los demás hidalgos votarían conforme fueran llegando al colegio electoral. «Luego que se hayan acabado de dar y recibir los votos de los hijosdalgo que asistieren a dichas elecciones -ordena el capº 6º- el dho. Juez haga la regulacion de ellos, tanto para el oficio de Regidor General decano de dicho estado, como el de su Teniente, Procurador Xral. y teniente, el año que a este estado (de los hijosdalgo) correspondiere (su nombramiento), y cuando no, se hará la regulacion para el escribano de concejo, por ser alternativa por ahora entre los dos estados de Caballeros hijosdalgo y hombres buenos, y la misma regulación se practicará para el empleo de Mayordomo de fábrica de la Real Iglesia Colegial y Parroquial de esta villa, que corresponde a los Caballeros hijosdalgo de ella, y hecha que sea dicha regulacion harán el Juez y escribano la publicación de oficios y Mayordomo de fábrica que por mayor numero de votos salieren electos por el dicho estado de hijosdalgo, recibido juramento de el Regidor general y su teniente de que bien y fielmente harán su oficio y el de Juez de Alzadas que les corresponde. Cuyas elecciones se formarán por el dicho Juez, oficiales que entran y salen, y tres vecinos de dicho estado, y se autorizará por el escribano de Concejo, segun costumbre.»

    El capítulo 7.º regula las elecciones de los del estado general. «Hechas que sean las elecciones de el estado noble -dispone dicho capº-pase el dho. Juez y escribano a recibir los votos como queda prevenido en los capítulos antecedentes en la que hará las elecciones del estado de hombres buenos segun costumbre, que son los oficios de Regidor, Teniente, Teniente de Mayordomo del Hospital, Procurador Xral, y de escribano de Concejo el año que les corresponde, y hechos se publicará segun costumbre.»

    De lo que va expuesto se deduce que el Ayuntamiento particular le componían un Alcalde o Corregidor de nombramiento de los duques del Infantado como marqueses de Santillana; dos Regidores, uno nombrado por sufragio por los híjosdalgo y otros por los hombres buenos; dos tenientes de Regidor nombrados de la misma manera que los Regidores, un Procurador General que nombraban alternativamente los hidalgos y los hombres buenos, y un escribano también nombrado alternativamente por los mismos.

    El Ayuntamiento General -o Concejo abierto- le formaban todos los vecinos que tenían voto en las elecciones concejiles y las mujeres viudas y solteras cabeza de familia. El Ayuntamiento particular celebraba sus sesiones los viernes de cada semana. El General se reunía solamente en casos de excepcional importancia y era convocado por el Procurador general. El capº 1º de las Ordenanzas establecía que cuando el Procurador general llamara al Concejo por medio de las campanas de la Colegiata deberían acudir todos los vecinos, pena de 2 reales vellón, y si la reunión fuera urgente y en día no feriado, el Procurador debería hacer la convocatoria de los vecinos que habitaban dentro del casco de la villa la noche de la víspera por medió del tamboritero, y la de los de los barrios despachando verederos que les avisaran.

    Principal misión del Ayuntamiento era la administración y empleo de los caudales de la villa.

    Los ingresos de Santíllana en 1753 fueron los siguientes: 3.270 reales del arriendo de la taberna de vino tinto; 3.470 por arriendo de la taberna de vino blanco; 400 reales de la sisa de aguardiente; 106 reales en que se remató la obligación de abacería; 3.200 reales en que se remataron los derechos de Cientos y Alcabalas; 220 reales producto del arriendo de la casa mesón, y 10 reales del prado concejil de la Tejera. Total 10.676 reales, y como esta cantidad no bastaba a cubrir los gastos había que recurrir a repartos vecinales para cubrir el déficit.

