sábado, 7 de julio de 2018

El primer marqués de Altamira




“El Sr. Maestre de campo don Luis Sánchez de Tagle, caballero del ávito de Alcántara, Vizconde de Tagle y primer Marqués de Altamira. Felipe V le hizo merced de estos títulos por haberle donado diecinueve millones y medio de reales a más de otros  plecaros hechos”



Luis Sánchez de Tagle: de la Rasa (n. 1642 Santillana del Mar, m. 3 jul 1710) y Damiana Dávila Rojas (n., m.), casados 1661 México.

Sus hijos: Luisa (-1728 Coyoacán) y dos más sin descendencia.

Militar  y residencia en México.



Luis era hijo de Anselmo Andrés Sánchez de Tagle: Ruiz de Igareda (n., m. 22 feb 1661 Santillana del Mar) y Juliana de la Rasa: de Barreda (n. 2 abr 1598 Queveda, m.).

Sus hermanos: Andrés (b. 24 nov 1663 Santillana del Mar, m.) y Ana (n. 30 en 1663 Santillana del Mar, m.).

Era nieto paterno  de Jorge Sánchez de Tagle: del Cueto (n., m.) y María Ruiz de Igareda (n., m.).


Damiana era hija de Jerónimo Dávila  y María Rojas.



Raíces:

Luis era hermano de Andrés padre del obispo de Michoacán Pedro Anselmo, por tanto , era su tío carnal.



Anecdotario:

Retrato pintado en tamaño natural 23 de diciembre de 1704.

Partió muy joven  hacia Nueva España y se instaló en la ciudad de México. Fue maestre de campo, dueño de un banco de plata y presidente de la Audiencia de México.

En 1686 era Prior del Consulado de aquella ciudad y fue nombrado “Capitán de Infantería de toda la gente al haberse conmovido y sublevado la plebe de la Ciudad el 8 de junio de aquel año, habiendo obrado con la atención y fuerza de no haber permitido recibiesen pagas de la Real Hacienda ni Oficiales ni Soldados supliéndolas de su caudal a los que por sus cortos medios, se hallaban necesitados”.

“No olvidó tampoco don Luis en su generosidad a la Patria Chica que le vio nacer, y cuantas veces tuvo ocasión la favoreció con verdadera largueza. Fundó una escuela para Maestro de Primera Enseñanza, hoy desaparecida, y a la Colegiata, donde fue bautizado y cuyo Cabildo le llamó su bien-hechor, le hizo importantes donaciones de alhajas de plata y dinero, y de “otra de más de ocho mil pesos de Valor”, que debe de ser el magnífico y espléndido frontal de plata repujada del Altar Mayor (que se colocó donde está  en 1686) labrado a martillo en México, y esculpida en medio la imagen de Santa Juliana, patrona de Santillana, muy venerada desde el siglo VI. También regaló un Santo Cristo de marfil con cruz de ébano y cantoneras de plata “procedente de la Gran China”. (Altamira 1952 2-3 por José María Pérez Ortiz).




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