jueves, 5 de mayo de 2022

Novales : Dedicación de Plaza en 1956

 


"Alfoz de Lloredo, por el Papa
Un rincón de nuestra Montaña dedicado a Pío XII

El Ayuntamiento de Alfoz de Lloredo, en sesión del 3 del corriente acordó por unanimidad dedicar la plaza céntrica del pueblo de Novales, sede del Ayuntamiento, a Su Santidad Pío XII, con ocasión de su 80 cumpleaños. “Es –dice el oficio del Ayuntamiento- un testimonio de fidelidad a la Santa Sede y a la egregia figura de Pío XII”.

En la casa Consistorial será colocada, el domingo, 11 de marzo, una placa que perpetuará la memoria de la dedicación. Esto dará motivo a una manifestación de adhesión al Vicario de Cristo y a una como profesión pública de catolicismo. En ella tomarán parte los pueblos de Novales, Cigüenza, Cóbreces, La Busta, Rudagüera, Oreña y Toñanes, todos ellos pertenecientes al Ayuntamiento de Alfoz de Lloredo y que, por boca de sus respectivos concejales, han aprobado tal propuesta de homenaje al Papa.

Los actos del domingo 11 darán comienzo con una misa que celebrará el excelentísimo y reverendísimo don Federico Alejandro S.J., Arzobispo de Anking (China). A continuación todos los asistentes se trasladarán a la Plaza, donde se producirá el descubrimiento de la placa conmemorativa. El señor alcalde de Alfoz hará entrega oficial de la plaza a Pío XII. Todo, conforme a un programa que más adelante será precisado en sus detalles.

Esta decisión del Ayuntamiento de Alfoz ha sido puesta en conocimiento de Su Santidad, de su Nuncio en España, Mons Hildebrando Antoniuiti, del Excmo. Y Rvdmo. señor Obispo de la Diócesis y del excelentísimo señor gobernador civil de la provincia.

Al mismo tiempo, los niños de Novales y Cigüenza, escribían  a su Padre el Papa felicitándole por su cumpleaños y presentándole las oraciones y sacrificios que durante todos estos días han estado ofreciendo por Su Santidad.

Con esto, siete pueblos de nuestra provincia vienen a poner una nota simpática, reveladora de un espíritu profundamente católico, en la general porfía de homenajes que en el mundo entero ha motivado el 80 cumpleaños de nuestro insigne Pontífice.

En adelante, un rincón de nuestra Montaña pertenecerá, por título especial, a Pío XII y en éste, a la Santa Sede y a la Iglesia.

Una vez más se hace realidad lo que ha sido el grito de innumerables españoles ante la ascética figura del Vicario de Cristo: “España por el Papa”. "

(D.M. 22.02.1956).


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martes, 3 de mayo de 2022

Restauración capilla San Esteban en 1956

 

“CERRAZO
Ya tienen su capilla los vecinos de San Esteban

EN FECHA MUY PRÓXIMA SERA BENDECIDA E INAUGURADA POR EL EXCELENTÍSIMO Y REVERENDISIMO SEÑOR OBISPO

Por si no lo conoces, lector, voy a informarte donde se encuentra el pintoresco pueblecito de San Esteban, para que si lo prefieres, te sea más fácil llegar a él ahora que con motivo de la inauguración de su capilla va a celebrarse un día imborrable para su historia. Le tienes a ocho kilómetros de Torrelavega aproximadamente, es callado y tranquilo, está situado entre las Cuevas de Altamira y Cerrazo y no cuenta en la actualidad con más de medio centenar de vecinos.

Pues estos vecinos, amigo lector, gentes sencillas, pero trabajadoras, han agotado todo su esfuerzo en realizar una obra de primera necesidad, levantad su capilla, para no tener que desplazarse al pueblo próximo para cumplir con los deberes religiosos. Ya cuenta San Esteban con su orgullo; ya tienen los vecinos su elegante capilla. Ahora en fecha muy pronta, será bendecida e inaugurada por el reverendísimo señor Obispo. Será un día grande para la historia de este sencillo pueblecito.

Nosotros, si Dios quiere, subiremos hasta él, asistiremos a los actos que se han de celebrar y finalizaremos nuestra estancia con una charla entre sus buenos vecinos. ¿Verdad que sí, amigos? –José Manuel Siles.”

(D.M. 10.10.1956)  

 


“El Obispo auxiliar de la Diócesis bendijo el domingo la capilla restaurada de San Esteban, en Cerrazo

CERRAZO.- El Prelado Auxiliar de la Diócesis, doctor don Doroteo Fernández y Fernández, se ha trasladado el pasado domingo por la mañana al pueblo de San Esteban, con el fin de bendecir la nueva capilla recientemente restaurada.

Acompañaban al Prelado, en su visita el reverendo señor don José López Hoyos, catedrático del Instituto N. de Enseñanza Media de Torrelavega, y los párrocos de Helguera y Puente San Miguel.

El vecindario en masa, con otras muchas gentes de pueblos cercanos, tributaron un afectuoso recibimiento al señor Obispo, cumplimentándole seguidamente las autoridades y sacerdotes, llegados a San Esteban con este exclusivo fin.

El Prelado procedió minutos después a la bendición del templo, cuyas obras han sido el mejor deseo del incansable párroco de Cerrazo, don Luis Garrido, con la colaboración de todos los vecinos que han contribuido espléndidamente con sus donativos.

La misa solemne comenzó  a las once y media, oficiada por el mismo párroco de Cerrazo, cantada magistralmente por el Coro de Puente San Miguel, bajo la dirección de doña Pilar Alba, interpretando a tres voces el Te Deum Laudamus, de Perosi.

