LIMONES SALVAJES
LA REVISTA DE
CANTABRIA, JULIO-SEPTIEMBRE 1996JESÚS DE CASTRO,
Fotos: FRANCISCO ONTAÑÓN
Representa una producción que no supera las 100 toneladas anuales y ocupan una extensión de apenas 2.400 hectáreas, localizadas principalmente en Novales, Cóbreces y Santillana del Mar. Hasta sus cultivadores insisten en que la importancia de los cítricos en estas zonas es más testimonial que comercial, pero algo deben tener los agrios de estos lugares para seguir cultivándose sin interrupción desde hace muchos siglos. A falta de terrenos más amplios, los limoneros de Cantabria ofrecen la imagen de jardines silvestres.
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| plantas jóvenes de limonero para el trasplante |
Novales, Cóbreces, Santillana del Mar alcanzan una producción de 100 toneladas anuales de buena calidad
El destello de colores amarillos y naranjas punteando el verde perenne de los bosques y prados de Cantabria es, desde tiempos remotos una estampa clásica en las localidades como Novales, donde el limonero, aun siendo un cultivo frutal, parece como si creciera de forma espontánea.
Muchos visitantes se han hecho eco del contraste que produce la visión de los huertos y el olor a azahar con la imagen preconcebida del brumoso norte. El propio Pérez Galdós, en sus “Cuarenta leguas por Cantabria” relataba así estas impresiones: “Novales no quiere dejarse ver y, escondido entre sus azahares renuncia a las visitas del caminante presuroso … Los ricos jándalos han poblado de risueñas casitas aquella alegre comarca … a la espléndida vegetación montañesa se unen el naranjo y el limonero… Los emigrantes se han traído al regreso media Andalucía, y aquel país tiene no se qué de meridional…”.
En los albores del siglo XXI, el Novales evocado por Galdós apenas ha cambiado en su aspecto, limoneros incluidos, como si ese legendario microclima con el que se relaciona a la localidad proporcionase una cadencia propia en el discurrir de todo el valle. Sin embargo, los tiempos evolucionan a ritmo frenético y la economía dicta las reglas en el mundo actual. El limón no deja de ser rentable, pero sólo allí donde puede ser cultivado de forma extensiva, con criterios industriales, comerciales y apoyo técnico adecuado.
Murcia se lleva la palma de la producción nacional, con casi el 50 % de los 7.380.000 quintales que se recogen anualmente, seguida de Alicante, Málaga y Almería.
Las técnicas agrícolas de la actualidad consiguen todo tipo de logros y permiten incorporarse a la producción industrial si se dispone de los medios precisos. Como ejemplo, la provincia de Pontevedra ocupa el quinto lugar en la lista de los máximos productores nacionales, por delante de Valencia y Baleares, con una recolección anual de 5.000 toneladas.
PENDIENTE DE ESTUDIO
En Cantabria no se ha planteado todavía un estudio riguroso sobre las posibilidades de esta actividad en el cambiante panorama agropecuario. De hecho, apenas existen datos sobre la realidad de la que se parte. Un informe realizado por el Instituto Nacional de Investigaciones Agrarias sobre otras especies frutales, en 1989, mencionaba de forma colateral una estimación de 23 hectáreas dedicadas al cultivo de cítricos, con un cálculo total de unos 2.360 árboles y una producción global de 100 toneladas, que se comercializan casi exclusivamente a nivel regional.
En Alfoz de Lloredo casi todo el mundo tiene algún limonero del que se surte para autoconsumo y para regalar a las amistades, pero no llegan a la decena los cultivadores de cantidades considerables, personas como Cesáreo Gómez, Manuel Seco, Eduardo González Autrán y pocos más que conocen los secretos de este particular cultivo, pero que no encuentran un relevo generacional con la paciencia suficiente como para planificar explotaciones que permitan relanzar esta actividad. Incluso la comercialización de lo que actualmente se produce, carece de canales adecuados y se da el caso de muchos frutos que se pierden sin ser recolectados.
¿LIMONES ESPECIALES?
A pesar de todo, los limones de Novales siguen gozando de cierto prestigio, dentro y fuera de la región. Parece nostálgico recordar que hace siglos fueron utilizados como presente para obtener favores en la Corte pero, todavía en 1996, a pesar de su estancamiento, 50 kilos de estos limones han representado a la región en la exposición alimentaria de Barcelona.
Los limones de Novales tienen de especial la influencia del clima templado, la riqueza mineral del suelo y el gran desarrollo que alcanzan, al tratarse en general de parcelas pequeñas y crecimiento semiagreste, sin mecanizar. Sin embargo, a nivel genético, -patrón y variedad-, no existe diferencia con los que se cultivan en cualquier otro lugar.
Concretamente, pertenecen a las variedades eureka, fino o mesero y verna. De hecho, todas las plantas proceden de los viveros autorizados por el Ministerio de Agricultura y han sido certificadas para garantizar que se hallan exentas de virosis.
