domingo, 15 de febrero de 2026

LA CALLE DE SANTO DOMINGO


3ª parte Santillana del Mar en 1753


Dispongámonos a recorrer sus calles silenciosas, donde la vida palpita aún con el ritmo lento de los tiempos pasados. Casa de Benemejís de Sistallo - Ortiz de la Torre.


LA CALLE DE SANTO DOMINGO

    En el año de 1753 la actual calle de Santo Domingo se llamaba calle de la Carrera o simplemente la Carrera. Entonces la Carrera comenzaba en la esquina de la finca actual de Benemejis, seguía por la calle que ahora llaman de Juan Infante, por la bocacalle que une a esta última calle con la actual de la Carrera, y volvía por esta hasta el comienzo de la huerta de la casona de Villa (n.º 5 de la calle de Santo Domingo). Era, pues, un circuito cerrado, cuyo nombre ignoramos de donde viniera. 

    En el palacio de Peredo, que ahora lleva el n.º 8, vivía muy holgadamente el hidalgo D. Francisco Miguel de Peredo y Barreda Yebra, con su mujer D.ª Teresa de Cos y Ceballos, su hija María del Rosario- a la sazón de corta edad y su anciana madre D.ª María Antonia Barreda Yebra y Barreda. Esta señora contaba ya 73 años y era viuda de D. Luis Antonio de Peredo, Caballero de Calatrava desde el año 1697, y fundador del palacio de Santillana, según dicen para pasar el invierno en la vílla y no en la torre de Mijares donde había nacido y que era cuna de su linaje. En el palacio de la calle de Santo Domingo vivían también dos criadas y un criado. Un mayordomo se encargaba de cobrar las rentas de la familia que contaba entre sus numerosas propiedades extendidas por las mieses de Camplengo, del Valle, Tozi, Cazcandia ... , y sitios del Doncel, la Cruz, Andubisa, Pedrosas, Fonfría, etc., etc. 542, carros de tierra sin contar los que el señor tenía en otras jurisdicciones. La casa llevaba muy poca tierra y para su cultivo tenía Don Francisco Miguel una buena yunta de bueyes.

    La señorita del palacio de Peredo, D.ª María del Rosario de Peredo y Cos, contrajo matrimonio con el mayorazgo de la casa de Barreda Bracho y Calderón de la Barca, y con este enlace se fundieron en una sola aquellas dos ilustres casas.

    D. Francisco Miguel de Peredo vivió 55 años. Su partida de defunción se halla al folio 51 del Libro de Difuntos que comienza en 1747 y dice así: En 1º de junio de 1763 se dio tierra en el Convento de Regina Coeli de Religiosos de Santo Domingo de esta Villa de Santil1ana al cadáver de D. Francisco Miguel de Peredo vecino de esta villa. Estaba casado con D.ª María Teresa de Cos en cuyo matrimonio tuvieron y procrearon por hija legítima a D.ª María, quien se hallaba casada con D. José de Barreda Calderón. Recibió los Sacramentos de Penitencia, Sagrada Comunión y Extrema Unción. Hizo testamento ante Manuel Melendez Valdés, vecino de esta villa, escribano de esta Real Abadía. No dejó obra pía ni aniversario y para que conste lo firmo, fecha ut supra. D. José Joachín Bracho Bustamante.

    El palacio de Peredo se describe así en el Catastro: "Una casa con su alto y vajo y demas servidumbres qe. ttiene de Largo veintte y cinco varas, de Ancho veintte y vna, de Altto Doze y de fondo cattorze. Confronta por cierzo con casa de Dn. Alonso Velarde, por solano camino, por ábrego y rregañon huerto mio”. Al margen: “Vívela su dueño y puede rentar doce ducados.” En 1753 no se había plantado todavía el parque de esta casa y solamente tenía un huerto de seis carros con algunos perales. En la esquina del actual parque, lindante con la calle de Santo Domingo y la carretera que va a Comillas, había entonces dos casitas, la de la esquina pertenecía a D. José Gómez del Corro, el patrono del Convento de San Ildefonso, y la otra (que lindaba al Ábrego con la de Corro; al Solano con la calle de Santo Domingo y al Cierzo con la huerta de Peredo) a D.ª Jacinta de Cos, vecina de Cabezón de la Sal.

    Vimos antes que el palacio de Peredo surcaba al Cierzo con la casa de D. Alonso Velarde. Esta casa tiene ahora su puerta convertida en ventana y está sin numerar. En la época que venimos tratando la planta baja de la casa era efectivamente de D. Alonso Velarde, pero la alta pertenecía también a D. Francisco Miguel Peredo.