Don José López Hoyos dirigió una hermosa plática a los numerosos fieles que llenaban el templo, elogiando el esfuerzo de todos para la reconstrucción de tan santo lugar y ensalzando de manera extraordinaria la generosidad y entusiasmo con que ha sido levantado.

El señor Obispo Auxiliar tomó la palabra expresando su felicitación y la del Prelado titular de la Diócesis, doctor don José Eguino y Trecu, que no pudo asistir por causas imprevistas. Seguidamente impartió la bendición papal.

Finalmente, terminados ya los actos religiosos, el doctor Fernández y Fernández y su séquito emprendieron viaje hacia Santander. El vecindario en masa le despidió apoteósicamente.- J.M.S.”

(D.M.23.10.1956)


lunes, 25 de abril de 2022

El Padre General del Cister en el Monasterio de Viaceli, Cóbreces


"El Padre Gabriel Sortais, General del Cister, en el Monasterio de Viaceli, Cóbreces

Las horas del mundo de las grandes locuras traen también las de las grandes corduras
Hay un fuerte movimiento hacia el Catolicismo y la vida contemplativa en Japón y Estados Unidos

La pérdida de la guerra última trajo la detección en la teocracia sintoísta y en el budismo
Un reportaje de PERTINAX

Mucho y muy bien se ha escrito sobre el Cister y los cistercienses. Pueril empeño el nuestro en escribir algo más en estas cuartillas que, diariamente, acuciados por la prisa que apremia, lanzamos al viento de la publicidad. Han de volar un tiempo efímero. Por eso nos resistimos a intentar nada serio. Pero… ¡menudas ganas que nos quedas dentro! Porque en nuestra visita del domingo al Monasterio Cisterciense de Viaceli . Cóbreces, hemos visto, hemos vivido, algo muy serio. Algo que sobrepasa en importancia y categoría a todo lo que la banal ligereza periodística toca de continuo. Nuestro propósito se nos antoja difícil. No vamos a entristecerte con nuestras líneas. Porque el espíritu nos rebosa confianza y alegría. Vayamos a los elementos humanos y externos, y nada más.

CUARENTA Y DOS KILÓMETROS, Y UNA DISTANCIA ASTRONÓMICA

Solamente separan Santander de Cóbreces cuarenta y dos kilómetros. Dicen que las distancias no se miden ahora por kilómetros, sino por las horas que se tardan en recorrer. De esta forma, tenemos Santander mucho más lejos de Teruel que de la república de Cuba. Efectivamente. Es un criterio. Pero también lo es que las distancias, las morales y aún las físicas, no se miden ni por los kilómetros ni por las horas, sino por la diferencia de ambientes.

Si a alguien le apasiona si Oriente Lejano, la India misteriosa, o la Indochina arriera e implacable, es solamente por la diferencia de ambiente que se observan  y respiran. El valor actual de un escritor –léase periodista- lo da el contraste de los ambientes que copia. Ambientes que deben contrastar con los que diariamente viven el periodista y sus lectores. Pues bien, en este orden, yo acabo de hacer, la mañana del domingo, un viaje muy lejano.

Esta distancia astronómica, la cubrimos, el domingo, mi Director, mi inseparable gemelo reporteril, armado del “flash”, y el que esto escribe. A ellos, les era muy familiar el ambiente de Viaceli, de Cóbreces. A mí, no. Y por ello me ha herido mucho más el contraste.

“EL COCHE DE SAN JOSÉ”

Fue el vehículo que nos sirvió para salvar la infinita distancia.

Es el coche que San José puso a disposición, como atento regalo del Padre Abad de Viaceli. M.R. Dom María Luis Yagüe. Lo conduce el cisterciense Padre José Cid.

Insensiblemente, a bordo del “coche de San José”, se han transformado las conversaciones. Tal cual alusión a la destreza del conductor incipiente, que sortea con prudente seguridad los vericuetos y encrucijadas del camino. Pero, nada más, ¡Cóbreces, a la vista! Con la visión de sus tres agujas disparadas  desde las torres al cielo parecemos haber pasado el Jordán purificador.

Dejamos a un lado la campiña y vegas montañesas que reflejan los afanes de la vida material y da los sentidos para pasar al Monasterio, este cenobio de traza airosa y moderna, que encarna la inalterabilidad del espíritu de sus moradores. Perfecta impasividad ante el rugir de las humanas impaciencias.

LA MISA CONVENTUAL CISTERCIENSE

Ya estamos sumidos en el silencio del Cister. En su expresión más profunda, porque al silencio humano le acompaña el suave y característico contrapunto del hablar de los monjes con Dios, Están en la misa conventual del Cister. Vestimentas blancas y pardas abiertas en el severo abanico del coro bajo el dosel adusto de sus bóvedas, apenas se mueven, como secretamente impulsadas por la marcha de la Santa Misa en el altar mayor. Habíamos oído misa rezada en Santander. Pero… ¡dichoso espectáculo el de la conventual del Cister!...

Los compases del canto llano, interpretado al modo de los códices belgas, sonaban como murmullo suavísimo, firme y preciso; confesión de fe, pero suave y rumorosa como el latir de una fuente.

Perdón, por la presentación de mi recuerdo. Yo oí, de muy joven, la grandiosa leyenda wagneriana de “Parsifut”. Mi ánimo tenía en la misa conventual de la Trapa idénticas reacciones. Salvemos los humanos elementos de la paganía que mezcla la ópera. Pero los monjes cistercienses, cantando en gregoriano, se me antojaban los caballeros de Monsalvat, el castillo amurallado del Pirineo español, custodios, al lado de su rey, del Santo Grial. La importante riqueza orquestal de la ópera la supera el ambiente.

