domingo, 19 de octubre de 2014

Anís del Racimo

Fidel y Victoriano González González, sus creadores




FIDEL GONZÁLEZ GONZÁLEZ (n. 1875 Caborredondo, m.) y CRISTINA GONZÁLEZ CALDERÓN (n. 1882 Oreña, m.),  casados  el 15 de junio de 1907 en la Iglesia Parroquial San Pedro Apóstol de Oreña

Sus hijos: Cristina y Lola.

Del comercio con  residencia en Jerez de la Frontera (Cádiz)


FIDEL era hijo de Manuel González González (n. 1843 Perelada, m. 1929 Caborredondo) y Modesta González Pedrosa (n. 1846, m. 1921 Oreña).

Sus hermanos: Victoriano (1874-), Antonio (1877-), Manuel (1880-), Josefa (1882-1947), Juan (1885-) y Dolores (1888-1932).

Era nieto paterno de Antonio González Gutiérrez (n. 1819 Oreña, m. 1889 Oreña) y María Dolores González Fernández (n. 1820, m. 1885 Oreña).

Era nieto materno de Juan González Cayuso (n. 1812 Bárcena, m. 1868 Torriente) y Severa Pedrosa Escalada (n. 1822 Castañeda, m. 1890 Torriente).


CRISTINA  era hija de Cayetano González Gómez  (n. 1845 Caborredondo, m. 1918 Oreña) y Julita Calderón García (n. 1852 Perelada, m. 1943 Oreña).
  
Sus hermanos: María Dolores (1873-1874), Constantina (1880-1932), Recaredo (1886-1971), Eroina (1888-1899) y Adela Trinidad (1889-).

Era nieta paterna de Manuel González García (n. 1796 Oreña, m. 1861 Perelada) y María Gómez González (n. 1806 Padruno, m. 1885 Oreña).

Era nieta materna de José Calderón Oreña (n. 1820 Perelada, m. 1855 Perelada) y Juana García Rodríguez (n. 1820 Oreña, m. 1912 Oreña).


Raíces: Antonio, el hermano de Fidel, estaba casado con Facunda Gutiérrez Aguirreburuaga que era hermana de Jerónimo el padre de mi tío político Antonio Gutiérrrez Fernández


Otros familiares en este blog: 


Anecdotario:
Transcribimos de tres fuentes distintas:

1.- De Universidad de Cantabria
Jándalos, arte y sociedad entre Cantabria y Andalucía
Por Miguel Ángel Aramburu-Zabala Higuera
Y Consuelo Soldevilla Oria

“La fama que tenían los montañeses, tanto tenderos como “chicucos” (empleados), era de que se enriquecían rápidamente, en palabras de Juan de la Plata, “no solo por el esfuerzo  y la total dedicación a sus negocios  y trabajos, no dilapidando ni un real en diversiones ni en menesteres  que no les fueran precisos, sino también porque a los que no podían pagarle le solían cobrar en tierras y otras propiedades, según era su habitual costumbre, que debió ser bastante conocida públicamente ya que de ello se habla en documentos oficiales  de 1723. Así prosperaban y podían abrir nuevas tiendas y también poder invertir en toda clase de negocios; por lo general de almacenamiento de vinos; incluso algunos llegaron  a hacerse con pequeñas bodegas que, con el tiempo, pudieron ir agrandando; creando su propio imperio. Las tiendas fueron desapareciendo con el tiempo, a medida que sus dueños prosperaron en más importantes negocios con los que llegaron a ocupar un sitio muy destacado  en la nueva burguesía jerezana. No obstante algunas sobrevivieron y llegarán al siglo XX, como y el todavía existente, aunque hoy de nueva planta, café-restaurante, La Vega conocido,  como la Antigua Tienda de Vega a mediados del siglo XIX, propiedad de Francisco de Vega . Posiblemente éste sea el mismo establecimiento que en la calle Doña Blanca tenían ya en 1914 los hermanos Victoriano y Fidel González, creadores del Anís del Racimo y de la Ginebra del Racimo y propietarios de un salón cinematográfico y un salón de billar. El Anís del Racimo, cuya etiqueta lucía los escudos de Santander y Jerez, pasó  a ser propiedad de las bodegas de José Pemartín”.

2.- Del  Diario de Jerez
“La Vega” el último café cantante que tuvo Jerez
“Y sobre el año 1913 la adquiere otro montañés, dueño prácticamente de toda la manzana, llamado Fidel González González, destilador del célebre Anis del Racimo, el preferido de los jerezanos de la época, quien explota el citado negocio, respetando el viejo nombre de Antigua de Vega, que perduraría hasta cerca de los cuarenta, en que se queda tan solo en "La Vega"”

3.- De “Cantabria y Cádiz” por Mario Crespo López
“Uno de los montañeses más implicados en la revista del Centro cántabro fue Fidel González González , propietario del “anís del Racimo”, que había logrado destilar una ginebra que, decían, se parecía mucho a la histórica procedente de Holanda. Lo curioso es que don Fidel era propietario de un salón en Jerez en el que echaba proyecciones cinematográficas y, de hecho, cierta vez fue a Sevilla a adquirir alguna película, “habiendo contratado con las casas Gaumont y Pathé, lo más escogido de su producción y entre ellas algunas de gran sensación”.

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