    Los gastos eran de muy diversa índole: Réditos de dos censos importantes en conjunto 900 ducados al dos por ciento, a favor del Convento de San Ildefonso; réditos de un censo de 800 ducados al dos por ciento, a favor de los herederos de D. Francisco de la Fuente Estrada, vecinos de Queveda; réditos de otro censo de 500 ducados, al dos por ciento, a favor de la obra pía de escuela de la villa; réditos de censo de 15.000 reales vellón al dos por ciento, a favor de los curas párrocos de la insigne y Real Iglesia Colegial de Santíllana.

    Mil seiscientos treinta y dos reales y 15 maravedís que se pagaban por razón de Alcabala a la Excmª. Srª. Duquesa del Infantado, Marquesa de Santíllana; 3.535 reales y 28 maravedís que se pagaban en arcas reales de Burgos por razón de sisas y cientos; 3.300 reales que anualmente se daban al  Médico titular «cuya plaza se halla al presente vacante por haber hecho ausencia de esta villa D. Andrés Márquez, y esta vílla se halla haciendo vivas diligencias para la solicitud de otro»; 330 reales al cirujano asalariado; 1.200 reales al Preceptor de Gramática; 250 reales que anualmente se pagaban en arcas reales de Burgos por los derechos de venta de aguardientes.

    Mil y quinientos reales gastados en la manutención de las tropas de Zamora por razón de utensilios; 200 del salario del tamboritero de la vílla, y 200 ducados que en un quinquenio se emplean en su librea, zapatos, medías, sombrero y demás correspondiente; 225 reales que anualmente se pagan por otras tantas cagigas que de orden de Su Magestad y su Juez Visitador de Montes se hallan mandadas plantar en el monte Real y común de esta vílla.

    Sesenta y seis reales a los danzantes por la función del día del Corpus; 67 reales que se gastan según costumbre en luminarias los días que el Concejo tiene devoción; 18 reales de libra y media de cera que se da a los Srs. de Ayuntamiento el día de la Purificación de Nra. Sra.; 8 reales de una Misa votiva que se dice en la ermita de Santa Justa (sita adosada a una roca, sobre el mar, en término de Ubiarco); 12 reales a la persona que corre los edictos a diferentes jurisdicciones para abastos públicos; 75 reales que se dan de limosna al Convento de Regina Coeli por varias ocupaciones que tiene entre año por villa; 75 reales que se dan al sacristán de la villa por tocar las campanas a Concejo, nublados e incendios y por cuidar del reloj; 90 reales que se dan a la persona que lleva el dinero de débitos reales a la ciudad de Burgos; 66 reales que se gastan en la compra y alimento del cerdo semental; 24 reales que se dan por dos libras de cera a Ntrª. Srª. de las Lindes, en Suances, y a Santa Lucía, en Avíos; 56 reales al Procurador General por diferentes ocupaciones que tiene entre año; 369 reales del alimento de los niños expósitos y 40 reales que anualmente se gastan en su vestuario.

    Pagaba además la villa, un año con otro, 500 reales por razón de los gastos comunes que tenía con los lugares de su jurisdicción por alojamiento de soldados, bagajes, verederos y otras cosas; 10 reales que anualmente se daban de limosna para los Santos Lugares de Jerusalén; 13 reales que se daban de limosna el Viernes Santo a Ntrª, Srª. de la Soledad; 18 reales a las personas que cuidaban de las mieses y sus cerraduras; 300 reales gastados en papel sellado y blanco para instrumentos de la villa y otras menudencias y portes de cartas; más sobre 1.500 reales que un año con otro se gastaban en la composición de calles y caminos públicos y aderezo de las fuentes para el surtimiento del vecindario; 120 reales que se pagaban al escribano del Ayuntamiento y 100 reales al ministro alguacil de la villa por sus ocupaciones.

    Los censos que hemos enumerado y cuyos réditos formaban una buena partida entre las de gastos de la villa habían sido impuestos para los fines siguientes: el de 800 ducados para litigar con el Abad D. José Uriarte Ynsunza sobre que la villa pagara a la fábrica de la Colegiata el noveno de frutos; el de 500 ducados se contrató para pagar los gastos del Regimiento de Mallorca, que estuvo alojado en Santillana, y para contribuir a la apertura de los caminos de la Hoz de Valdiguña; y los dos que componen 900 ducados para litigar con el Cabildo Eclesiástico de la villa sobre querer dicho Cabildo eximirse de pagar al médico.