El ceremonial, hondo, impresionante, severo, acabó por ganarnos definitivamente. Y nos prestaba la coyuntura de abstraernos de nuestra verdadera personalidad y nuestra miserable vida, ¡Habíamos salvado la distancia astronómica entre Santander y Cóbreces!... cuarenta y dos kilómetros, que valen por cuarenta y dos millones de leguas.

EL SILENCIO DEL CISTER DELEITA Y CONVENCE

Nos da vergüenza usar la frase, pero la piden las circunstancias. ¿Cuántos millones de veces se habrá dicho que el silencio es elocuente? Vamos a repetirlo una más. Pero digamos las causas del convencimiento. El silencio del Cister es elocuente porque deleita y convence. ¿No es elocuencia, al modo de la clásica definición el arte de convencer y deleitar? Pues el silencio de Viaceli convence y deleita. Convence a los moradores que con él se abrazan para siempre; convence y enamora a quienes tratan de abrazarse con él; y también convence a los extraños por ajenos y reacios que lleguen a conocerlo. Y al convencer, agrada y deleita porque en la fraticida extática de este silencio encuentran su más alta compensación quienes a él se dedicaron por entero o los que gustan gozar de él en unas fugaces horas de los humanos afines. Sé que muchos caballeros Amigos del Cister lloran efectivamente cuando tras la última “Salve” de la tarde tienen que abandonar los encantos de aquel silencio. Convence y deleita… luego es elocuente por derecho propio el silencio de los hijos de San Bernardo.

EL PADRE GENERAL DEL CISTER

Dom Gabriel Sortais fue, un día, apuesto joven parisino que brilló en sus estudios de arquitecto en la Escuela Superior de París. Parisino de nacimiento, iba a coronar su brillante ciclo de formación titular, cuando fue conquistado por la vida activa y contemplativa de los cistercienses y por el silencio de sus cenobios. Hoy es el Abad Mitrado, reverendísimo Padre Dom Gabriel Sortais. General de la Orden Cisterciense en el mundo entero. Viene en viaje de visita a todos los Monasterios y está en Viaceli. Acaba de recorrer los Monasterios del Japón y los de Estados Unidos.

El propósito periodístico se nos antojaba en principio como un sacrilegio, ¿Hacer hablar a un trapense?... Pero las primeras palabras de la conversación han alejado los temores y timideces, irradia una elevación sobrenatural su persona y fluyen sus palabras precisas, insinuantes. Precisión y nada más.

Nos habla del movimiento hacia el catolicismo en el Japón. Es pujante y arrollador en los últimos años. ¿Cifras?... allá van.

-Antes de la guerra última había en Japón 120.000 católicos. Por efecto de la misma, murieron veinte mil. Solamente en Nagasaki, en 1945, cuando la bomba atómica, perecieron ocho mil católicos. De cien mil católicos japoneses al final de las hostilidades, en octubre de 1952, había aumentado el censo de los católicos a 170.000. Es decir, que en siete años han subido los católicos en la consoladora proporción de 70.000. Esto nos expresa en números el renacer del catolicismo japonés de la postguerra con toda su fuerza.

LAS GRANDES LOCURAS Y LAS GRANDES CORDURAS

¿Procedencia de ese aumento de católicos?

-La mayor parte nuevas conversiones. Se han producido en ritmo de verdadera sorpresa. También contribuye, aunque en pequeña escala, la proliferación natural de las familias católicas. Pero la fuente principal son las conversiones de la gente adulta que busca la Verdad.

-¿Causas?

-Pues el tremendo vacío que ha dejado el pueblo japonés la derrota de la guerra última. El Emperador, majestad divina y descendiente de los dioses, en la creencia sintoista, ante el acontecimiento definitivo de la derrota bélica proclamó públicamente, por radios y periódicos, que él no era Dios. Porque, si lo hubiese sido, no habría perdido la guerra.

Esto ha creado una confusión y vacío muy grandes de la masa japonesa respecto al Sintoismo y Budismo. Y se produce el movimiento consolador hacia la verdad católica.

Sigue el Padre Abad General enumerando otras circunstancias, y nos dice:

-La nueva Constitución que Norteamérica impuso y Japón aceptó deroga la ley de que ningún católico podría desempeñar cargos públicos. Aunque en la práctica había sido derogado el precepto en el caso del almirante Yamamoto y en otros escasísimos y menos significativos. Ahora ha desaparecido aquel impedimento para profesar el catolicismo todos los japoneses.

LAS LEYES NIPONAS Y SU CONCORDANCIA CON LA CONSTITUCIÓN

-Norteamérica pidió al Emperador, y éste lo ha puesto en práctica, que nombrase unos magistrados comisionados para poner de acuerdo la nueva Constitución japonesa con sus leyes tradicionales. Sobre todo en el punto fundamental de la libertad de la profesión religiosa. Y el actual Emperador ha nombrado para presidir esa Comisión codificadora y rectificadora,  a Tanaka, un insigne Jurista, católico práctico acendrado.

-¿Florece la vida monástica en el Japón?

-La de los Monasterios cistercienses, de manera extraordinaria. Lleva un ritmo parecido al de los progresos del Catolicismo. Al fin de la guerra había en Japón un solo monasterio de religiosas, con sesenta y cinco monjas. En octubre de 1952, existían tres, una de monjes, con cien religiosos, y dos de religiosas con doscientas siete monjas. En total 272 religiosos de ambos sexos.

EL CISTER ATRAE A LOS JAPONESES

-La observancia del Cister atrae profundamente a los japoneses. Tenemos casos en que los “bonzos”, o monjes “budistas”, ingresan en nuestra Orden. Y es que encuentran una analogía entre la austera severidad de su profesión de religiosos budistas y la nuestra.