    La casa n.º 6 recientemente restaurada, que tiene arco ojival y un escudito, era de D. Pedro Luis Quijano, vecino de Cartes, quien la heredó de su madre D.ª María de Polanco. D. Pedro Luis casó con D.ª Ana María de Bustamante Velarde y llegó a ser Caballero de Carlos III.

    De la casa nº 4 era dueño el presbítero D. José Díaz Tagle, quien vivía en otra casa de su propiedad en la calle de la Carrera, nº 13. Muchos años después del de 1753 sobre la huerta de Díaz Tagle se edificó la casa marcada hoy con el n.º 2, que tiene un gran mirador.

    En el palacio de los Víllas, con su precioso escudo de armas lleno de motes heráldicos y sus tres balcones de púlpito con barandaje de tornos de fierro, habitada D. Francisco Antonio Pantaleón de Villa. “Soy casado -dice en su memorial- de edad de sesenta y ocho años, estado Noble, Tengo en mi compañía un hixo maior de edad sucesor del Mayorazgo, no tiene mas oficio que el de Caballero, y dos hixas, y una criada a quien pago por su soldada diez ducados en cada un año; no tengo ningun empleo y vivo de la renta que produce mi hacienda.” (1) La casa de Vílla, aunque noble y hacendada y de tan remota antigüedad en la villa como la que más, no llegaba en sus rentas y tren de vida a las de los Tagles, Barredas, Valdivielsos y Peredos.

    D. Francisco Antonio Pantaleón de Villa era gran propietario urbano. Además de la casa que tenía en la Plaza entre la torre del Merino y el palacio de Barreda Bracho, poseía la casa edificada en el sitio donde se bifurca la calle de Santo Domingo y arrancan las de Juan Infante y la Carrera, que lleva el n.º10 de esta última; la n.º 14 de la calle de Juan Infante y otra en el barrio de Revolgo. Al sitio de Juan Padierna tenía un edificio que servía de sel para el ganado. También tenía casas en Camplengo y Herrán y multitud de fincas rústicas. Contra estos bienes tenía los réditos de un censo constituído a favor de la capellanía que fundó D. Juan Díaz Tagle, y 45 rs. que pagaba anualmente a la mesa capitular. “Asimismo -escribe Villa en su memorial- tengo la donazion de una lámpara en dicha Real Iglesia (Colegial) que cada año necesita tres arrobas de azeite, y el regular precio en este país por benir de Acarreo es de quarenta reales la Arroba, y las tres ciento y veinte.” (2)

    Cuando murió el hidalgo de Villa, el cura D. José Joaquín Bracho Bustamante redactó su partida en los siguien-

(1) Tomo 864, fol. 670

(2) Tomo (64, fol. 861 v.

tes términos: “En 26 de marzo de 1763 se dio tierra en el Convento de Religiosos de Santo Domingo de esta Villa de Santillana al cuerpo de D. Francisco Antonio Pantaleon de Villa. Estuvo casado en primeras nupcias con doña Francisca Gómez del Corro y tuvieron por hijos legítimos a D. Alejandro y D.ª Antonia; y en segundas nupcias con doña Rosa Diaz de Tagle y tuvieron por hijos legítimos a D. Francisco, D. Pedro Pascasio, D.ª Lucía y D.ª Rosa. Recibió los Santos Sacramentos y no tengo noticia que hiciese testamento ni dejase obra pía ni aniversario. Y para que conste lo firmo ... “ (1) De los hijos de D. Pantaleón mencionados en la anterior partida, D. Francisco emigró a las Américas en pos de fortuna, y D.ª Lucía y D.ª Rosa fueron monjas en Carrión de los Condes.

    La preciosa casa solariega que lleva el nº 3 y que ostenta en su fachada las armas de BARREDA y CEBALLOS sostenidas por dos grifos, pertenecía a D. José Domingo de Barreda Yebra, el de la torre de Borja; y la inmediata a esta por Cierzo señalada con el nº 1 y asimismo blasonada, era del Sr. D. José Gómez del Corro, vecino de Puente San Miguel y patrono único del Convento de San Ildefonso de Santillana como pariente mayor que era del linaje del fundador. Estas dos últimas casas las tenían sus dueños alquiladas. Los nombres de los inquilinos no aparecen en el Catastro, pero es muy probable que fueran eclesiásticos, pues estos abundaban en la población y casi ninguno poseía bienes inmuebles en ella, por lo que necesariamente habían de alquilarlos para su habitación.


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