martes, 6 de enero de 2026

ARTE EN PALACIO

 

 La Revista de CANTABRIA, Julio-septiembre, 2000-51

Arte en palacio

Caja Cantabria rehabilita el conjunto arquitectónico de los Peredo y lo convierte en sede permanente de su colección de arte


Fotos: JORGE FERNÁNDEZ
EL PALACIO DE PEREDO, EN SANTILLANA DEL MAR, NOTABLE EJEMPLO DE LA ARQUITECTURA CIVIL TARDOBARROCA, SE HA CONVERTIDO, JUNTO CON SUS DOS EDIFICIO ANEXOS, EN EL NUEVO PALACIO CAJA CANTABRIA, UN GRAN CENTRO CULTURAL QUE MANTENDRÁ LA CASA NOBLE COMO ELEMENTO REPRESENTATIVO E INSTITUCIONAL, Y LAS DOS CASAS ADYACENTES COMO ESPACIO EXPOSITIVO Y SALA DE ACTOS POLIVALENTE.
EL PROYECTO DE REHABILITACIÓN, OBRA DE LOS ARQUITECTOS EDUARDO FERNÁNDEZ-ABASCAL, FLOREN MURUZABAL Y JOSÉ ORRUELA, HA MERECIDO EL IX PREMIO DE ARQUITECTURA ANTONIO ORTEGA FERRÁNDEZ Y JULIO GONZÁLEZ ALLOZA, QUE CONVOCA CADA DOS AÑOS EL COLEGIO OFICIAl DE ARQUITECTOS DE CANTABRIA PARA DISTINGUIR LOS TRABAJOS ARQUITECTÓNICOS MÁS DESTACADOS DE LA REGIÓN. LA RECUPERACIÓN DE ESTE NOTABLE CONJUNTO DE EDIFICIOS PERMITE QUE LA CAJA, SIEMPRE SENSIBLE A LA CONSERVACIÓN Y DIFUSIÓN DEL PATRIMONIO HISTÓRICO ARTÍSTICO DE CANTABRIA, CUENTE CON UNA NUEVA INFRAESTRUCTURA EXPOSITIVA, QUE SUPERA LOS 500 METROS CUADRADOS, Y QUE ACOGE, DESDE EL PASADO MES DE JULIO, GRAN PARTE DE LA RICA Y VARIADA COLECCIÓN DE ARTE DE LA ENTIDAD.


Montaje fotográfico del conjunto arquitectónico que conforma el Palacio ../.. 


detalle del escudo que representa una sirena y que ha dado origen al logotipo del palacio


../.. de Caja Cantabria


UN PASEO POR LA MANSIÓN NOBLE

Carmen González Echegaray *

    Estamos en el inicio de la calle de Santo Domingo. Ante nosotros aparece un edificio barroco, de estilo austero y elegante, cuya fachada principal se asoma a la misma calle, oteando sus tres balcones la calzada para contemplar el “ir y venir” de las gentes hacia la Colegiata. Sobre los dos huecos centrales, abarcados en un solo balcón, campea el blasón del linaje, de muy buena labra como lo reclama la prosapia de sus dueños.


Escudo de los Peredo

    Este palacio, sobrio y austero en su fachada, nos abre sus puertas al interior con el chirrido de su cancela, guardadora y defensora del zaguán -o, como aquí se dice, el estragal- vestíbulo de la mansión y casa solar de los Peredo, estirpe procedente de la antigua y medieval torre del lugar de Viveda, y que en el siglo XVII había pasado a Santillana del Mar. En la pared de este portal campean dos blasones de piedra de los linajes de Ceballos y Barreda, vinculados con la casa, y de allí arrancan las escaleras de piedra que dan acceso a la parte alta del edificio.