Como expresión típica de este caso, le contaré que una joven budista japonesa pidió ser admitida en un monasterio nuestro, cercano a Tokio. La contestaron que era necesario se instruyese en las verdades de la Religión católica. Insistió varias veces pidiendo el ingreso en el Cister. Hasta cinco veces lo intentó. Una mañana, con el paisaje nevado, apareció la joven sintoísta a la puerta del Monasterio del Cister, asida al tirador y muerta. Se había suicidado, con el afán de entrar en la Orden y no comprendiendo la negativa.

EL “ORA ET LABORA” DE SAN BERNARDO, TRADUCIDO A LA EFICACIA YANQUI

También hay unos giros en la conversación para Norteamérica. Allí, también, hay un pujante renacer de la vida cisterciense. Al final de 1945, solamente tenían los Estados Unidos tres monasterios con ciento cincuenta religiosos. Actualmente cuentan con once y con casi mil profesos. Diez son de monjes y uno de monjas, solamente, en diez años se han fundado nueve cenobios. Y es que la médula de la vida contemplativa, bajo el tema de San Bernardo “ora et labora”, reza y trabaja” que preside la actividad y el alma del Cister, ha entrado muy profundamente en Norteamérica.

Cuando preguntamos al Padre General del Cister la razón, nos dice:

-En los tiempos de las grandes locuras, se producen también las grandes “corduras”.

Con la misma facilidad que salvamos la inmensa distancia del abismo que existe entre Santander y Cóbreces, regresamos de Cóbreces a Santander. ¡Tremendo contraste! Cuando llegamos a nuestra ciudad, al filo de las siete y media del domingo, las multitudes se apelotonan a la puerta de los cines y dentro de los bares… PERTINAX"

(Diario Montañés 04.05.1954)


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lunes, 18 de abril de 2022

Consagración del Monasterio de Viaceli

 "El domingo se celebró, en Cóbreces, la solemne consagración del Monasterio de Viaceli

Asistieron a los brillantes actos el Prelado de la Diócesis y seis Abades y Priores de los monasterios cistercienses

Durante la misa pontifical celebrada, hizo sus votos solemnes perpetuos el Hermano Antonio Cid 


De izqda a drcha: Abad Vicario General, Abad de San Isidro de Dueñas, Obispo de Santander, Abad de Santa María de la Oliva, Abad de Thymane (Francia), Abad de San Pedro de Cardeña, Abad Visitador

El domingo, se celebró, en Cóbreces, la solemne consagración del Monasterio de Viaceli

Asistieron a los brillantes actos el Prelado de la Diócesis y seis Abades y Priores de los monasterios cistercienses

Durante la misa pontifical celebrada, hizo sus votos solemnes perpetuos el Hermano Antonio Cid

En Cóbreces, en el Monasterio cisterciense de Santa María de Viaceli, se celebraron el domingo solemnes y brillantes actos, con motivo de la consagración de aquel templo abacial restaurado recientemente. Con este motivo en lo alto de la Abadía ondearon las banderas de España, del Vaticano y de la Orden Cisterciense. La escalinata principal del edificio se hallaba engalanada con colgaduras de los colores nacionales.

Para asistir a la solemne ceremonia llegó de Santander el Ilustrísimo y reverendísimo señor Obispo de la Diócesis doctor don José Eguino y Trecu que quiso oficiar personalmente el acto de la consagración del templo.

Procedente de Roma y con el mismo fin, llegó el Vicario General de la Orden Dom Gabriel Sortais, acompañado del traductor de Lengua española, don Carlos Azcárate.

Igualmente asistieron el Abad Visitador Dom Juan de la Cruz; Abad de Thymane Dom Gabriel Bleurdier; de San Isidro de Dueñas (Venta de Baños-Palencia), Dom Buenaventura Ramos; el de San Pedro de Cardeña (Burgos), Dom Jesús Lastra; y el de Santa María de la Oliva (Navarra), Dom Manuel Olmedo. Los Priores de Santa María de Oseira (Orense), reverendo Padre Ernesto Escandón y de Santa María de Oña (Soria) reverendo Padre Ignacio Astorga, así como diversidad jerarquías cistercienses españolas.

De Santander asistieron las autoridades civiles, militares y eclesiásticas, la Asociación de feligreses Amigos del Cister, en pleno; representantes de órdenes religiosas y numerosísimas personalidades.

De Valladolid y Salamanca también asistieron conocidos y numerosas representaciones y personalidades y los familiares del hermano Antonio Cid, que hacía los votos solemnes en ese día y que en lo sucesivo se llamará Padre José.   

Los actos de consagración del templo dieron comienzo a las siete y media de la mañana y terminaron a las dos y media de la tarde, oficiando en ellos el excelentísimo y reverendísimo señor Obispo de la Diócesis, Doctor D. José Eguino y Trecu, revestido de Pontifical y ayudado por el muy Ilustre señor don Epifanio Ruiz, Canónigo de la Santa Iglesia Catedral, y por el reverendo señor don Elías Rodríguez asistiendo toda la Comunidad.

PROCESIÓN DE LAS RELIQUIAS

A las nueve y media se dio por terminada la primera parte de la consagración del templo, que se hizo a puertas cerradas, con arreglo al ritual, organizándose a continuación la Procesión de las Reliquias, las cuales quedaron depositadas más tarde en los diferentes altares del templo, y que son las siguientes: de San Lorenzo, mártir, y de San Bernardo de Alcira, para el altar mayor; de San Sebastián y de Santa Beata, mártir para el altar de San José; de Santa Inés y de San Bernardo de Alcira, para el altar de San Bernardo; de San Esteban, Papa y mártir y de San Vicente, para el altar del Sagrado Corazón; de San Vicente y de Santa María de Goretta, para el altar del Corazón de María; de San Hipólito y de San Juan Bosco, para el altar de San Emérito, y de San Eumelio y de Santa Beata, mártires, para el altar de Santa Teresa. Estas reliquias han sido traídas de Roma y de Valencia.

