martes, 15 de marzo de 2022

Vida monástica en la Montaña

 Profesiones solemnes en el Monasterio cisterciense "Viaceli".- Cóbreces

Vista exterior del Monasterio de Viaceli, de la trapa de Cóbreces

Buen sermón, elocuente, de forma intachable, ecológico, ascético-mixto, el que pronunció el R.P. Augusto Salgado, S.J., en la iglesia, severamente magnífico, de “Viaceli”, el día 2 del actual, con motivo de emitir sus votos perpetuos dos jóvenes llamados a la vida contemplativa.

Pero aún más elocuente, conmovedor y persuasivo el “sermón sin palabras” de los nuevos profesos al postrarse ante el altar, con sus rostros tocando la tierra, y decir a Jesucristo –Presente en el Sagrario- con toda verdad, desde lo íntimo del corazón; “Tomad, Señor, y recibir toda mi libertad, mi memoria, entendimiento y voluntad; todo mi haber y mi poseer …”

Voto de obediencia, que es, según Balmes, “el acto más libre que puede realizar un hombre, porque dispone en un momento de la libertad de toda su vida…”

Voto esencial que incluye los de castidad y pobreza. Y, además, los votos característicos de la Orden del Cister; de estabilidad (residencia vitalicia en el Monasterio donde se profesa) y de “conversión de costumbres”, que es obligarse a un progreso espiritual continuo, a una “conversión” permanente de lo bueno a lo mejor.

-¿Qué pedís? –pregunta el Abad o el Superior que hace sus veces, a los neo-profesos-

Y contestan:

-“La Misericordia de Dios y de la Orden.”

Y Dios se la concede, sobreabundante, y la Orden los admite en su seno, en su santa vida monacal… Ya han logrado lo que anhelaban; ya son inmensamente ricos: Dadme vuestro amor y vuestra gracia, et dives sum ostis.”

Fr. María Bernardo Torres tiene 27 años, es natural de Villanueva de Córdoba. Ingresó en “Viaceli” el año 1941, habiendo hecho aquí sus años de probación; dos de noviciado y tres de profesión temporal. Es estudiante de Filosofía.

Fr. María Julián Domínguez nació en Malagón (Ciudad Real). A los 13 años (1934) fue admitido en este colegio Monástico de San Bernardo. En plena guerra (1937 al 39) pasó al monasterio cisterciense de Santa María de Huerta (Soria), y de aquí marchó al “frente”, formando parte del ejército Nacional y luchando bravamente contra los enemigos de España, hasta caer herido. La honrosa cicatriz que en su rostro perdura le acredita como benemérito de la Patria. Volvió luego a Cóbreces para cumplir su noviciado y profesión temporal. Cursa el tercer año de Teología.

El mencionado día, fiesta de la Purificación de la Santísima Virgen, celebraron ambos su profesión solemne. Recibió sus votos el primer Superior de “Viaceli”, Fray María Teófilo, asistido de los reverendos Padres Luis Yagüe, Patricio, Ceferino y el segundo Superior, Padre Andrés, en presencia de toda la Comunidad y con asistencia de muy distinguidas personas, entre ellas algunos familiares de los nuevos profesos.

Los concurrentes siguieron con vivo interés y emoción las graves y simbólicas ceremonias de un acto tan trascendental como edificante y felicitaron efusivamente a los profesos y a toda esta observantísima familia cisterciense.M.T. "

(Diario Montañés 08.02.1946)


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