sábado, 23 de julio de 2022

Cóbreces, hace 60 años

"Cóbreces, gracias a su monte de eucaliptos, tendrá una renta anual de tres millones de pesetas

En donde antes existían viejos, escasos e improductivos robles y maleza, se ha creado hoy una riqueza forestal insospechada

El presidente de la Junta Vecinal D. Gumersindo Rábago (*), fue el iniciador de la idea hace diez años, y en éste comenzará a recoger los frutos

Por Julio Póo San Román

GRACIAS a la certera visión de un hombre, Cóbreces dispondrá de una renta anual de casi tres millones de pesetas, ¡Buena se le avecina a don Gumersindo Rábago, presidente de la Junta Vecinal del pueblo! Porque una cifra así, de siete guarismos, se sale de toda prevención posible. ¿Qué hacer con todo ese capital que va a ir a parar a sus manos de excelente administrador local, cuando hasta ahora los presupuestos tenían que sujetarse, por fuerza, a los exiguos ingresos propios de un pueblo que vive en exclusivo de su actividad anual?

Lo cierto es que la riqueza, el capital, está ahí, en el propio término y en forma de millares de eucaliptos plantados en el monte Gancedo, antaño improductivo y a partir de este mismo año en que se verificará la primera corta, auténtico filón que ha de venir a solucionar los pequeños o grandes problemas hasta ahora planteados en el pueblo, amén de poder realizar con este dinero una serie de obras que, hasta ahora, ninguno había soñado.

VISIÓN DE RIQUEZA HACE DIEZ AÑOS

La visión de ese cheque al portador anual por importe de millones lo tuvo hace diez años don Gumersindo Rábago. Contra viento y marea. Porque en el pueblo nadie comulgaba con sus ideas. ¡Pues no suponía nada talar los robles, los pocos y añosos robles desperdigados por todo el monte y que emergían entre un auténtico mar de maleza…! Y, sin embargo, el presidente de la Junta Vecinal se impuso. Comenzaron entonces las primeras plantaciones. Desaparecieron aquellos robles degenerados e improductivos con el sotobosque propio que los ahogaba, y se comenzó a poner aquellos terrenos comunales en producción intensiva. Fue una visión certera, visión de auténtico administrador de los bienes del pueblo, la que hizo don Gumersindo Rábago, adelantándose ya entonces a los criterios económicos actuales.

Y ahora, ahí está el resultado, una inmensa extensión de aquel monte baldío se encuentra hoy plantado de millares de eucaliptos, a la espera de la inmediata corta. Se abrirá en breve la oportuna subasta, se cobrarán los primeros millones y a solucionar problemas locales. Quede, pues, constancia de esta visión, de este saber hacer las cosas para ejemplo y guía de los demás Ayuntamientos y Juntas Vecinales, porque la de Cóbreces ha sido la primera en saber crear esta riqueza y en aprovecharla ahora, como es lógico.

DONDE ESTÁ Y COMO ES EL MONTE

El monte Gancedo está situado al norte del pueblo. La carretera vecinal lleva, bordeándole desde Cóbreces hasta Tramalón, cerca de Ruiloba. Sobre el abrigo en esta mañana relativamente temprana, soleada ya, mientras ascendemos a través eucaliptos jóvenes dispuestos en perfecta hilera. Varios vecinos del pueblo se hallan afanados en la labor de sallar. Y con ellos, como encargado de los trabajos, don Apolonio Berberana, vocal de la Junta Vecinal.

-Todos ellos son del pueblo, plantan, sallan y realizan las labores propias de conservación todos los días, hay trabajo para todos cuantos quieran y cobran 75 pesetas diarias. De este modo, el dinero siempre queda entre nosotros…

Ascienden la ladera del monte. Con nosotros, el ingeniero del Distrito Forestal de Montes, don Pedro Martínez Garrido; el ayudante de dicho Distrito, don Antonio Cano; el presidente de la Junta Vecinal, don Gumersindo Rábago, y el secretario de la Junta, don Serafín Calvo.

Andar, andar y andar entre la espesura. Contemplando las distintas épocas de los árboles allí plantados. La magnífica producción integral de aquel terreno, con ideal separación de pradería y bosque, dirigida y realizada bajo la tutela del Distrito Forestal, tanto para las plantaciones como para las oportunas cortas, que a partir de ahora han de producirse.