    Entre todas las partidas de gastos que van enumeradas llamarán seguramente la atención del lector las relativas a gastos por alojamiento y utensilios de tropa, y el hecho de que el Regimiento de Mallorca estuviese de guarnición en Santillana durante cierto tiempo. Debiéronse aquellas extraordinarias medidas de defensa del litoral cantábrico a la amenaza de Inglaterra que, en tiempo de Felipe V, recelosa de la política internacional desarrollada por la Corte de Madrid, de la que era inspirador el embajador austriaco cerca de nuestros Reyes, Koenigsegg, movilizó sus armadas enviando a nuestras costas la del almirante Jennings cuyas naves eran vistas frecuentemente por los moradores de las aldeas montañesas del litoral. A fines de abril de 1726 el Gobernador de lo Político y Militar de las Cuatro Villas de la Costa D. Luis de Quesada, comunicaba a las jurisdicciones montañesas una R. O. de 22 de abril dirigida por el duque de Riperdá, en cuya virtud los dos Batallones del Regimiento de Infantería de Burgos que se hallaban en aquel partido deberían marchar inmediatamente a Santander para el resguardo de los Astilleros de Guarnizo, y para su alojamiento se dictaron por Quesada diferentes órdenes, entre ellas la de suministrar camas a los soldados, siete de las cuales tocó costear a la villa de Santillana y ocho a los lugares de su Real Abadía. Cada una de estas camas constaba de un colchón de lana, un jergón vacío, cuatro sábanas, una manta nueva y una travesera.

    Al año siguiente, como el peligro de un desembarco inglés en nuestras costas continuara, hubo que reforzar sus guarniciones y fué destinado a la Montaña el primer Batallón del Regimiento de Infantería de Mallorca, que se alojó en la villa de Santillana. Regía entonces la vara de Justicía Ordinaria y Teniente General de la capital de las Asturias montañesas D. Alejandro Gabriel de Villa, Señor y Pariente Mayor de las casas de su apellido, a cuyos títulos agregó durante la permanencia de los soldados de Mallorca en Santillana el de «Juez Subdelegado del Señor Comandante de las tropas alojadas en las Costas desde Bastón por lo tocante al primer Batallón de Infantería del Regimiento de Mallorca que subsiste en esta dicha villa.» Los gastos de los soldados eran costeados por Santillana y por los valles y jurisdicciones inmediatos y de los precisos suministros estaba encargado el expresado Justicia, quien desempeñaba funciones de verdadero Intendente. El 26 de febrero de 1727 el Juez Subdelegado publicó un edicto por el que hizo saber a las Justicias de las jurisdicciones obligadas a los suministros de lo necesario para aquellas tropas que «el almacén de leña se halla escaso» y ordena que para antes del próximo 15 de marzo remitan leña a razón de medio carro por vecino, pena de 4 ducados de multa aplicados para gastos de guerra.

    Por entonces D. Luis de Quesada, Gobernador de lo Político y Militar y Superintendente de las Cuatro Villas de la Costa y Bastón de Laredo, participa a las jurisdicciones de su mando, entre las cuales se contaba Santillana, que deben preparar carros para ir a Reinosa, donde tiene almacenadas 60.000 arrobas de paja, y transportarlas a los almacenes preparados en Santander, Igollo y Puente Arce. La paja provenía de los partidos de Burgos, Carrión de los Condes y Palencia; se hallaba en poder de D. José Valdés, Corregidor en Reinosa, y estaba destinada al consumo de los Regimientos de Dragones de Pavía y Tarragona «que están destinados para cubrir la marina en esta campaña.» En los últimos años de Fernando VI andaba por las villas montañesas el Regimiento de Zamora. En el expresado año de 1727 desempeñaba el cargo de Teniente General de Alcalde Mayor en la Real Abadía de Santillana D. Juan Antonio de Peredo, Caballero de Calatrava. 