    Fue edificado éste, a principios del siglo XVIII, por don Luis Antonio de Peredo, caballero de la Orden de Calatrava que había tomado el hábito en el año de 1697. Casó con doña Antonia de Barreda y Yebra, mayorazga de la casa de Barreda, una de las más ilustres de los cuatro linajes que componían la gobernabilidad de Santillana: los Barreda, los Polanco, los Villa y los Velarde.

El palacio alberga una magnífica biblioteca, con más de 5.000 volúmenes


comedor isabelino

    Otros escudos en tapices y arcones, de las estirpes que posteriormente y por vinculación poseyeron el palacio, quedan en el amplio zaguán. Entramos en la parte alta y recorremos el suelo de recias y anchas tablas de castaño, en silencio, procurando instintivamente no turbar el sueño de aquellos personajes cuyos retratos penden de las paredes como en un museo.

    Pasamos casi de puntillas a un comedor isabelino, con una monumental lámpara; lienzos de caza y bodegones de naturaleza muerta contrastan con el gesto vivo de perros y animales. Otro saloncito muy barroco, cargado de oros, con mesa redonda y lienzos de batallas y alegorías, da paso al salón imperial con espejos peruanos de sabor incaico y retratos familiares.


Zaguán


Algunos ejemplares de la colección bibliográfica de la Caja




Salón principal

    Ya estamos en la biblioteca, santa santorum de esta casa, donde dos generaciones de lo más competente entre los genealogistas de España, estudiaron la historia de los linajes en el marco de esta Santillana, cuna de hidalgos notorios y caballeros. Aparecen los libros cuidadosamente colocados en los anaqueles, con sus lomos viejos amarillentos y apergaminados como los cantorales de algún antiguo monasterio, ofreciendo a nuestros codiciosos ojos el misterio de sus legajos. Don Blas María de Barreda y Horcasitas fue el extraordinario heraldista y genealogista que reunió esta riquísima colección bibliográfica y dedicó la mayor parte de su vida a la investigación histórica. Nació en 1783, y fue académico correspondiente de la Real de la Historia, polígrafo y escritor.


Uno de los dormitorios privados

    Subimos a la parte alta por unos escalones de vieja y crujiente madera, en cuyo descansillo llamó poderosamente nuestra atención un cuadro de gran tamaño con la escena genealógica del árbol de “Jesé”, de cuyo cuerpo dormido en tierra brotan dos enormes ramales cargados de personajes, unos bíblicos y otros religiosos, con hábitos de dominicos; y en lo alto de la copa del árbol, la imagen de la Virgen presentando y ofreciendo su escapulario.

    En esta planta hay varios aposentos con dormitorios íntimos, vividos hasta hace pocos años, con porcelanas de Sajonia y camas de las llamadas de Portugal. Hoy día ya sabemos que los montañeses de Los Tojos emigraban periódicamente al país vecino para tallar las laboriosas columnitas características de este estilo.

    Otra escalera tapizada por gruesa alfombra y con lienzos en las paredes de algunos reyes de Aragón, nos vuelve a la planta baja, de donde salimos al romántico y majestuosos parque, en el que la verde fronda parece un paraíso donde diversos árboles y plantas reúnen, en un maridaje frondoso, toda la gama de verdes de una generosa colección arbórea exótica y autóctona, como un palio bajo el cielo azul de Cantabria.

* Carmen González Echegaray es historiadora.