La procesión, en la que figuraban los Abades antes citados y el del Monasterio, Dom Luis Yagüe Martín, con mitra y báculo, y el obispo oficiante, doctor Eguino y Trecu revestido de pontifical, dio una vuelta alrededor del Monasterio, seguido de las autoridades, personalidades y demás invitados al acto. Desde este momento quedó suspendida la clausura del Monasterio, cuya suspensión durará ocho días.

CONSAGRACIÓN DE ALTARES Y DE CRUCES

Al regresar al templo la procesión, dio comienzo el acto de la consagración de los altares, verificando el excelentísimo señor Obispo la del altar mayor, después de haber hecho entrega de las reliquias que se habían de depositar en los mismos,  a cada Abad que había de consagrar cada uno de los demás altares.

El Prelado ungió, a continuación, con crisma, las doce cruces de piedra colocadas en las paredes del templo, que simbolizan la iglesia levantada sobre los doce apóstoles. Finalmente, se procedió a la bendición  de ornamentos y manteles litúrgicos.

Durante la ceremonia de la consagración, la Schola Cantarum del Monasterio, entonó las antífonas del ritual  al acto, que duró dos horas, hubo un intervalo de media hora de descanso, para dar comienzo, a continuación, la solemne misa pontifical.

A las doce, penetró de nuevo en el templo el cortejo Abacial, dando comienzo, seguidamente, la misa pontifical, oficiada por el Abad de Viaceli, Dom Luis Yagüe asistido de diácono y subdiácono por el reverendo señor don Blas Rodríguez y por el reverendo Padre Amado Alamanzón, de la Orden del Císter, capellán del Monasterio “Sancti Spiritus”, de Olmedo (Valladolid), actuando de maestro de ceremonias, el muy ilustre señor don Martín Manso, Canónigo de la Santa Iglesia Catedral, ayudado por el reverendo señor don Eugenio Esteban Hurtado.

Presidió el acto el excelentísimo señor Obispo, bajo dosel, en el presbiterio, acompañado  de las altas jerarquías cistercienses antes mencionadas.

VOTOS SOLEMNES DEL HERMANO JOSÉ (REVERENDO PADRE CID)

Después del Evangelio tuvo lugar el solemnísimo y conmovedor acto de emitir sus votos solemnes el Hermano José  (reverendo Padre Cid), que le fueron tomados por el Abad del Monasterio, Dom Luis Yagüe, pronunciando una bellísima alocución alusiva a los actos de la gran solemnidad que se celebraba, el muy Ilustre señor don Alfonso Ávila, Canónigo de la S.I. Metropolitana de Valladolid.

Hecha la profesión solemne, el Abad impuso la casulla al nuevo Padre cisterciense y le dio, con el abrazo de paz y hermandad, la bendición abacial.

El reverendo Padre José, que éste será su nombre en lo sucesivo, pasó,  después a recibir el abrazo del Prelado, de los Abades presentes y de toda la Comunidad, acto que resultó en extremo emocionante.

Verificada, esta solemnísima ceremonia, continúa la misa Pontifical, que terminó a las dos y media de la tarde.

INAUGURACIÓN DEL CENTRO TELEFÓNICO DE CÓBRECES

Después de la misa pontifical, se procedió a la bendición inauguración del teléfono público en Cóbreces, en la que ofició el Abad de Viaceli, Dom Luis Yagüe, el cual inauguró después el servicio celebrando una conferencia telefónica con las Bernardas de Santander.

Al acto asistió el jefe del Centro Telefónico de Santander, don Manuel Tarifa, quien pronunció unas palabras en nombre de C.T.N.E. para dar las gracias a las autoridades y personalidades que asistían al acto de la inauguración.

Continuando el plan iniciado por la Excma. Diputación provincial –siguió diciendo-, y previas las gestiones realizadas con la dirección de la Compañía Telefónica para incluir en sus proyectos la creación de Centros telefónicos en determinados pueblos de la provincia, de los trámites reglamentarios para la asignación de cupos de cobre y otros materiales, construcción de edificios y de las necesarias líneas telefónicas, corresponde hoy a Cóbreces celebrar la primera inauguración de esta serie de poblaciones proyectadas para el año actual, a la que han de seguir, Dios mediante, las de Santa Cruz de Bezana, Bádames, Setién, Villacarriedo, Selaya y Suesa, todas ellas, y no obstante su importancia comercial, agrícola y ganadera, carentes de este servicio tan importante.

Hace referencia a la importancia que tiene para Cóbreces, que cuenta con importantes Centros religiosos y culturales y una nutrida colonia veraniega, la instauración del servicio telefónico, por lo cual –añade el señor Tarifa-  nos sentimos hoy satisfechos y felicitamos a su vecindario y autoridades las cuales que desde hoy disponen de un moderno servicio que les une con la red telefónica nacional.

A continuación don Juan Diego, delegado provincial de Sindicatos, en representación del Presidente de la Diputación, dio las gracias a la C.T.N. de E. por la implantación del servicio, expresando el deseo de la Diputación de que pronto sean terminados los trabajos para la inauguración de los demás Centros de la provincia en proyecto.

Cerró los discursos el Abad del Monasterio dando las gracias a cuantos han contribuido con sus trabajos a la implantación de tan necesario servicio para Cóbreces.

COMIDA EN HONOR DE LOS INVITADOS

Terminada la bendición e inauguración del nuevo Centro telefónico, todos los invitados a los actos religiosos, fueron obsequiados con una comida.

En el refectorio de la Comunidad se hallaban los Abades, Priores y las autoridades y representaciones, presididos por el excelentísimo señor Obispo de la Diócesis, Doctor don José Eguino y Trecu; el Abad Vicario General, Dom Gabriel Sortais; el Abad Visitador, Dom Juan de la Cruz Przylusky, y el Abad del Monasterio, Dom Luis Yagüe.