Como en otras especies frutales, una de las claves para obtener limones es el injerto. En Novales se hace a la manera artesana, escogiendo una yema fresca y fuerte, haciendo un corte en escudete y amarrándola, previo corte vertical, al patrón de naranjo amargo mediante un tira vegetal de corteza de higuera. Se considera aquí que el Corpus y la Asunción son las fechas idóneas para injertar. Si a los 21 días continúa es que ha prendido. Posteriormente, se podará la rama del patrón y el injertado se convertirá en original.
Existe también la posibilidad de adquirir plantas ya injertadas, para instalar directamente sobre el terreno. Su precio oscila entre las 2.000 y 4.000 pesetas, según calidad y procedencia, y tienen buena demanda debido a la proliferación del limonero con fines ornamentales o de autoconsumo.
VARIABLES IMPORTANTES
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| una de las claves para obtener limoneros resistentes y sanos es el injerto de yemas frescas y fuertes |
Respecto a plantaciones con miras más amplias, hay que sopesar una serie de factores que condicionan el rendimiento total, especialmente teniendo en cuenta que la vida económica de los agrios es bastante más duradera que la de otros frutales y por ello están destinados a ocupar durante muchos años un terreno. En Murcia, por ejemplo, los mejores resultados con la variedad mesero se están obteniendo a partir del décimo año, con recolecciones de 800 quintales por hectarea.
Pero esa comunidad es la vanguardia mundial en el cultivo del limón y las cifras que manejan son, en todos los sentidos, astronómicas. Ello no impide, en cambio, que productores tan modestos como los de Cantabria intenten métodos más racionales para optimizar un cultivo que existe de forma casi natural y que puede adaptarse mejor a nuestras condiciones.
En el apartado genético parece recomendable sustituir las variedades verna y eureka por la de fino o mesero, hoy en día el más importante de España. La citricultura actual tiende también a sustituir el viejo patrón de naranjo amargo por nuevos portainjertos, líneas clonales exentas de virus.
El suelo de Cantabria puede ser a priori más adecuado que el murciano por su menor salinidad, pero ofrece otros inconvenientes derivados de una excesiva humedad. Más problemáticos resultan otros dos factores: el clima y la iluminación.
En el primer caso las heladas, que se dan aquí con alguna frecuencia, son el gran enemigo de los limoneros, pero existen medios para combatirlas. En California es una práctica corriente el calentamiento de los huertos para protegerlos de este peligro. El óptimo desarrollo de los agrios se produce a una temperatura ambiente de 23 a 34 grados. En España se dan de tres a cuatro brotaciones al año, aunque en las zonas más cálidas son casi continuas.
En cuanto a la iluminación, a más horas de luz, brotaciones más vigorosas y en mayor número. No se pueden contratar en Cantabria más horas de sol, pero sí realizar podas adecuadas para evitar un excesivo sombreo.
Más de 2.300 limoneros se cargan periódicamente de fruto en Novales, Cóbreces, Santillana del Mar y otros lugares de Cantabria, casi sin hacerles caso. Tal vez sería el momento de planificar una explotación más amplia y racional, si es que resulta viable.
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| cítricos recién recolectados |
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| detalle de un escudete, antes de injertar |
Léxico limonero
• Arañuela: larva de ciertos insectos habituales de los plantíos de limón, que ataca especialmente a la floración.
• Destríos: frutos que por su aspecto o calidad no se consideran aptos para el mercado fresco. En España se destinan a la industria.
• Entresaque: aclareo o arranque de plantas, necesario cuando los árboles se desarrollan excesivamente y compiten entre sí.
• Eureka: variedad de limón procedente de California, de tamaño pequeño a mediano, forma elíptica, corteza brillante, zumo de excelente aroma y pocas semillas.
• Mesero: variedad de limón de la que existen varios clones, siendo actualmente la más cultivada. Tiene pulpa muy jugosa y elevada acidez. Se cosecha de septiembre a abril, y su color es amarillo pálido.
• Miriñaque: resalto o rodete que se forma en el lugar de injerto entre el naranjo amargo y el limón. Produce deterioro en las plantas que, con el tiempo, pueden llegar a morir.
• Patrón: tronco sobre el que se injerta la variedad seleccionada. Se clasifican en tres tipos, según el vigor que proporcionan al injerto. Entre los mas conocidos están el naranjo amargo (vigor medio), el citrange Troyer (mucho vigor) y el citrus Macrophylla (mucho vigor).
• Topping: poda o corte en las copas de los limoneros, para que no superen los 2,5 metros de altura. Se realiza a partir del cuarto año y se complementa con poda selectiva en el interior de la copa.
• Tristeza de los agrios: enfermedad producida por un virus, que afecta a los injertos sobre naranjo amargo, dificultando la circulación de la savia hacia las raíces, que mueren por falta de nutrición. Actualmente existen patrones tolerantes a este mal.
• Verna: variedad de limón de color amarillo intenso, pezón ancho, corteza gruesa y mucho zumo. Hace 6 años representaba el 75% de las plantaciones. Actualmente tiende a ser reemplazado por el mesero, aunque tiene sobre éste la ventaja de presentar una maduración escalonada, entre febrero y agosto.