    Estos son los datos que hemos podido obtener sobre la estancia en Santillana del Batallón de Mallorca y de los suministros hechos por la villa a otros Regimientos en aquellos años.


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martes, 6 de enero de 2026

ARTE EN PALACIO

 

 La Revista de CANTABRIA, Julio-septiembre, 2000-51

Arte en palacio

Caja Cantabria rehabilita el conjunto arquitectónico de los Peredo y lo convierte en sede permanente de su colección de arte


Fotos: JORGE FERNÁNDEZ
EL PALACIO DE PEREDO, EN SANTILLANA DEL MAR, NOTABLE EJEMPLO DE LA ARQUITECTURA CIVIL TARDOBARROCA, SE HA CONVERTIDO, JUNTO CON SUS DOS EDIFICIO ANEXOS, EN EL NUEVO PALACIO CAJA CANTABRIA, UN GRAN CENTRO CULTURAL QUE MANTENDRÁ LA CASA NOBLE COMO ELEMENTO REPRESENTATIVO E INSTITUCIONAL, Y LAS DOS CASAS ADYACENTES COMO ESPACIO EXPOSITIVO Y SALA DE ACTOS POLIVALENTE.
EL PROYECTO DE REHABILITACIÓN, OBRA DE LOS ARQUITECTOS EDUARDO FERNÁNDEZ-ABASCAL, FLOREN MURUZABAL Y JOSÉ ORRUELA, HA MERECIDO EL IX PREMIO DE ARQUITECTURA ANTONIO ORTEGA FERRÁNDEZ Y JULIO GONZÁLEZ ALLOZA, QUE CONVOCA CADA DOS AÑOS EL COLEGIO OFICIAl DE ARQUITECTOS DE CANTABRIA PARA DISTINGUIR LOS TRABAJOS ARQUITECTÓNICOS MÁS DESTACADOS DE LA REGIÓN. LA RECUPERACIÓN DE ESTE NOTABLE CONJUNTO DE EDIFICIOS PERMITE QUE LA CAJA, SIEMPRE SENSIBLE A LA CONSERVACIÓN Y DIFUSIÓN DEL PATRIMONIO HISTÓRICO ARTÍSTICO DE CANTABRIA, CUENTE CON UNA NUEVA INFRAESTRUCTURA EXPOSITIVA, QUE SUPERA LOS 500 METROS CUADRADOS, Y QUE ACOGE, DESDE EL PASADO MES DE JULIO, GRAN PARTE DE LA RICA Y VARIADA COLECCIÓN DE ARTE DE LA ENTIDAD.


Montaje fotográfico del conjunto arquitectónico que conforma el Palacio ../.. 


detalle del escudo que representa una sirena y que ha dado origen al logotipo del palacio


../.. de Caja Cantabria


UN PASEO POR LA MANSIÓN NOBLE

Carmen González Echegaray *

    Estamos en el inicio de la calle de Santo Domingo. Ante nosotros aparece un edificio barroco, de estilo austero y elegante, cuya fachada principal se asoma a la misma calle, oteando sus tres balcones la calzada para contemplar el “ir y venir” de las gentes hacia la Colegiata. Sobre los dos huecos centrales, abarcados en un solo balcón, campea el blasón del linaje, de muy buena labra como lo reclama la prosapia de sus dueños.


Escudo de los Peredo

    Este palacio, sobrio y austero en su fachada, nos abre sus puertas al interior con el chirrido de su cancela, guardadora y defensora del zaguán -o, como aquí se dice, el estragal- vestíbulo de la mansión y casa solar de los Peredo, estirpe procedente de la antigua y medieval torre del lugar de Viveda, y que en el siglo XVII había pasado a Santillana del Mar. En la pared de este portal campean dos blasones de piedra de los linajes de Ceballos y Barreda, vinculados con la casa, y de allí arrancan las escaleras de piedra que dan acceso a la parte alta del edificio.