A los postres el Abad Vicario General pronunció un discurso en francés, y el Prior de Oseira, lo fue traduciendo frase a frase. Habló primero como Abad francés, y, dijo entre otras cosas, que España salva a Europa de la anarquía, ¿Qué hubiera sido de Francia y de Europa si no se hubiera levantado la nación española en defensa de la civilización cristiana?

Después habló como Abad Vicario General y recordó la época en que Francia se hallaba invadida por todas partes. ¿Qué hubiera sido de Francia –pregunta- si España hubiera entrado entonces en la guerra?

El Ilustre cisterciense ha visitado todos los Monasterios de la Orden en España y ha quedado sorprendido, no solamente del espíritu de los monjes, sino de la piedad y el fervor admirables del clero (secular y regular) y de los Amigos del Císter, de los que hizo un encendido elogio.

Afirma que en los próximos Capítulos generales de la Orden informará a todos los Abades del mundo sobre todo lo que ha visto en España, para que en todas partes se ame a España como él la ama ya.

Cada frase fue acogida con enormes ovaciones y vivas al Císter, a la Francia católica y al Abad Vicario.

El reverendo Padre Santiago Hernández, de Viaceli, pronunció en correcto francés un breve discurso agradeciendo las conmovedoras alteraciones de su Vicario.

El reverendo Padre José Cid –que acababa de hacer los votos solemnes- fue acogido, al aparecer en el refectorio, con una clamorosa ovación. Hubo de dirigir la palabra para agradecer la presencia en Viaceli de tantos amigos suyos; expresó su fe en un inmediato y espléndido porvenir para el Monasterio de Viaceli y encareció a todos una intensa y confiada devoción a San José. Terminó agradeciendo la colaboración que el vecindario de Cóbreces había prestado al éxito y brillantez de aquellas solemnidades.

El secretario de los “Amigos del Císter” anunció que se iba a proceder a repartir un artístico folleto ilustrado sobre Viaceli, como recuerdo de estos actos.

El presidente de la Junta Diocesana de A.C.  y del Consejo de Administración de EDITORIAL CANTABRIA – EL DIARIO MONTAÑÉS, miembro de la Asociación de “Amigos del Císter”, el cual, para sumarse a aquella fiesta, había llegado a Viaceli en la mañana del domingo, desde Madrid, donde se hallaba, improvisó un bellísimo y breve discurso.

Refiriéndose al episodio cidiano de Machado, en su poema “El Cid cabalga”, hizo una poética evocación del paso de don Rodrigo,  camino del destierro, para hacer oportunísima aplicación al paso de este otro Cid –el Padre José- hacia el retiro consolador del Císter. Dice que los pecados de la Montaña son borrados providencialmente por las pisadas de estos santos monjes y por la de estos ilustres Abades que han honrado a la Montaña con su presencia.

Después de otras intervenciones de maestros y alumnos de las Escuelas de Cristo-Rey, fundadas en Valladolid por el Padre José Cid, hizo uso de la palabra el Abad de Viaceli, Dom Luis Yagüe, para expresar su agradecimiento y el de toda la Comunidad al Abad Vicario General, al Prelado de la Diócesis, a los Amigos del Císter y a todos cuantos con su colaboración y su presencia han contribuido a enaltecer la solemnidad que se celebraba.

Por último, el doctor Eguino y Trecu habló brevemente para explicar la significación de la doble ceremonia celebrada por la mañana: la consagración del templo abacial, y la emisión de votos solemnes por el Padre Cid. Se siente orgulloso de confiar nuestra Diócesis con un Monasterio cisterciense y se refiere a la eficacia de la explicación que alcanzan los monjes de vida contemplativa por los pecados del mundo; y merced a sus sacrificios, oraciones y penitencias alcanzan del Cielo nuestro perdón. Terminó excitando a los monjes a que se entregaren a su propia santificación.

Todos los oradores fueron aplaudidísimos.

Los brillantísimos actos celebrados terminaron por la tarde con vísperas solemnísimas, con exposición de Su Divina Majestad y con la Salve tradicional cisterciense.”

 (D.M. 30.10.1951)


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lunes, 4 de abril de 2022

Primeras Comuniones del año 1955

 

"OREÑA.- Primeras Comuniones

El día de la Ascensión hicieron la Primera Comunión los niños siguientes: Juan Pérez Fernández, Saturnino González Noriega, Gumersindo Aguazo Celis, Laureano Calderón Cayuso, Bernardino Cobo Santos, Manuel Pedraja Cayuso, Joaquín Gutiérrez Pérez, José M. Usamentiaga Ruiz, José Francisco González Pérez, Margarita González Pérez, Aurora Aguazo Celis, Pilar Cotera Solórzano, María Florinda Usamentiaga Noriega, María de los Ángeles Noriega Piñera, Eva Alonso Cayuso.

A las ocho y media hubo misa de comunión por nuestro párroco, don David Ruiz Rabre, cantando preciosos metetes acompañado de armonio, nuestra maestra nacional, doña Carmen Cuadrado García.

Recibieron el Pan Eucarístico todos los niños de nuestras escuelas, pasando de cien, y bastantes personas mayores.

Después de la santa misa, en los locales-escuelas se les sirvió un desayuno. Las pastas fueron donadas galantemente por la panadería de don Tomás Sordo e hijos, Paseo de Torres, de Torrelavega.