NUEVO ESPACIO PARA LA CULTURA

Eduardo Fernández-Abascal, Floren Muruzábal y José Orruela Castillo **

    El edificio noble y las casas anexas que componen el Palacio Caja Cantabria, en el inicio de la calle Santo Domingo, forman una de las primeras y más significativas fachadas de la villa de Santillana.Los tres edificios, vinculados funcionalmente, tienen una autonomía tipológica y formal. El palacio es un notable ejemplo de la arquitectura civil tardobarroca, transformado a finales del siglo pasado. La planta es sensiblemente cuadrada, con un volumen compacto de dos alturas y cubierta a cuatro aguas. Adosada al palacio se sitúa la casa de Alfonso Velarde y Francisco Miguel de Peredo, desarrollada en dos plantas en torno a un patio. La fachada a la calle, ejecutada en sillería, deja entrever su historia y organización interior, insinuando la presencia del patio. La tercera casa, la de Pedro Luis Quijano, que denominaremos casa gótica, responde a la tipología habitual de vivienda característica de las villas de origen medieval de nuestra región, con muros medianeros, tres plantas rectangulares y cubierta a dos aguas. El edificio, que en su día remataba la hilera iniciada en la casa de “La Parra”, ha sufrido numerosas intervenciones. La fachada a la calle Santo Domingo fue reformada a principios de siglo, siguiendo las modas del momento. El conjunto se completa con un espléndido parque arbolado con numerosas y variadas especies.

    Los edificios utilizados hasta hace pocos años como vivienda de la familia Benemejís, presentaban aparentemente un aceptable estado de conservación con las patologías habituales: diversas fisuras, flechas en forjados, humedades de capilaridad, carpinterías con falta de hermeticidad… patologías que se acentuaban en las casas anexas debido a la inferior calidad de construcción.

    Caja Cantabria se propuso rehabilitar el palacio de Peredo y las casas anexas para convertirlas en un centro cultural, manteniendo el palacio como elemento representativo e institucional, y dedicando las casas para espacios expositivos y sala de actos polivalente.

    El proyecto pretendía resolver este programa, valorando al mismo tiempo la importancia y las diferencias del palacio, las casas y el parque. Se planteó, para ello, una estricta restauración del palacio con algunos gestos en su fachada norte, que responden al protagonismo que adquiere el patio como elemento de acceso y articulación del conjunto. En los otros edificios se ha proyectado una intervención más libre, capaz de resolver las nuevas necesidades con una actitud contemporánea, sin renunciar a utilizar unas maneras y elementos modernos. Esta superposición estilística a lo largo de los años, es uno de los rasgos característicos que han conformado la villa de Santillana, dejando cada período la huella de su momento.


Un rincón del parque

    Las obras se iniciaron con la transformación de las casas y la restauración de las fachadas norte y este del palacio, dejando su rehabilitación integral y el acondicionamiento del parque para otra fase posterior.


 



 La articulación de los diversos edificios y el parque se efectúa mediante una nueva pieza insertada en la antigua casa patio. La nueva pieza, por su morfología, permite intuir el carácter aislado del palacio y recuperar la fachada astial de la casa gótica. En la planta baja se localiza el vestíbulo, la recepción y los servicios; y en la planta primera el vestíbulo de la sala de actos, que puede ser utilizado como sala de exposiciones.


Vista del Palacio de Caja Cantabria desde el parque

Vestíbulo superior de la nueva sala y dos aspectos de la exposición inaugural

    Atravesando el muro medianero se accede a la planta baja de la casa gótica. Una escalera lineal resuelve la conexión con las dos plantas superiores y el vestíbulo de la sala de actos. Los tres espacios expositivos, situados en los tres niveles, se expanden en un vacío situado en la parte posterior. Una serie de lucernarios, dispuestos en un quebrado falso-techo, iluminan el vacío y el dilatado espacio de la bajo-cubierta.

    Se obtienen, así, 371 metros cuadrados de espacio expositivo y 67 metros cuadrados exteriores cubiertos, que pueden aumentarse con la utilización del vestíbulo y la sala de actos (118 metros cuadrados).

    Los sistemas estructurales constructivos diferenciados acentúan la autonomía formal y espacial de las dos casas transformadas. La casa patio se construye con estructura de madera, auxiliada por vigas de acero. En la casa gótica se han utilizado sistemas más pesados, muros de hormigón, forjados nervados, vigas de gran canto… La madera de los suelos y del falso techo de la bajocubierta relaciona ambas casas.

** Arquitectos, autores del proyecto de rehabilitación del Palacio de Caja Cantabria.


También en este blog:







No hay comentarios:

Publicar un comentario