    Fue edificado éste, a principios del siglo XVIII, por don Luis Antonio de Peredo, caballero de la Orden de Calatrava que había tomado el hábito en el año de 1697. Casó con doña Antonia de Barreda y Yebra, mayorazga de la casa de Barreda, una de las más ilustres de los cuatro linajes que componían la gobernabilidad de Santillana: los Barreda, los Polanco, los Villa y los Velarde.

El palacio alberga una magnífica biblioteca, con más de 5.000 volúmenes


comedor isabelino

    Otros escudos en tapices y arcones, de las estirpes que posteriormente y por vinculación poseyeron el palacio, quedan en el amplio zaguán. Entramos en la parte alta y recorremos el suelo de recias y anchas tablas de castaño, en silencio, procurando instintivamente no turbar el sueño de aquellos personajes cuyos retratos penden de las paredes como en un museo.

    Pasamos casi de puntillas a un comedor isabelino, con una monumental lámpara; lienzos de caza y bodegones de naturaleza muerta contrastan con el gesto vivo de perros y animales. Otro saloncito muy barroco, cargado de oros, con mesa redonda y lienzos de batallas y alegorías, da paso al salón imperial con espejos peruanos de sabor incaico y retratos familiares.


Zaguán


Algunos ejemplares de la colección bibliográfica de la Caja




Salón principal

    Ya estamos en la biblioteca, santa santorum de esta casa, donde dos generaciones de lo más competente entre los genealogistas de España, estudiaron la historia de los linajes en el marco de esta Santillana, cuna de hidalgos notorios y caballeros. Aparecen los libros cuidadosamente colocados en los anaqueles, con sus lomos viejos amarillentos y apergaminados como los cantorales de algún antiguo monasterio, ofreciendo a nuestros codiciosos ojos el misterio de sus legajos. Don Blas María de Barreda y Horcasitas fue el extraordinario heraldista y genealogista que reunió esta riquísima colección bibliográfica y dedicó la mayor parte de su vida a la investigación histórica. Nació en 1783, y fue académico correspondiente de la Real de la Historia, polígrafo y escritor.


Uno de los dormitorios privados

    Subimos a la parte alta por unos escalones de vieja y crujiente madera, en cuyo descansillo llamó poderosamente nuestra atención un cuadro de gran tamaño con la escena genealógica del árbol de “Jesé”, de cuyo cuerpo dormido en tierra brotan dos enormes ramales cargados de personajes, unos bíblicos y otros religiosos, con hábitos de dominicos; y en lo alto de la copa del árbol, la imagen de la Virgen presentando y ofreciendo su escapulario.

    En esta planta hay varios aposentos con dormitorios íntimos, vividos hasta hace pocos años, con porcelanas de Sajonia y camas de las llamadas de Portugal. Hoy día ya sabemos que los montañeses de Los Tojos emigraban periódicamente al país vecino para tallar las laboriosas columnitas características de este estilo.

    Otra escalera tapizada por gruesa alfombra y con lienzos en las paredes de algunos reyes de Aragón, nos vuelve a la planta baja, de donde salimos al romántico y majestuosos parque, en el que la verde fronda parece un paraíso donde diversos árboles y plantas reúnen, en un maridaje frondoso, toda la gama de verdes de una generosa colección arbórea exótica y autóctona, como un palio bajo el cielo azul de Cantabria.

* Carmen González Echegaray es historiadora.