Fue servido magistralmente por las simpáticas señoritas de la localidad, cocineras y camareras: Carmen García, Agustina Cianca, Cuca Alonso, Ludivina Escalona, Raquel Ruiz, Trinidad Abascal, Caitu Abascal, Trinidad Usamentiaga, Lituca Noriega, María Blanco, María Martínez, María Amor Piñera, Emilia Abascal, Lolita Abascal, Tere Usamentiaga, Angelines Valdés y Carmen Gutiérrez.- El Corresponsal."

(D.M. 25.05.1955)


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martes, 29 de marzo de 2022

Primera misa en el Monasterio de Viaceli

 

"Primera misa en el Monasterio de Viaceli

Recuerdo en la S.I. Catedral de Santander

Presidieron, en el templo parroquial, el Prelado de la Diócesis y el Abad Mitrado de Viaceli

El pueblo de Cóbreces, con sus autoridades, se sumó al acto

El pasado domingo, festividad de San Juan. Se celebró en la iglesia parroquial de Cóbreces el emocionante acto de la primera misa de un religioso cisterciense del Monasterio de Viaceli. Se trata del reverendo Padre Santiago Hernández de Pablo, joven trapense, perteneciente a distinguida familia de Salamanca. Por encontrarse el templo de la abadía cerrado al culto por realizarse en él importantes obras de transformación, la ceremonia no pudo celebrarse dentro del Monasterio, y aprovechando el ofrecimiento y los deseos del reverendo párroco de Cóbreces, don José Urrutia, y del vecindario de dicho pueblo que deseaba asistir a la tierna ceremonia, se acordó que dicha primera misa tuviera lugar en el templo parroquial.

El vecindario mostró su adhesión al Padre Santiago adornando los accesos al templo con guirnaldas y colgaduras y un arco con expresiva dedicatoria. También fue levantado otro arco de saludo al excelentísimo señor Obispo de la Diócesis, doctor don José Eguino y Trecu, que había anunciado que asistiría al acto. Durante toda la mañana se dispararon cohetes y el pueblo se congregó en las afueras del templo para esperar la llegada del misacantano.

 Hízolo éste a las once de la mañana. Salió del Monasterio con la Comunidad en pleno, en dos largas filas, y acompañaban al Padre Santiago el muy reverendo Padre Abad Mitrado, Dom Luis Yagüe Martín que vestía capisayos; sus padres don Maximino Peña y doña Flora de Pablo, y todos sus familiares, que habían acudido a Viaceli desde Salamanca. Entre ellos se hallaban sus hermanos don Fernando y don Carlos.

Al llegar la Comunidad, en silencio, al templo parroquial, el vecindario acogió con vivas y cariñosos aplausos la presencia del Padre Santiago. Seguidamente, con el templo abarrotado de fieles, la Comunidad de Viaceli dió comienzo el canto de Tercia, presidiendo bajo dosel el muy reverendo Padre Abad. A la terminación, llegó desde Comillas, en cuya Universidad había conferido Sagradas Órdenes, el excelentísimo señor Obispo, doctor Eguino y Trecu, a quien acompañaban el muy ilustre señor don Gabriel Palomero lectoral de la S.I.C. de Santander; el muy ilustre señor don Epifanio Roiz, arcediano y el prefecto de Ceremonias, muy ilustre señor don Martín Manso. El doctor Eguino y Trecu ocupó sitial  bajo dosel en la parte de la Epístola, acompañado del muy reverendo Padre Abad, Dom Luis Yagüe, y del muy ilustre señor don Epifanio Roiz.

También asistieron a esta primera misa, el Rector Magnífico de la Universidad Pontificia de Comillas, reverendo Padre Pardo, acompañado del reverendo Padre Cuesta y del reverendo Padre Domínguez, profesores de Filosofía y Humanidades, respectivamente, en dicha Universidad. Estuvo, asimismo, presente en la ceremonia el Ayuntamiento en pleno, presidido por su alcalde. Entre los invitados se hallaban don Severiano Yagüe, alto funcionario del Ministerio de Marina, y don José Yagüe, hermanos del muy reverendo Abad Mitrado y emparentados con el misacantano; don Ezequiel Bueno Martínez, industrial de Jaén; don Luis Hernández Álvarez, abogado de Salamanca; don Prudencio de Bidegaín, de Quijas; don Arturo de la Lama y don Manuel González Hoyos, Gerente y Director, respectivamente de EL DIARIO MONTAÑÉS, todos los cuales ocupaban sitios junto al presbiterio.

A las once y cuarto dió comienzo la santa misa, ayudando al misacantano, de diácono y subdiácono, respectivamente, los reverendos Padres Fructuoso Martín y Francisco González, del Monasterio de Viaceli. Oficiaron de padrino de capa el párroco de Cóbreces, don José Urrutia, y de maestro de Ceremonias el muy ilustre señor don Martín Manso canónigo de la S.I. Catedral. De padrinos seglares actuaron los padres del nuevo sacerdote, don Máximo Peña y doña Flora de Pablo, y su hermano don Fernando Hernández de Pablo con su distinguida esposa, doña Flora Dávila de Hernández de Pablo. La Comunidad cisterciense tuvo a su cargo la parte musical, cantada con la unción acostumbrada.

Al Ofertorio, ocupó la Sagrada Cátedra el muy ilustre señor don Gabriel Palomero, el cual pronunció un bellísimo sermón exaltando las excelencias del sacerdocio católico.

Terminada la misa, el reverendo Padre Santiago entonó un “Te Deum” de acción de gracias, e inmediatamente dio comienzo el besamanos, comenzándose por el Prelado y el Abad, y desfilando luego ante el nuevo ministro del Señor todos los sacerdotes, la Comunidad y cuantos asistieron al acto.

Seguidamente, la Comunidad regresó al Monasterio en la forma en que se había acudido al templo parroquial.