Desde arriba se abre un paisaje cautivador. Abajo, a nuestros pies, la playa de Luaña (Cóbreces), el pueblo de Trasierra, atalaya sobre el acantilado que se incrusta en el mar, y el de Sierra en una hondonada. A nuestra izquierda Comillas más a lo lejos.

Los hombres siguen en su faena, junto a los “torcos” que aguardan sus semillas; las cenizas amontonadas que servirán de esponja para absorber las aguas. El viento, un poco más allá, ha tumbado algunos árboles, aún tiernos, que están siendo apuntalados con todo mimo. Y en el centro de aquel bosque, un roble singular, una “cajiga”inmens”, rectilínea, que ha de quedar allí plantada, rodeada de eucaliptos, como un símbolo. La única, la “buena moza”, como allí se la conoce, con sus 123 años y veintitantos metros de altura. Ella seguirá siendo la reina del bosque emergiendo entre las lanzas enhiestas de millares de eucaliptos…

DATOS DE EXTENSIÓN DE INVERSIÓN Y DE RENTA

En este monte Gancedo, la Junta Vecinal, de Cóbreces, por sí sola, ha venido invirtiendo unos tres millones de pesetas.

Trescientas son las hectáreas trabajadas hasta ahora, en las que se ha creado un capital real de veinte millones de pesetas. Eso sin contar el valor del suelo, aunque sí unas 50 hectáreas cedidas en consorcio a varios habitantes del pueblo que así lo han solicitado. Mediante este consorcio, los vecinos pagan una cantidad simbólica anual a la Junta, y en momento de la corta el diez por ciento del importe total de la misma.

Párrafo aparte merece la renta que a la Junta Vecinal de Cóbreces ha de producirle esta plantación, señalado más arriba. Nada menos que de dos millones y medio, como mínimo, a los tres millones de pesetas anuales. No es extraño que el presidente y los vocales abran unos ojos así de grandes cuando les preguntamos  que en qué van a invertir tanto dinero.

ALGUNAS OBRAS CONSEGUIDAS HASTA AHORA

Aunque, en primer lugar, conviene hablar de realizaciones logradas, en su inmensa mayoría gracias a los robles vendidos. Helas aquí: un aparcamiento de vehículos en la playa; aumento con alumbrado público en calles y plazuelas; instalación del teléfono, en colaboración con la Diputación; mejoras en las escuelas nacionales y en los caminos vecinales; así como hacer el tramo que va desde Portilla del Campo a Portilla del Utrigo, en Los Llanos, de dos kilómetros de longitud; hacer un lavadero cerrado y un abrevadero en Rivero; otros lavaderos abiertos en Fuentilienga, Rió, Quintana. La urbanización de la plaza del Pino; construir un edificio de nueva planta para el teléfono público y adquisición de material agrícola diverso.

PERSPECTIVAS INSOSPECHADAS

Ahora ¿qué es lo que se puede hacer con tanto dinero?

Los proyectos pueden ser muchos, aunque ellos los exponen con modesta sinceridad.

Algo urgente: la inmediata traída de aguas desde la Fuente de Santa Marina situada a unos kilómetros del pueblo.

Y después, con esa danza de millones anual, paulatinamente, el arreglo de todos los caminos vecinales. La urbanización de la playa, repoblando con pinos la zona posterior de la misma. Otro capítulo importante y necesario: viviendas. Mejora de la cabaña y creación de un centro local de I.A., junto con la necesaria adquisición de maquinaria agrícola y la creación de una pista de acceso al monte, muy útil para poder extraer la madera de las sucesivas cortas.

Más, mucho más podrá hacer la Junta Vecinal de Cóbreces con esta especie de maná anual, que, gracias a su visión certera, a su trabajo y a su tesón, va a disponer. Podrá transformarse la fisonomía del pueblo, y esta transformación quedará como ejemplo para otros Ayuntamientos, para otras Juntas Vecinales. De lo que puede hacerse sabiendo aprovechar la riqueza que prestan los montes, hasta ahora baldíos, de la Montaña. Al pueblo de Cóbreces se le abren ahora unas perspectivas insospechadas, porque millares de eucaliptos proporcionarán el dinero suficiente para llevar a cabo toda esa serie de realizaciones que ni soñar puede ahora su Junta vecinal- Pero con el tiempo…"

(DM 06.12.1962)

(*) Gumersindo Rábago Bontempini (1903-1992)


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