NUEVO ESPACIO PARA LA CULTURA

Eduardo Fernández-Abascal, Floren Muruzábal y José Orruela Castillo **

    El edificio noble y las casas anexas que componen el Palacio Caja Cantabria, en el inicio de la calle Santo Domingo, forman una de las primeras y más significativas fachadas de la villa de Santillana.Los tres edificios, vinculados funcionalmente, tienen una autonomía tipológica y formal. El palacio es un notable ejemplo de la arquitectura civil tardobarroca, transformado a finales del siglo pasado. La planta es sensiblemente cuadrada, con un volumen compacto de dos alturas y cubierta a cuatro aguas. Adosada al palacio se sitúa la casa de Alfonso Velarde y Francisco Miguel de Peredo, desarrollada en dos plantas en torno a un patio. La fachada a la calle, ejecutada en sillería, deja entrever su historia y organización interior, insinuando la presencia del patio. La tercera casa, la de Pedro Luis Quijano, que denominaremos casa gótica, responde a la tipología habitual de vivienda característica de las villas de origen medieval de nuestra región, con muros medianeros, tres plantas rectangulares y cubierta a dos aguas. El edificio, que en su día remataba la hilera iniciada en la casa de “La Parra”, ha sufrido numerosas intervenciones. La fachada a la calle Santo Domingo fue reformada a principios de siglo, siguiendo las modas del momento. El conjunto se completa con un espléndido parque arbolado con numerosas y variadas especies.

    Los edificios utilizados hasta hace pocos años como vivienda de la familia Benemejís, presentaban aparentemente un aceptable estado de conservación con las patologías habituales: diversas fisuras, flechas en forjados, humedades de capilaridad, carpinterías con falta de hermeticidad… patologías que se acentuaban en las casas anexas debido a la inferior calidad de construcción.

    Caja Cantabria se propuso rehabilitar el palacio de Peredo y las casas anexas para convertirlas en un centro cultural, manteniendo el palacio como elemento representativo e institucional, y dedicando las casas para espacios expositivos y sala de actos polivalente.

    El proyecto pretendía resolver este programa, valorando al mismo tiempo la importancia y las diferencias del palacio, las casas y el parque. Se planteó, para ello, una estricta restauración del palacio con algunos gestos en su fachada norte, que responden al protagonismo que adquiere el patio como elemento de acceso y articulación del conjunto. En los otros edificios se ha proyectado una intervención más libre, capaz de resolver las nuevas necesidades con una actitud contemporánea, sin renunciar a utilizar unas maneras y elementos modernos. Esta superposición estilística a lo largo de los años, es uno de los rasgos característicos que han conformado la villa de Santillana, dejando cada período la huella de su momento.


Un rincón del parque

    Las obras se iniciaron con la transformación de las casas y la restauración de las fachadas norte y este del palacio, dejando su rehabilitación integral y el acondicionamiento del parque para otra fase posterior.


 



 La articulación de los diversos edificios y el parque se efectúa mediante una nueva pieza insertada en la antigua casa patio. La nueva pieza, por su morfología, permite intuir el carácter aislado del palacio y recuperar la fachada astial de la casa gótica. En la planta baja se localiza el vestíbulo, la recepción y los servicios; y en la planta primera el vestíbulo de la sala de actos, que puede ser utilizado como sala de exposiciones.


Vista del Palacio de Caja Cantabria desde el parque

Vestíbulo superior de la nueva sala y dos aspectos de la exposición inaugural

    Atravesando el muro medianero se accede a la planta baja de la casa gótica. Una escalera lineal resuelve la conexión con las dos plantas superiores y el vestíbulo de la sala de actos. Los tres espacios expositivos, situados en los tres niveles, se expanden en un vacío situado en la parte posterior. Una serie de lucernarios, dispuestos en un quebrado falso-techo, iluminan el vacío y el dilatado espacio de la bajo-cubierta.

    Se obtienen, así, 371 metros cuadrados de espacio expositivo y 67 metros cuadrados exteriores cubiertos, que pueden aumentarse con la utilización del vestíbulo y la sala de actos (118 metros cuadrados).

    Los sistemas estructurales constructivos diferenciados acentúan la autonomía formal y espacial de las dos casas transformadas. La casa patio se construye con estructura de madera, auxiliada por vigas de acero. En la casa gótica se han utilizado sistemas más pesados, muros de hormigón, forjados nervados, vigas de gran canto… La madera de los suelos y del falso techo de la bajocubierta relaciona ambas casas.

** Arquitectos, autores del proyecto de rehabilitación del Palacio de Caja Cantabria.


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