A mediodía, los invitados fueron delicadamente obsequiados: los caballeros en el Monasterio, y las señoras, en una de las dependencias del Instituto Quirós. A los postres se pronunciaron varios discursos y leyó una bella poesía nuestro Director, don Manuel González Hoyos.

A las cinco de la tarde, y organizada por los novicios del Monasterio, se celebró una sencilla velada, en el salón de actos del Instituto Quirós, en honor al misacantano, submaestro de Novicios. Presidieron el Prelado y el Abad, y asistieron todas las distinguidas personas de que hemos hecho mención, así como los alumnos del Colegio de Misioneros del Corazón de Jesús, que también acudieron, por la mañana, a la iglesia parroquial.

La velada fue sencilla y encantadora, y en ella se puso de manifiesto el amor de los novicios a su submaestro. Hubo poesías, canciones y discursos, interviniendo los novicios  Hermanos Pío, Marcelino, Eloy, Agustín, Ramón y Félix. Hizo la presentación del homenaje el reverendo Padre Fernando, y todos ellos fueron cariñosamente aplaudidos. En uno de los intermedios, el Hermano José improvisó una amena y bella charla, que fue escuchada con gran interés.

Por último, se rogó a don Manuel González Hoyos leyese la composición poética que, dedicada al misacantano, había recitado durante la comida en el Monasterio, y lo hizo, seguidamente, para que pudiesen conocerla las señoras y señoritas invitadas. Fue también cariñosamente aplaudido.

Terminó la actuación de los novicios entregando al Padre Santiago un expresivo pergamino como recuerdo de esta memorable fecha. También se cantó por los novicios la bellísima Salve cisterciense.

El Padre Santiago habló, a continuación, para agradecer a la Comunidad y a sus novicios la cariñosa velada que le habían ofrecido, así como la asistencia de todas las personas que se sumaron a tan simpáticos actos.

Finalmente, el doctor Eguino y Trecu pronunció unas breves y paternales palabras, recogiendo algunas de las ideas que habían sido vertidas durante la velada y respondiendo a alusiones que se le hicieron por algunos oradores. Expresó atinadísimos consejos relacionados con la vida monástica y la perfección espiritual de todos los fieles, y terminó señalando la gran influencia de la madre en la formación de los hijos.

Como final de la fiesta dio a todos la bendición episcopal."

(DM 26.06.1951)


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martes, 15 de marzo de 2022

Vida monástica en la Montaña

 Profesiones solemnes en el Monasterio cisterciense "Viaceli".- Cóbreces

Vista exterior del Monasterio de Viaceli, de la trapa de Cóbreces

Buen sermón, elocuente, de forma intachable, ecológico, ascético-mixto, el que pronunció el R.P. Augusto Salgado, S.J., en la iglesia, severamente magnífico, de “Viaceli”, el día 2 del actual, con motivo de emitir sus votos perpetuos dos jóvenes llamados a la vida contemplativa.

Pero aún más elocuente, conmovedor y persuasivo el “sermón sin palabras” de los nuevos profesos al postrarse ante el altar, con sus rostros tocando la tierra, y decir a Jesucristo –Presente en el Sagrario- con toda verdad, desde lo íntimo del corazón; “Tomad, Señor, y recibir toda mi libertad, mi memoria, entendimiento y voluntad; todo mi haber y mi poseer …”

Voto de obediencia, que es, según Balmes, “el acto más libre que puede realizar un hombre, porque dispone en un momento de la libertad de toda su vida…”

Voto esencial que incluye los de castidad y pobreza. Y, además, los votos característicos de la Orden del Cister; de estabilidad (residencia vitalicia en el Monasterio donde se profesa) y de “conversión de costumbres”, que es obligarse a un progreso espiritual continuo, a una “conversión” permanente de lo bueno a lo mejor.

-¿Qué pedís? –pregunta el Abad o el Superior que hace sus veces, a los neo-profesos-

Y contestan:

-“La Misericordia de Dios y de la Orden.”

Y Dios se la concede, sobreabundante, y la Orden los admite en su seno, en su santa vida monacal… Ya han logrado lo que anhelaban; ya son inmensamente ricos: Dadme vuestro amor y vuestra gracia, et dives sum ostis.”

Fr. María Bernardo Torres tiene 27 años, es natural de Villanueva de Córdoba. Ingresó en “Viaceli” el año 1941, habiendo hecho aquí sus años de probación; dos de noviciado y tres de profesión temporal. Es estudiante de Filosofía.

Fr. María Julián Domínguez nació en Malagón (Ciudad Real). A los 13 años (1934) fue admitido en este colegio Monástico de San Bernardo. En plena guerra (1937 al 39) pasó al monasterio cisterciense de Santa María de Huerta (Soria), y de aquí marchó al “frente”, formando parte del ejército Nacional y luchando bravamente contra los enemigos de España, hasta caer herido. La honrosa cicatriz que en su rostro perdura le acredita como benemérito de la Patria. Volvió luego a Cóbreces para cumplir su noviciado y profesión temporal. Cursa el tercer año de Teología.

El mencionado día, fiesta de la Purificación de la Santísima Virgen, celebraron ambos su profesión solemne. Recibió sus votos el primer Superior de “Viaceli”, Fray María Teófilo, asistido de los reverendos Padres Luis Yagüe, Patricio, Ceferino y el segundo Superior, Padre Andrés, en presencia de toda la Comunidad y con asistencia de muy distinguidas personas, entre ellas algunos familiares de los nuevos profesos.

Los concurrentes siguieron con vivo interés y emoción las graves y simbólicas ceremonias de un acto tan trascendental como edificante y felicitaron efusivamente a los profesos y a toda esta observantísima familia cisterciense.M.T. "

(Diario Montañés 08.02.1946)


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Recibimiento de la imagen de Nuestra Señora de la Asunción, Patrona del Monasterio Cisterciense Viaceli